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    September 04

    4 de septiembre

     

    Ella sabe bien por qué: GRACIAS. Dieciocho años son muchísimos años y, mira tú por dónde, me ha querido. El texto que vas a leer ahora, si te apetece, fue escrito del todo para ella y hoy, precisamente hoy, lo celebro y lo recuerdo...

     

     

    V

     

    Adentrarse en el socavón perpetuo de las manos partidas que velan por mí a fuerza de costumbres, desenmascarar su propio dolor y entre tanta desnudez abrazarla, en secreto, a medianoche.

    Cuando el placer asoma en sus labios, rotundo y servicial como un aparecido.

    No siempre el amor muestra su enojo si queremos llamarlo de puntillas, ven, ven y nos morimos, si mi carne en su carne se abrasa y se desgañitan, no muy lejos de aquí, los niños.

    Para su alegría basta una certeza, una modulación de voz que no se note apenas casi nunca, un pájaro extraviado en el goloso espino del otoño, una gota de sudor que, en ocasiones, el cuerpo sabe embrutecer tan bien como ninguno.

    Para su calamidad, en cambio, es suficiente la noche que nos adormece sin antes haber presentido su indolencia, ven porque tu boca se ha acabado, y ahí fuera, en medio de los magnolios pequeñitos del Parque, hace un fresco riguroso.

    Pienso en ella y ya no tengo prisa, y nada tengo entonces...

     

     

    (De "La última vez", Ajimez libros, Gijón 2000)

      

    September 02

    Visionarios y malditos

     

    Los relatos de Vicente Muñoz Álvarez, extraídos de su libro de próxima aparición "Marginales", te cautivan por su mixtura de viejas literaturas decimonónicas y modernidad, te empujarán a un mundo irreal y, en apariencia, sereno y posible. Pero no importa, son cuatro primicias para ti que debes leer sin ningún cuidado...

     

     

     

    EL DONANTE

     

                       Desperté de la anestesia sintiéndome un hombre nuevo, sobrevolando como un fénix mis cenizas calcinadas. Mis temores se esfumaron al darme cuenta de que la operación había sido un éxito. Mi enfermedad sólo era un recuerdo, una pesadilla de la que entonces comenzaba a despertar. Sentía mi cuerpo, antes marchito, remozado y fuerte: mis órganos sanos, mi mente lúcida y mis extremidades asombrosamente ágiles. Lleno de entusiasmo recorrí las estancias de aquel hospital buscando el solaz de alguna voz, pero todo estaba oscuro y extrañamente silencioso. Sólo una luz intermitente brillaba al fondo de la planta en que me hallaba. Caminé hacia ella sin sentir casi las piernas, curiosamente ingrávido en aquella atmósfera opresiva. Al final del pasillo, en la última sala, decenas de vísceras y miembros amputados se alineaban sobre una mesa metálica, flotando en el interior de grandes pipetas de cristal. Casi en trance contemplé su macabro contenido, cuyo orden anatómico había sido cuidadosamente respetado: pies, piernas, testículos, riñones... y así hasta el último recipiente, donde se mecía con un suave balanceo mi propia cabeza seccionada.

                        ¡ Todo había sido una ilusión !. Pues mi cuerpo no era más que el reflejo débil de mi alma, y los que allí se almacenaban, los órganos que, ya desahuciado, había donado horas antes de morir.

     

     

    EL REINCIDENTE

     

                        DESPERTAR: amanecer sin sueños, casi sin recuerdos. Edificios arruinados, esqueletos de ciudades jóvenes, ráfagas de fuego demediando un cielo gris. Calor y sed, ardor y hiel. Niños huérfanos buscando en los escombros, sombras de iras aún candentes, confusión, abulia, hipocondría. Obreros ciegos cubriendo las fisuras, inhumando en brea cadáveres de neuronas muertas, martirizadas por la causa.  Hermafroditas exhaustos sobre un lecho de flores rancias. Paredes grises, pasillo gris, universo gris. Lluvia sorda. Esputos de nubes negras y abultadas. Pájaros sin alas intentando levantar el vuelo: REMORDIMIENTO.

