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September 10 Poema para subvertir la crisis (de ansiedad)
EL DESEO DE ANDAR
Fragmentos de médula arrojados al azar por un búho. Porque escuecen los brazos y el hijo espera que tu amor se levante con él y discurra tranquilo por la casa. Nada es como parece: se hace la luz como se hace un destrozo y llegan guerreros a sufrir la luz exagerada contigo. Pobre diablo que tose y gesticula para que le dejen reír los ruines ñuberos, para que el vodka abrase la garganta con sumo gusto y no sobrevenga deprisa más la muerte. Sueñas tu parálisis desde hace tantos años y acuden de improviso a tu memoria las sombras, mas sombras que hacen mucha compañía si no buscas su desnudez entregada a otra persona, y me cuentas que todo te va bien y que el sudor sólo es objeto de intercambio para que al alba huya el niño rubio del disfraz. Merece la pena perder hoy un poquitín el tiempo. Además de la lluvia se te suben al rostro tapires, más algún vestigio de cuanto se extravió en tus cajas de atesorar recuerdos con apuro. Todo está aquí, en tu corazón desconcertado que no interpreta bien el signo de su enojo y escribe en el papel letras de colores para reducir la destrucción en lo posible. Para abrir de par en par esa diminuta pupila que explica el deterioro de los cuerpos tan hurtados al olvido, o a la decrepitud. Fragmentos de médula, sí, pero esta vez arrojados por un mago al fuego de la noche. Clávame tus uñas, maldito envenenador. Y dime que me quieres.
September 07 Poesía hasta en la sopa
Que se preparen Zafón, Cercas y Falcones, y que tiemble, de paso, Larsson también... En cuanto Óscar Solsona se ponga las pilas y termine su novela "1" nadie podrá darle alcance. Pero hasta que esto ocurra tendremos que contentarnos con entradas en Sopa de poetes como la que sigue, que no es poco:
viernes 14 de agosto de 2009 lo hablé con antonio rodríguez
la poesía que se hace mayoritariamente en la actualidad, mereciendo mi respeto, no me sirve, no me llega. por eso leo muy poco. hay que cruzar lo consabido. la buena poesía de hoy, sólo me ofrece un montón de palabras bien resueltas, una suerte de montaje, como si de un vídeo se tratase. nada más. no cruza. no crea. no se atreve. dicho sea de paso, muy pocas veces he conseguido, como poeta, salir de lo establecido, de lo meramente psé, pese a decir cosas más o menos brillantes. demasiado fácil. no, no me sirve. ¿ha de servir? no, claro. ahora, quiero otra cosa. quiero que la poesía de otros y la mía obre creando de verdad. no moviendo fichas del vocabulario. si se tratara de una partida de ajedrez, me interesa, digamos, lo que ocurre con las fichas muertas, las que están ya afuera del tablero. ese deshecho. esa germinación. esa forma. indagar ahí. no sé si es exacta esta imagen que ofrezco. aun no sé. falta mucho aun. pero, claro, si yo no sé si se acentúa eso. qué voy a saber.
puedo probar...
re tor cer a bo car co mér se lo ro to no robot vi va ár bol cuidado con el programa sálvame
extirpar lo escrito.
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lógicamente, me pongo un cero. cuando sea capaz de dialogar con las piedras. hoy, en la playa, he cogido en mi mano una. estaba muy caliente, quemaba. el calor ha ido disipándose. he recogido su calor. he entendido, al cabo, lo que estaban contándose el sol y ella. la he dejado de nuevo en su sitio, avergonzado. yo no sé. pruebo. sin disculpas.
òscar
Publicado por soperos en 17:54 Etiquetas: digo yo 25 cucharadas
September 04 Veinte
PLAF EN LA COCINA
Claro que te vi con los enormes ojos de la noche saber la saliva perfecta de los cuerpos, esa certidumbre del que vuelve a llorar las horas muertas, y después el amor no tiene nombre,
sólo un principio que besa en tus labios los días sin temor a nadie, como la flor que el deseo reseca en nuestra boca porque hace tiempo que nos ama.
Alguna vez nos faltará la sombra que alumbra en tus brazos como promesa fiel, y yo estaré contigo.
De "La última vez", Ajimez libros, Gijón 2000.
Veinte años de amor y besos, de caras largas y tú más, de dacortin y renuncias... Ella sabrá por qué no me ha mandado todavía a la porra.
September 01 El insensible 2
El fisioterapeuta contesta que bien, gracias. Y que en la isla había tantos gays como los folletos turísticos y los amigos le apuntaban por lo bajo, y no tan por lo bajo. Más que en Tolosa o en Peñafiel o en Barriales, por lo menos. -No nos vengas ahora disfrazado con montera picona de homófobo, Ricardito. En Santorini, en cambio, el vestido de las novias parece ser que era como más transparente. Y no digamos los dedos de los pies de los guardias. Mientras va desentumeciendo la musculatura abandonada durante todo este tiempo, empapado en sudor, sonríe. Pero no es sólo eso. -Y ojo con llamar por su nombre a las siamesas pijas... ¿Se habrá enterado de algo el tipo del periódico?
August 28 Grumos
Precisan tus cuidados, se les ofrece únicamente socorro, el sarpullido se produce cuando es perentoria la mano. Quieren el literal peso de la infamia, el color por descifrar que se agita a lo largo de tantos desvelos, si hasta eres insólita. Apenas dos veces, el resto abulta en otra magnitud y se les abre el camino, no pasen más hambre que un día caprichoso con la que extrañan. Mi amor, le ruegan, le abrasan la boca cuando es lento el fervor y ya no toca nada, se duerme, es baba de baba que el enjambre gotea, incesto que la sangre relega con suma facilidad y no estás para empaparlo. Impropio quien domestica su deseo con tu lengua merced a gemidos, espléndida mañana cerca de ti, mi amor, que interrumpes la lección del desgaste: huesos para los perros del agua, mi cuerpo que es plural y espasmódico también para ellos. Rutina que se anuncia en las notas que nadie va a leer en la ducha de A. O si no, conserva el olisbo de nácar que no te pertenece. Por fin.
August 25 Mujeres en guerra
Se lo pasa uno muy bien en el blog de Isabel Chiara. Y este Randolph, aparte de dos o tres miserias humanas comprensibles, todo un lujo de persona...
jueves 11 de junio de 2009 CAPÍTULO OCTAVO DE RANDOLPH
Ay, Petronio, qué maldades inoculaste en la carne, qué destrozo espiritual… Nosotros, nacidos del vientre impoluto de nuestra santa madre nos vemos abocados al pecado estancado, a la virtud en entredicho, a la vena lujuriosa que pulsa como posesa en los puntos cardinales del gusto, ay, qué viaje sin retorno, qué madeja de tormento, qué pardo el paisaje sin la excrecencia de nuestros cerebros. Carmelita, mi diosa veteada, abierta en canal, como la ofrenda quebrada que el párroco depositaba suavemente en mi boca los domingos a las doce; pero toda para mí, la derecha y la izquierda, el yin y el yan, una pata y otra, y el centro pa dentro. Estoy barajando la idea de ofrecer a la humanidad mi cerebro desbocado; regalar la gracia que me fue concedida y que tan armoniosamente he glosado en estos años de desdichas y aflicciones. La juani fue mi tormento, doña engracia, mi madre, el silicio, carmelita mi diosa, la salvación. Y dios ¿dónde se halla el magnífico, a la vera de quién se sienta? Ay, la absenta, néctar milagroso que me ha sido negado tantas tardes de chinchón en casa manuel ¿Cómo enraizar el rizoma del soplo divino en el polígono de san pablo? Hubiera sido tan fácil. Le quartier de saint paul, suena tan bien…, il quartier di san paolo, saint paul’s quarter… Polígono, unidad urbanística constituida por una superficie de terreno, delimitada para fines de valoración catastral, ordenación urbana, planificación industrial, comercial, residencial, etc. ¿Dónde buscar a dios en esta porción de plano limitada por líneas rectas? ¿Y el hombre, cómo está dispuesto en esta estructura de perfección matemática, en vertical u horizontal? ¿Y los sujetos en oblicuo, pueden convivir en este excelso paisaje que tuvo a bien conformar sus biografías? Me temo que todo han sido desventajas: el clima excesivo, la boina encasquetada en la mollera, sin gracia, el hule de cuadritos…