     

     

    EL BORRACHO

     

                        Se pierde su mirada en el vacío y su rostro refleja el sinsentido. Con su estúpida sonrisa pretende inútilmente coordinar alguna frase. Tiemblan sus manos, flaquean sus piernas, pugna a cada instante por guardar el equilibrio. E intenta explicar cómo fue un lejano día alguien respetable a quien la mala suerte ahogó en alcohol. Pero súbitamente se lo impide un hipo traicionero o una carcajada que ni él logra entender.

                       Aunque no todo sean sonrisas. Es aflictiva la resaca e insoportable la abstinencia. Dormido en un portal vio la sombra escurridiza de la Parca en forma de arácnido y reptil. Sintió deslizarse junto a él su cuerpo viscoso y pudo oler el hedor de sus fauces carroñeras. Pero escapó una vez más con su botella. Dentro aguarda el paraíso y el infierno, el orgasmo y el dolor: náyades y ondinas, vírgenes y diosas, númenes hinchados que se ahogaron hace siglos... Todos son sus compañeros y le ayudan a olvidar, cuando abrasan sus entrañas, que fue un lejano día alguien respetable a quien la mala suerte ahogó en alcohol.

     

     

    EL OPIÓMANO

     

                        Hoy la nieve se te antoja oscura y triste, extrañamente adulterada, acompasada en el silencio por lamentos muy lejanos. La observas caer tras los cristales empañados de la alcoba, suspendida de este cielo gris, vagando sin destino a lomos de la brisa. Parece gotear fundida en negro del techo de una mina de carbón, impura y pegajosa. Y adviertes en su caída los mismos pesares de tu espíritu, analogías y correspondencias que se escapan al alcance de tu comprensión. La danza inconexa de los copos en la niebla y el aullido de sus pétalos marchitándose en el lodo, emulan torpemente el declive de tu alma, la agonía de ese cuerpo remiso que a veces ya no sientes, de esa carne fría que pese a tu desidia se obstina en reincidir.

     

     

    August 31

    Próximamente

     

    Hoy que se cumplen cuatro años y tres días del triste suceso de los pasteles pequeñitos, puedo anunciarte que, por fin, Arturo Ordás Bocanegra ha cejado en su empeño, el muy bruto, y autoriza la publicación de su "La fiebre oscura" en este humilde space. ¿Que qué es La fiebre oscura? Dícese de la fiebre a la que no se le encuentra el origen, por muchas pruebas y perrerías y analíticas que le hagan a uno los importantes hombres de blanco. O también, escrito durante un corto periodo temporal, es el diario donde nuestro autor despotrica a gusto, como sin querer, contra la enfermedad, las personas y los hechos que lo condujeron a ser abandonado en aquel infierno. Expresado de esta forma, de cualquier manera y a vuela pluma, no aparenta ser gran acontecimiento. Pero lo leerás aquí, y sólo aquí, dentro de unos meses. Así hoy, con vivas, aplausos y demás vítores variados, te queda reservada la noticia.

     

    Aprovecho el anuncio y te informo de que en unos días llegarán relatos admirablemente bien escritos de Vicente Muñoz Álvarez, un blues terrible de Alfonso Xen Rabanal, de nuevo Alfaro, otros "Lugares", inéditos de Andrés González, traducciones y... muchos más regalos. Para ti, por estar conmigo perdiendo, con toda seguridad, el tiempo.

     

      

    August 28

    Plum el misterioso

     

     

    Para el Memé de entonces

     

    Todas las mañanas había un suceso que escandalizaba con su aroma invernal a los niños de Ceide. Los ojos se les abrían desmesuradamente a la contemplación del último terror, un hombre macilento los miraba crecer como desde un sueño triste, y bajaban al río cargados de razones a jugar con los otros, a estorbar a los gatos incluso, o a vivir de tal forma que no se supiese nada.

    Plum era el más pequeño y recordó más tarde haber vislumbrado un día un resplandor curioso que descendía del monte, como en ascuas se recuerda la confusa niñez que embarga tanto, y dijo a sus amigos cosas coloradas y aventuras terribles. Confesó ser el pionero que echado en la tierra escucha llegar la nieve, se jactó de mirar desde el fondo de sus gafas nuevas la cercanía de todo lo que bulle: cangrejos podridos en la orilla, el humo agrio de las casas o acaso el feriante que llegaba de lejos a alegrar sus risas fastidiosas.