Sankt Paul Nachbarschaft, esto es contundencia, amigos, con la solapa del gabán alzada dejando entrever la nariz majestuosa y los ojos afligidos por la cosmogonía, y los pantalones de paño oscuro, y la voz reverberando un bis morgen que se estampa en los muros consagrando a la existencia la perpetuidad que le corresponde, y nosotros con las bombachas y los dedos de los pies al aire y el vaya usté con dios, que no reverbera ni tan siquiera percute en las paredes alicatadas, tan sólo un siniestro vaho que se desvanece y menos mal, porque a un tris estamos de convertir el zaguán en ermita y sufrir la peregrinación de tantas y tantas almas en pena.
Imposible la creación con este cuadro. Todo lo más una letra elegante, caligráfica si tienes el pulso firme, y una educación de colegio de curas emperrados en la estética de las formas y la vacuidad de los fondos. O una copia malversada de los gritos munchianos con rotulador carioca y barniz titán, extrabrillo, para darle prestancia; o entreteniendo las tardes de domingo con la muerte de los padres del rey lagarto, por solidaridad, enardecidos; o trenzando junto a ocnos la soga que se desvanecería en cualquier esquina, en la próxima acera...
- Randolph ¿qué coño estás haciendo? Muéstrate ladrón y cuéntale a tu madre de dónde vienes… - De la añoranza, del abatimiento, del reconcomio del plástico y la formica, de las hechuras femeninas calzadas en batas de poliéster, del catecismo y la represión, de apurar la juventud con el fervor de las letras ¡Ay! - ¿Ya has bebido? ¿Y la Carmelita, es buena muchacha? - Una santa, madre, una santa. - Pues a ver si te enderezas de una puta vez, y vuelves al trabajo tan güeno que tenías, y no le haces nada a esa pobre muchacha… So canalla. - A ver, a ver, madre. - Cómo que a ver ni a ver… lo que tienes que hacer es dejarte ya de sandeces que tienes más de cuarenta años y mírate, pareces un loco. - De ingratitud, de impotencia, de devoción a la primavera… Abril es el mes más cruel. - Vete a tomar por culo.
Publicado por Isabel chiara a las 3:54 AM 14 comentarios
August 21 Los sueños raros
GRITAR EN VERANO
A lo mejor ya habían venido los vencejos al calor desproporcionado de cualquier desmemoria. A lo mejor, también, nos preguntaríamos entonces qué habría de cierto en la mansedumbre y en la mala leche de la gente.
Vuelves tu rostro y por doquier te topas con nombres terminados y figuras desiguales por la edad que asumen con fatiga, lo miras nuevamente todo y quieres llorar porque en un poema llorar aún es comprensible.
Secas tus ojos con la sábana vieja, la del sudor que te producía el monstruo desvencijado de la niñez cuando, de noche, te arañaba el muy cerdo. Aunque es probable que tus ojos no sirvan ya para nada. Y sin embargo hay menesteres peores, es la pura verdad.
Uno querría volver y destruirlo, volver a amanecer y gritar en el verano como el energúmeno grita poseído por su leve impotencia, su octavo aniversario, su esclerosis. Uno ya no puede ni siquiera regresar.
Y se conforma con añadir al poso del café algún veneno zafio, un cierto temblor que no se advierta, o una miga de pan duro cuando menos. Ya se sabe que la infancia es un tesoro escondido en el baúl que nadie recuerda dónde fue enterrado, ni por quién.
Al fin y al cabo es muy hermosa la nieve.
© 2002
August 18 Raymond Roussel
Un hombre de riguroso luto, tapado como para salir durante una helada, estaba detenido frente a la entrada, a unos pasos del umbral, junto a un joven groom que llevaba, en cambio, una librea de verano. El ayudante, a quien, antes, durante nuestra parada frente al enfermo, habíamos visto pasar, bastante lejos, dirigiéndose hacia la derecha, salió de repente del vestíbulo enlosado, y dándonos la espalda se alejó rápidamente de nosotros, siguiendo la fachada hasta el final, hasta desaparecer por la izquierda. Echando la cabeza atrás, pudimos ver cómo alcanzaba, corriendo, la celda focal. Vestida con un elegante y ligero equipo de playa, una hermosa joven, cuyas uñas, fascinantes, destellaban como espejos a cada movimiento de sus dedos, salió a su vez del vestíbulo seguida por un anciano con librea de hotel, que, apenas había atravesado el umbral, la detuvo entregándole un pliego. A pesar de una rosa de té que sujetaba por la mitad del tallo, la joven tomó la carta con su mano derecha, más libre que la otra, en la que sostenía a la vez sombrilla y guantes. Sobre la carta, gracias a nuestra proximidad, distinguimos la palabra paresa que era la única escrita en tinta roja. Evidentemente turbada por algún detalle de la misiva, la seductora joven, como despertándose de repente, tuvo una sacudida que la hizo pincharse con una espina que todavía quedaba en el tallo, oculta, entonces, entre la envoltura y su pulgar. Como si la vista de su sangre, que maculó de repente tallo y papel, por alguna razón secreta, la hubiese impresionado más de lo razonable, soltó, horrorizada, los dos objetos mojados de rojo y entonces, inmóvil, hipnotizada, se puso a mirar fijamente su pulgar, medio levantado en aquel momento. Las palabras pronunciadas por ella: "en la uña... toda Europa... roja... toda... entera..." llegaron hasta nosotros gracias a un ojo de buey, que, sin ninguna diferencia con los anteriores, estaba aquí también abierto sobre la pared transparente; estaban provocadas por el mapa del cristal, que destellando por el aire detrás de ella a causa del falso rayo de sol, se ofrecía a su vista en la superficie de su uña que tenía tan prodigioso poder de reflexión. Inmediatamente después de su caída, el anciano había intentado recoger del suelo el pliego y la flor ensangrentados, pero, octogenario al menos por su aspecto, no pudo, falto de agilidad, inclinarse lo suficiente como para alcanzarlos. Dirigiendo su mirada sobre el groom le llamó con esta romántica palabra: "Tigre", señalando la acera con el dedo.
De su libro Locus Solus, Seix Barral, Biblioteca Formentor. Barcelona 1970. Traducción de José Escué y Juan Alberto Ollé.
August 14 Camino de Castro
Se cansaría de correr en pos de algo inconcreto, la imagen cenicienta de aquel hombre amenazado, el borde del río que baja hoy revuelto por las lluvias. Erguido sobre el muro, ante sus pies, el agua es la salvación para su pena grande y se lleva las manos a los ojos porque llora. Hace ya mucho que desea morir arrojándose al pozo que más cubre, hace tiempo que busca allí la osadía y admite temer el frío que pronto será su compañero inseparable. Si se pudiese acordar de cuándo comenzó el dolor a formarse limpio en su cabeza, si fue solamente ayer o un lunes descorazonador de agosto, cuando se bañaba con los muchachos en esta misma orilla y escuchó las voces. De pie, el mundo que observa no decrece, no oye las palabras de la madre llamándolo a cenar, es agua que fluye y es la misma que enlodará sus párpados. Nadie es culpable del oficio que dicen tener los niños suicidas, aunque sea escasa ya la luz y en el monte los lobos anuncien su mortaja en los gritos de los hombres y mujeres que cubren su rostro con cal viva, angustiadamente viva, en el escaño. El agua del río custodia del todo su secreto. Su ropa, amontonada bajo el nogal donde guardaban en verano las toallas, explica el temblor de quien hace caso sólo de su sorna y nos mostró su predilección por la belleza irreal de lo funesto. Su vida tuvo un serio contrincante, la muerte inasible en la profundidad del río, qué demonios. Y también la memoria que no puede ser útil si no es con la renuncia que dibujó una cruz allí, desde su salto.