    Nadie lo escuchaba como él quería y decidió hacerse a la mar con unos pocos de sus íntimos secuaces. Desde allí escribiría largas cartas de desprecio y tal vez, amenazaba, una horda bajo su mando férreo hiciese añicos la muy poca vida que le quedaba a la aldea de sus padres.

    Y se construyó la noche igual que siempre y mientras el frío envolvía el necio pensar de los mayores, alguien, no lejano del todo, lloraba como ayer porque ese terror que ahora le aferra la garganta tampoco hoy era posible...

     

    August 25

    Cosas del blogín

     

    ¿Virus, gusano, troyano, Santa María Goretti camuflada...? No lo sé, pero a partir de este momento declaro solemnemente no volver a preocuparme más por ello. Y sin embargo, no hay quien me espante del todo la mosca detrás de la oreja. Tú me dirás, un buen día adviertes en tu bitácora que la lista de Enlaces no guarda la misma disposición de ayer, es decir, que el primer vínculo ahora es el último, el segundo es el quinto, etc. Una locura. Tú me dirás si, otro buen día, observas que la lista de Obra publicada, igualito, las fechas colocadas al tuntún sin orden ni concierto, y también los títulos. Algo similar ocurre con el color del diseño, con las plantillas, con la ubicación a la izquierda o derecha del blog... Pues bien, no es solamente esto. Incluso la fotografía del perfil en la que aparezco con una boina negra, resto de los restos de la tienda de mi padre, hay veces que la boina no es negra sino completamente roja y semejo ser un inmundo requeté cualquiera. Repito, una locura. Pero ya queda dicho que a partir de hoy nada me inquieta, nada. No obstante, insisto. ¿Seré yo el que dicta y publica esta serie tonta y compleja de palabras? ¿Alguien tendrá el negro humor de suplantarme, así, de sopetón? No, no, no vuelvo a preocuparme más, al menos hasta dentro de dos meses... 

    August 23

    Odio el Ikea

     

    Fernando del Busto (Archipiélago Avilés) es periodista y en su tiempo libre, además de ser un niño grande como dice María Jesús, escribe novelas*, relatos, poemas y algún que otro verdadero antipoema. Así el que nos ocupa, compuesto originariamente para el grupo de rock "Los Impecables". El disco saldrá en octubre, me parece...

     

     

    ODIO EL IKEA

     

    Yo odio al Ikea.

    En el bosque, los árboles no nacen ordenados

    y el viento arropa a las copas

    sin esperar a la silla Mastel-Mosten.

    No me gusta el Ikea,

    en el río, el agua se mezcla con los cantos rodados,

    alevines de truchas,

    y se relaja donde las nubes

    acunan a los renacuajos

    sin disfrutar de la cama Glunstup.

    Yo odio el Ikea;

    y los fines de semana con regla

    y lapiz pequeño

    porque mi amor es grande

    y quiere escribir muchos versos.

    Odio el Ikea,

    y sus bolsas

    y las colas

    y las preguntas sobre el código postal

    cuando ya nadie escribe cartas

    y los caminos que no son caminos

    sino rectángulos de nuestra celda.

    Yo odio el Ikea,

    tan sólo creo en tus ojos,

    mi amor.

     

    (Del libro inédito Vita moderna.)

     

     

    * Suya es la reciente "La soledad de los fantasmas", Septem, Oviedo 2007

     

      

    August 21

    Mi verdad se forma de lo que a vosotros os falta

     

    Mi verdad se forma de lo que a vosotros os falta, aunque no lo veis, y siempre rechazáis.

    Mi verdad es una a una vuestras mentiras, ausencias y silencios.

    Mi verdad la digo siempre pues sé que seguirá siendo mi verdad, cuando os resbale de la máscara, la ficción que justifica vuestro sometimiento.

    MI verdad os habla de lo que escondéis detrás de la esfinge dermoestética, de lo extirpado, lo vendido.

    Mi verdad nació de la lucha contra los Miedos con que abonasteis mi camino para intentar adocenarme a vuestra imagen y semejanza.

    Mi verdad no sabe de jerarquías pues ya era mía antes de mí y seguirá siendo después de mí.

    Mi verdad es la que buscas fuera pero es tuya dentro.

     

     

     

    No me he resistido a reproducir aquí el presente texto de Alfonso Xen Rabanal, publicado con anterioridad en Crónicas para decorar un vacío en la niebla. Toda una declaración de intenciones, ni mucho menos exhaustiva, de las que participo.