August 11 Elogio del proxeneta de visita en Hank Over
Hace unos días en H. O.:
27 de julio de 2009 ELOGIO DEL PROXENETA
31 de mayo
De pequeño me narraban habladurías pintorescas de niños malos que se convertirían, a no tardar, en irascibles vagabundos. Veamos. Tuve la ocasión de resguardarme del peligro entonces, con sólo palabras dichas por mi abuela, o por padre cuando le acompañaba para acarrear en mi morral cientos de perdices. Recuerdo una leyenda en especial: un poblado en las montañas nevadas de León, un hombre recién llegado y misterioso, un muchachito que lo sorprende en algún acto contranatural, se trataba, creo, de una cabra, la pertinente denuncia por parte del muchacho a la Autoridad del día, el Concejo reunido y la expulsión a latigazos del hombre misterioso. En la Cruzada aquel extranjero regresó y de un tiro de pistola, soto voce una Astra 901 automática, ejecutó al otro, que ya no era un guaje. Años más tarde lo conocí. Se llamaba George F. y me acreditaba la repulsa radical por el ganado caprino. Hicimos juntos uno o dos mercados y se perdió en prisiones. Estos recuerdos los traigo a cuento porque últimamente me paso las horas, como un tonto, desentrañando mi trayectoria y, por si sólo fuese esa la rareza, además me asusta recordarlo, volverlo a vivir como si nada sucediera sin mi permiso en mi cerebro. Y es grave y estoy chiflado. Es lo que me asegura Virginia cuando viene. Y apenas viene la gran zorra.
Por la noche no tengo más remedio que enojarme. Tanto escribir en el cuaderno abreviaturas de mi vida que romperé, lo mismo que rompí los doscientos cincuenta y tres cuadernos anteriores, y eso que eran bonitos y de una elocuencia majestuosa y sensible, me alcanzan noticias de C., el Don C. de tres al cuarto, que reclama reunirse conmigo en Sants. Si decido ir a su encuentro, ¿qué hacer ahora con mi cama nueva?, y si me niego, ¿qué con Clarita, su rehén precioso y maculado?
Luis Miguel Rabanal, de Elogio del proxeneta (Ediciones Escalera, 2009)
Publicado por Hijos de Satanás en 10:46 0 comentarios Etiquetas: recomendaciones prosa
August 08 Postales de ciudad pequeña 5
XI
Plazas desiertas y en penumbra las calles, desde su ventana el joven amasa el mundo con fiereza y lo viste a su medida sin consuelo. De sobra sus ojos reconocen todo el fulgor y el poblado reino de su ansia. Mañana volverá a contemplar, pero ya muy triste, la acera donde ella acariciaba a otro. Será viejo su mundo y su mirada es turbia.
XII Cundi
Alguien repite una y otra vez la historia a quien quiera escuchar. Es lenta su voz y en los chigres frente a un vaso de algo gesticula su terror y nos zarandea el vértigo. “Pretendí venerables conductas para quien desenmascarara el alma así podría yo hincar mi estilete en sus carnes jugosas busqué de noche amigas en los cines muertas como yo de frío y esperamos juntos a que se quitasen la falda la virtud el fervor la misma lujuria conocí países que dan mucha risa viví como imbécil...” Cuando pasan las horas lloriquea y cumple su palabra de hombre terrible.