     

    Ah, feliz y productivo retiro...

     

    August 19

    Al ladrón

     

    Consuelo García del Cid es una vieja amiga de Barcelona y la autora del libro inédito Al ladrón, del que se han tomado los tres últimos poemas. Tal vez los más intensos. Te van a gustar.

     

     

     

    GALERIA DE PERPETUOS

     

    Sola, delgada como nadie, un agujero

    de ti, del todo, abandonada,oh muerte,dónde

    dónde está tu victoria.

    La felicidad de entonces es el dolor de ahora

    no me queda ya voz, no tengo tiempo

    de otra cosa, de nadie,para nada.

     

    En la riqueza y en la pobreza

    en la salud y en la enfermedad

    y así amarte y respetarte

    todos los días de tu vida

    y ni siquiera la muerte podrá separarnos.

     

    Yo y mi casualidad entre las piernas

    por encima de todo,buceando,perdida

    al final de tu alma.

    ..

     

     

    HABITACION 311-VISITAS RESTRINGIDAS-

     

    En el zumo caliente,todo,el último

    nácar viscoso de tu boca

    acertando en el blanco

    retozando en tu líquido amniótico

    y fuera los asuntos nos reclaman

    no es todo.Nadie sabe.

    Detrás de la pupila está el espejo

    quebrado por diablos

    rodeados de culpa sin oración siquiera

    caballo muerto en sus propios espasmos

    pariendo un potro sano.

     

    Ladran de nuevo y buscan el cadáver

    los trozos se amontonan en tu puerta

    mi carne condensada en lágrimas y orines

    descompuesta.

     

    Atrás,como los muebles,se desvían

    por las paredes nuevas

    y oscurece de día.Yo estoy muerta

    a tus pies, más pequeña

    que la última gota de la lluvia.

     

    Y me suda en la boca una siesta reciente

    sólo hablaba tu estómago, y el mío

    en un extraño aullido

    despidiéndose.

    ..

    Se alejó como nunca vi caminar a nadie

    luego te llamo,dijo.

    Volaba su camisa hacia mí y hacia atrás

    me apresuré a correr firmando cada paso.

     

    Un último recado -me dijiste-:

    Transmite a tu marido mis respetos

    y dile, textualmente,de mi parte:

    "Te la quitaré aunque esté muerto".

    ..

    No me robes más sueño

    no me cortes la carne

    tú ya encontraste el punto

    me has pichado mil veces

    te has comido mi sebo.

    Nuevamente se para tu autobús

    el tiempo justo para tragar un sorbo

    después de haber raspado toda esa piel de más

    podré enseñarte los títulos de crédito

    donde una vez llegué a leer tu nombre

    en el doble para escenas peligrosas.

    ..

    Y busco aún mi vida entre los restos

    me  encuentro en el final casi por nada

    la verdad está escrita en multitud de caras

    les entrego la piel dispuesta a la tortura.

    Una noche en las manos,

    otra guerra perdida.Sabes cuánto

    se demora en volver el pájaro que anuncia

    la novena estación.Su túnel negro.

    Tu vientre ha condensado mi estribillo

    abrazándote, siempre como existe

    la mordedura terna que arranca tu palabra.

    Mañana, monte abajo, volverán los mosquitos.

    Me ocuparé de eso.

    ..

    Pues doy conversación a las estatuas

    tu mano retiene el centro de mi vida

    muerdo muy lentamente la carne que me encuentro

    para marcar por siempre algún lugar

    pues nuestra última cita ha de ser en estómagos

    de malvados anfibios que habitan en el agua

    lejos de aquí, comprendes, sin tierra ni morada.

    ..

     

     

    TÁNGER

     

    Somos dueños de nuestro propio destino

    Mohamed Chukri

    Rostros, Amores,Maldiciones.

     

    La quiero ahora que apenas resplandece

    no me da miedo.El velo no es mío,lo llevo

    por el luto de mis muertos.

    Bebo en Madame Porte,está casi vacío,

    ni lujo,ni famosos,ni ricos extranjeros

    niños del Boulevard siguen mis pasos

    es tan densa la luz,tan largo el tiempo

    tan apretado el beso del Tanjaoui

    que me quedo.

    Dicen que la ciudad está perdida

    que ya no tiene magia,y es mentira.