August 03 El insensible
-No irás a dejarme aquí tirado. -No irás a dejarme aquí tirado. -No irás a dejarme aquí tirado. -No irás a dejarme aquí tirado. -No irás a dejarme aquí tirado. -No irás a dejarme aquí tirado. -No irás a dejarme aquí tirado. -No irás a dejarme aquí tirado. -No irás a dejarme aquí tirado. -No irás a dejarme aquí tirado...
... y así hasta que regrese de mis merecidas vacaciones en Mikonos.
July 31 Un poema de Vicente Muñoz Álvarez
De su blog Mi vida en la penumbra. Sí, ya sé que sin la fotografía del mandala no es lo mismo, pero bueno.
MIÉRCOLES 22 DE JULIO DE 2009 LOVE & SEEDS
construimos aquella casa de juguete sobre una colina con ramas piedras pajas & dos semillas dentro deseando intensamente que se hiciera real se hiciera real & abrazados frente al sol de poniente consagramos juntos el rito
nuestro amor era un milagro
el ocaso un sortilegio
aquel hogar lo más bello en la tierra
Vicente Muñoz Álvarez, inédito.
Photo by Julia D. Velázquez. Publicado por Vicente Muñoz Álvarez en 13:37 Etiquetas: inéditos 0 comentarios:
July 28 El sindicato del mono degollado
Si te interesa la poesía, o por lo menos un cierto tipo de poesía, y aún no lo conoces como era mi caso hasta hace bien poco, he aquí el blog del escritor Alber Vázquez. Verdaderamente no tiene desperdicio. Y para que vayas viendo, una muestra:
28 de mayo de 2009 Mi alma en esta hora desolada
Muchos de los poetas románticos hoy resultarían grotescos. De hecho, alguno que hay por ahí, lo resulta. Pero en su mundo y su época, tenían su punto. No todos, cierto es, pero algunos sí. Como, por ejemplo, Dante Gabriel Rossetti, que fue de los más brillantes a la hora de vivir románticamente la vida.
Hizo mucho el gilipollas y de formas muy variadas. Por ejemplo, cuando su mujer se le suicidó por habérsele muerto una criatura durante el parto, Dante decidió enterrar sus poemas en la tumba de ella. Eso es amor y lo demás son hostias. Enterró sus versos junto a su bienamada. Intenta tú hacer eso hoy y verás a qué velocidad marcan los enterradores el número del sanatorio mental más cercano...
Pero lo mejor no fue eso. Lo mejor fue que, después de varios años ¡abrió la tumba de su señora para recuperar los poemas y publicarlos! Con dos cojones, el muchacho: "¿Qué hice yo con aquellos poemas tan chulos que tenía? Ah, sí, los enterré sobre el pecho de mi queridísima Elisabeth. Nada, nada, pues abro la tumba, los recupero y así, de paso, compruebo si la niña de mis ojos se está pudriendo como es debido".
Un figura, este Rossetti. Murió a saber de qué, pero seguro que el cóctel de drogas, locura y depresión al que se veía sometido no ayudó demasiado. Vamos, lo que se dice un romántico de los pies a la cabeza.
En fin, les dejo con un fragmento de uno de sus poemas. Si quieres, pueden leerlo entero aquí. Personalmente, esto tipo de verso agota mi paciencia, pero quizás a ustedes les ponga. Este blog cada vez es visitado por gente más rara.
¿Existe un hogar, donde la pesada Tierra Se derrita en el aire brillante, Y donde el mal no se respire; Donde el agua barra el eco de la sed, Y el fuego sea el reflejo de nuestra fe? Si la voluntad yace atada al objetivo, Tal vez allí pueda su esperanza engendrar. Mi alma, en esta hora desolada, Se agita hacia la tuya, Cerca, siempre un poco más.
Publicado por Alber en 15:45 1 comentarios
July 24 Escrito en Olleir
(Madre, 1979)
Los niños por fin se han despedido y él descansa en su lecho con inmoderada furia mientras llueve tenazmente y recuerda el dolor de las palabras peores. Muchacho tullido y una voz que hace falta distinguir de las otras, a las seis de la tarde, al cerrar la ventana para que entre el sosiego o es la madre que cumple el rito del agua con pastillas para serenar el daño. Cualquier día comenzará nuevamente a caminar por la casa, a sentarse a su mesa y escribir cuadernos de la fiebre, un tanto inconsolable, o tendrá sed de alcohol o será más idiota. Pero ahora descansa y apoya su cabeza en el pasado. Sueña con su vida de muchacho, que fue desvanecerse unos minutos: un brillo apenas y sus manos no tocaban todo aquello que querían, y su desazón se dibuja en gritos que pronuncia tan en vano, y su memoria es diversa y es herida sutil que no recorre como antes. Enfermo muchacho que abraza como puede a su contrario, confiándole sus cosas y hasta el amor hecho por última vez. Tina ha venido en su socorro y él desea morir, morir secretamente y ser espejo quebrado al que se acercan, de mañana, los aparecidos. Como si fuera concebible recorrer sin aguzos las fauces espantosas de la noche.
July 21 Mentiras
Sobre el cristal huellas, días por venir y un pájaro malherido que han olvidado. Alguien se afana en llegar en tu auxilio y permitir que se desvistan las bacantes sin un mínimo pudor. Jennifer, Aurora, Deborah y Dorinda, la de los enormes cántaros o pechos. Sobre el cristal todas sus huellas, también hilos para arrancar los dientes de los más pequeños: que ninguna lo sepa, solamente tú contemplas su desnudez con indecente escalofrío. La casa es invadida por la noche y se aproxima la nieve, estás exactamente solo, regresa la celeridad a penetrarte o vete tú a saber. En cada rostro se niega la adivinación, se entumece el cuerpo y da mucha rabia ver el gozo de los otros, el que menos frecuentas. Ella desconoce la razón por la cual nadie está contento, se queman barritas de sándalo, whisky para los adolescentes del segundo. No soporto, le cuenta, el mal olor que desprende tu sexo huraño. Sobre el cristal otras huellas por referir, un abrazo nada más pero que dure con pertinacia y si no, bésame por el error de haber estado sin S. en la ciudad destartalada, en un recoveco de severa pobreza que no existe salvo en tu desatino. Ya casi ni es de noche.
July 19 Verano en la ciudad
No me resisto a traerlo de La Crónica de León digital de hoy:
Portada > Opinión ¿ENTONCES? / David Rubio
Durante años pensé que no existe peor condena para una persona que vivir en Madrid y no tener una ciudad de origen hacia la que huir cuando, al llegar los puentes y las vacaciones, abren las compuertas y el resto de madrileños colapsan todas las carreteras del país. Pero estos días veo a los niños que juegan en las aceras y en los parques de la ciudad de León y lamento lo que se pierden por no tener un pueblo donde pasar el verano. Si no descubren dónde anidan los pardales ni lo que resbalan las piedras del río, si no conocen el olor a vaca de la nata al hervir la leche, ni el sabor de las manzanas robadas o del bocadillo en el monte, si no les asustan sus abuelas diciéndoles que les atrapará el raposo como no vuelvan pronto a casa, si no se tumban en la paja o en la hierba recién segada, si no pescan renacuajos en las presas, si creen que llamar a los botones de un portero automático y salir corriendo tiene la misma gracia que atar con tanza un picaporte y esconderse detrás de una tapia a escuchar los juramentos del vecino, si no padecen en sus propias carnes la descarga de los pastores eléctricos, si no son capaces de diferenciar la bocina del panadero de la del frutero (ya nunca escucharán al que cambiaba el viejo colchón de lana por uno nuevo), si no sienten el miedo a los pozos o la amargura de que el primer amor se va a finales de agosto porque su padre tiene que trabajar, si no se enteran de que los tractores sirven para trabajar la tierra y también para ir hasta el bar, si nunca ven a nadie hablar con un palillo entre los dientes ni blasfemar al echar el Orón sobre el tapete, si no escuchan la respiración de las lechuzas ni ven el sueño en equilibrio de las cigüeñas, si no esquivan boñigas con la bicicleta... ¿Qué contarán en la clásica redacción sobre lo que han hecho en este verano cuando se la encargue su nuevo profesor al llegar septiembre?