    En el Hafa se encuentran todas las estrellas

    las he visto esta tarde, te buscaba

    el corazón es árabe. 

     

    Que rompan mis facciones su sentido

    y las aguas abiertas traguen con el pasado

    juro, y mi pensamiento se condena

    juro,digo,en el aire

    que tu nombre es el mío

    sobre la piedra grabado en un lugar lejano

    donde el ojo no alcanza ni existe lo inmediato

    y las joyas castigan en la piel un suceso

    regalo de la sangre, sujeto en una lágrima

    sin firmar que maldice eternamente

    todo lo que hice mal.Cuánto

    lo siento...

      

    August 17

    Mortajas

    (Hank Over sigue y sigue y sigue y sigue creciendo. Mi enhorabuena desde aquí. Por lo que leo, a Hijos de Satanás no le faltan las pilas... Mejor. Y gracias, V.)

     

     

     

    Miércoles 15 de agosto de 2007

     

    MORTAJAS. Luis Miguel Rabanal.

     

     

    En cada uno de sus gestos

    la barbarie.

    Se habituó al insulto, le cuentan

    las veces que ha roto el cristal.

     

    En añicos señala el rostro

    del que huye,

    debería ser acorralado.

    Lo que más le gusta

    es toser y temblar y toser.

     

    Parches para mitigar el dolor,

    parches para soportar

    la vida.

     

     

     

    Del libro inédito MORTAJAS.

     

    Publicado por Hijos de Satanás en 13:03 0 comentarios  

    Etiquetas: colaboraciones 

    August 16

    30 años y un libro

     

     

    En estos días de agosto, ahora hace treinta años, un viejo conocido mío salía de la Imprenta Casado con los primeros veinticinco ejemplares de un libro completamente amarillo debajo del brazo. Ni que decir tiene que su sangre debía ser sublime hervidero, o si no, proceloso mar de dudas que ahora mismo comenzarían a darle la lata. Daba igual. Era su primer libro publicado y a partir de este momento, pensaba él, rompería la suerte a sonreírle, eso que los demás llamaban el éxito, las numerosas reediciones, el Nobel a no tardar... Pero claro, tuvo que armarse antes de valor y arrancar de su rostro, a manotazos, los restos de vergüenza para acometer el bobo peregrinaje por las librerías de la ciudad, las emisoras y los diarios. Me contaba el jueves que descubrió al hoy centenario Victoriano Crémer, sentado en la redacción inmensa de "La Hora", su amabilidad al serle entregado un ejemplar dedicado de la gran obra primeriza y, a los quince días aproximadamente, la aparición de su reseña en el periódico, igualmente amable y exquisita. Me contaba, asimismo, cuando fue a encontrarse con Antonio Gamoneda en su despacho de Provincia y, entre ducados y ducados, tembloroso, le hizo entrega al poeta, no laureado y consagrado como hoy pero sí magnífico desde su Descripción de la mentira, que aparecería en diciembre, de otro ejemplar firmado con pluma estilográfica, of course. Meses después, la prometida reseña en "Tierras de León" y el inicio de una bondad con él y con su obra que se ha prolongado a lo largo de los años. También por aquellas semanas este viejo conocido mío fue llamado a la radio por Miguel Escanciano y por alguien más que no recuerda ya. Camino Gallego, de "Diario de León", lo intentó con su entrevista y con su foto aunque no consiguiera sonsacarle al autor excelsas declaraciones: algún que otro el poeta quiere comunicar..., muy de la época que concluía, como mucho. Supongo que no importa. Importa, en cambio, señalar que las ventas no cumplieron lo más mínimo las expectativas de mi amigo. Nueve ejemplares, a lo sumo trece. Si no hubiera sido por su abuela, que revolvió Roma con Santiago para meterles a sus vecinas de Gradefes por los ojos bastantes unidades del librejo, la edición se habría convertido en una auténtica catástrofe. Lo fue, lo fue, pero daba tanto gusto verlo con su libro en la mano Ordoño arriba, en los jardines del Cid, completamente ausente. Qué gran chico aquel poeta... cuando estaba sobrio. 

     

     

    August 14

    Azul de juego II

    Más poemas de M. J. Romero, de su inédito Azul de juego (1985-2003) Lee, lee...