July 16 Porque no saben lo que hacen
13 de abril
Una bruma atroz y atípica nos fuerza a no hacernos a la mar. Lo cual conlleva permanecer tumbados en nuestros lechos respectivos porque las señoras, con las neblinas y la intemperancia, se preocupan de ellas mismas con duplicado énfasis. Se miran las unas a las otras, se yerguen hasta las axilas su atavío de abadesas y vitorean al Altísimo, se impregnan la palma de sus manos de saliva, de mantequilla de la Central y de leches de varón para acariciarse con arrebatos de furia desalmada orificios y canales, se besan con la deferencia de las muchachas extraviadas en el bosque que han encontrado su baya de acebo contra el enojo y, al declinar la tarde, a su lobo y señor dispuesto a serenarlas con lindezas, se embrutecen literalmente con Calisay y vinos consagrados, menstrúan en la calle y, si nos pudiésemos asomar y distinguir el espectáculo, las veríamos gozar porque presagian sus adornos que descargará la lluvia, pródiga y meliflua. Por megafonía retumba y retumba La Traviata.
En la página 123 de Elogio del proxeneta.
July 13 Un poema de José Kozer
Recomendaciones a mi hijo varón que está por nacer
Primero, hijo, la camisa por dentro. Hablar poco, y si hablas de ti, decirlo todo escuetamente, como cuando lo mejor que escribió tu padre. Mucho respeto a tu madre, y alzarle la voz lo menos posible. Un beso a tu padre cuando llega del trabajo: nada de apretón de manos. No matar, no ir a la guerra, tener siempre un par de pesos guardados en el banco, y jamás, hijo mío, jamás, hipotecar la casa. Ten buró, pon tus cosas en la gaveta, no renuncies al tabaco. Si tienes hijos, ni adviertas ni impongas. El día de la muerte abre por fin tu libro, coloca la cabeza bajo el tajo, no te quites.
José Kozer (La Habana, 1940), Jorge Rodríguez Padrón, Antología de poesía hispanoamericana (1915-1980), Espasa Calpe, Madrid, 1984
Tomado prestado de Otra iglesia es imposible
July 10 El libro de Singleton
No es necesaria la luz, susurraba el alquimista. Con los ojos sellados se viaja a la felicidad y al terror, como el puente que une la noche a los vigías, aquellos personajes fatuos que añoraban la selva o el desorden. Tú viniste a consolar horas de desdén imperioso, te sentabas conmigo y juntos arrancábamos las hojas del último almanaque de la infancia. Qué dulce incursión en mares de arrepentimiento, en feas callejas de difícil estatura y arcabuces mudos. Pero no importa, creabas maneras de acompasar el tiempo con tus manos libres y soñabas con ella, te dejabas matar en un momento de lluvia, aquella lluvia esplendorosa que anunciaba el fin de lo convencional, y te creías actor diminuto de la farsa. Te llamabas Trueno y era hermoso aguardarte en la escalera de Ángel. Toda la noche embrutecido, amenazado por Blime, el dos caras, y llevando la aventura a la sospecha de una casa ardiendo. No era de nadie y lees por primera vez cuanto has esperado encontrar en el cofre sin ceniza de la sorpresa. Días y días aquí solo, escribiendo contra uno mismo: ¿es esto mi vida? Pero no importa. Que consientas, cuando menos, en bucear desde ahora aquel océano encrespado que los veleros surcaban con desgana y luego podrás vencer a Krater, el incestuoso Krater, y decir que ya perteneces a la pandilla de D. No eres tú el más pequeño, hay quien te confunde conmigo y sabe la verdad, tan poco generosa. Quiero verte en tu silla con el libro del capitán Singleton cerrado, no es la luz, ni siquiera es necesaria esta luz...
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