     

     

     

     

    VEO nuestras sombras morir

    al otro lado del espejo invisible,

    algunos viven

    sin conocer su dicha,

    nosotros cruzamos la eterna noche,

    a veces te pienso

    en la inmensidad

    de esta imagen.

     

     

    LLEVO a mis labios la ausencia

    más entrañable.

    A lo lejos crecen madreselvas,

    adivinan el desierto

    de las manos solas

    disfrazadas de tiempo, 

    la voz ausente

    de las derrotas infantiles.  

     

     

    TÚ duermes sobre una ventana desnuda

    y me olvidas.

    Tiemblo cuando oigo pasos

    que sé que no son tus pasos.

    Me siento al borde del camino

    y veo cómo pasa

    la muerte.

     

     

    EL cansancio se acerca

    y cierra tus ojos

    pero yo no te veo,

    pero yo no te veo,

    yo no te veo,

    tu mano me acaricia,

    la mano que niego,

    a quién olvida,

    a quién olvido.

     

    Un bosque claro sobre la niebla,

    una ventana que lo vislumbre todo.

     

    No puede ser el olvido,

    el olvido

    que es como el cristal helado

    llegará

    y abrirá la tierra.  

     

     

    SUFRIMOS

    las historias de los días,

    a quien muchas veces es inocente

    y a quien casi siempre vive su infierno

    y a quien no supo retenernos 

    y a quien nos ha traicionado

    con su misma imagen

    y siempre dice que nos venera.

     

    El compañero de la infancia,

    él, no.

     

    Bosques de fuego,

    bosques verde oscuro

    donde los gnomos juegan

    a reaparecer en mayores perversos

    disfrazados

     

    para amar nuestra suerte

    como si fuera el licor de los dioses.

    Cuando nos despertamos

    nunca queda nada,

    sólo la bruma de los cuentos

    más dulces e inquietantes,

    el cuento de los corsarios

    que invadieron nuestra casa,

    el cuento más aterrador

    no supo hacernos olvidar

    que seguimos siendo niños.

     

     

    NO todos los días fuimos verdes

    ni despertamos sobre los tejados

    de los sueños.

    Hubo días de cálida seda en los ojos.

     

    Alguien se cansó de esperar

    para siempre

    y me dormí en mí misma.

     

    Nunca más en el camino,

    cintas de recuerdo para mi pelo,

    nomeolvides para tus manos,

    pájaros de oro para mi blusa

    como dibujos sagrados de los dioses

    que habitaron nuestro corazón.  

     

     

    RIERON, afuera caía el silencio

    como una lluvia de flores,

    eso fue antes,

    antes de que la sonrisa desapareciera

    y naciera el llanto.

    Las nubes como escalas de niebla,

    si hubiéramos esperado despiertos.

     

    Te hablo desde todas mis muertes.

     

     

    BAILAS en el aire acordes de silencio,

    un sueño de Xagó 

    que surgía de otro amanecer,

    renacer en otras cúpulas,

    en otros techos abovedados,

    recoges las velas

    y acompañamos a nuestros muertos

    por un sendero de sombra.

     

    Sol que quiso brillar

    como relámpago para la muerte

    y no pudo huir de la noche.

     

     

    CON su gran danza blanca

    a quién revive.

    Caballero sin espada.

     

    Creyó enloquecer de dolor,

    llegó al límite

    donde ya no se soporta la vida,

    un frío helado en su corazón.

    Dejó que manos ausentes la acariciaran.

     

    Ella, de mirada pálida.

     

    Han vuelto a asesinarte

    en tantas noches de silencio.

    Que murmure pequeña, pequeña,

    para morir otra vez.

    August 12

    Cáncer de invierno y Xen

     

    (Si antes hablo de Xen... pues te dejo la entrada siguiente, tal cual a falta de la imagen con la portada del libro, que pertenece a sus Crónicas para decorar un vacío en la niebla en la que comenta alguna que otra cosilla mía. A ver cuándo se anima y me presta un poema o dos para que lo puedas leer aquí.)

     

     

     

    jueves 9 de agosto de 2007

    cáncer de invierno/luis miguel rabanal

     

    Yo tuve mi cuerpo encadenado una vez

    a la probabilidad de ser angosto,

    escasamente enumerable y oportuno, fui de súbito

    alguien que responde a las preguntas más brutales

    con el recuerdo de los días dulces, esos que acontecen

    lo mismo que un fulgor nos quemará en la boca.

    Pensaba en las palabras asombradas

    que el atardecer hacía huir con su chaqueta beige

    y bajo los árboles crecía un musgo amarillento y triste,

    una forma más de la pereza,

    el cisne muerto de ojos devastados.

    Yo siempre creí en mi propia desolación

    y habitaba un mundo descompuesto, mostrándome

    su sangre o su miseria y construyendo con mis manos

    todavía páginas sin rencor repletas de ternura,

    pero lo que fue entonces veredicto horroroso

    de las noches casi bárbaras

    hoy ha sido disuelto en el vodka taciturno

    de ciertas muchachas amigas de su placer si pasa.

     

    A menudo me digo que enfermar es hermoso.

    Quiero ahora encontrar la senda que borró la bruma

    de todos los lugares que amaba, el amor

    hecho de pie detrás de las casonas como un susto

    y al aproximarse a mí su rostro el humo lo desplazaba

    a la soledad,

    al desmayo de saberse ya empedernido y roto.

    Mis brazos también buscaban la saciedad

    para vencer las ansias de vivir al margen de la vida,

    y crecí dentro de ese engaño.

     

    Luis Miguel Rabanal, "Cáncer de invierno". Instituto Leonés de Cultura, 1998

     

    la niebla es tuya Luis Miguel... lo bueno de la deriva en la que me hallo inmerso, ese viaje hacia el fin que es el principio, del que nació este blog... todo lo que escribo... es ir encontrando poco a poco señales, ecos que me traen las brumas, de quienes buscan sendas en la misma niebla...

    me dicen que la deriva es ese sendero hollado por buscadores, allí donde sólo se accede desde muy dentro, después de desafiar luces y sombras y luchar con tus contrarios, los internos y no solos...

    mis brazos también buscaron la saciedad de mi hígado hoy roto, para ello... la ficción que viví dentro, por no vivir mi vida... en mi territorio, sus márgenes...

     

    allí por donde las tinieblas de sus mundos planos acotados... donde hoy soy yo entre los lobos que aúllan...

     

    lo que estoy escribiendo... bueno, es un decir, pues ya va para un mes largo de sequía... se titula "si vives tu vida la perderás"... y pretende ser un alegato contra la ficción que te impone esta sociedad, sus miedos... que encadenan de por vida a una mentira socialmente aceptable... y te dicen que si pretendes ser tú mismo, perderás los beneficios sociales de ser alguien, aparecer en su medios, crecer en riquezas y vanidades varias...

    bueno, má o meno...

    quería pedirte permiso para que unos versos tuyos sean cita de esto que te esbozo...

     

    aprovecho para felicitarte por tu "elogio del proxeneta"... es un Blues, sin apelativos y con mayúsculas... acojonante... pinchad en él...

     

    deciros también que Luis Miguel Rabanal ha abierto un nuevo espacio para que podáis participar enviando vuestros poemas y escritos...

    más palabras para olvidar que será presentado en breve en esta niebla...

     

    voy a ver si soy capaz de escribir algo, cojones... llevo quince días de ley seca... me pasé demasiado hace un par de semanas... pero, cojones, parece que si no me mamo no consigo el ritmo, el mío...

    no sé...

     

    os dejo con otro fragmento, el que abre el libro:

     

    (Se vistió de oscuro mientras aguardaba la lluvia.

    Se parecía a ese hombre espeso y solo que hoy vuelve

    a dilucidar su vida,

    a rellenarla de alcohol y bruces, como lo hiciera ayer

    de espaldas a la noche.

    Quiere soñar aún con los contrarios

    y decirles amablemente el dolor, la mala ventura

    de sus ojos imposibles.

    Y ha vuelto a mentirnos.)

     

    Publicado por xen Vinalia 18:30 1 agujeros en la niebla    

      

    August 11

    27 de agosto y V.

    (No está nada mal que hablen de uno bien. En este caso no es de uno, sino de "Elogio del proxeneta". Ya lo habían hecho semanas atrás Fernando del Busto y Xen desde sus bitácoras, Archipiélago Avilés y Crónicas para decorar un vacío en la niebla respectivamente. Reproduzco ahora más abajo la entrada que apareció en el casi reciente blog Hank Over. Tal vez le pueda interesar a alguien. Y a todos los que pasáis por allí, gracias...)

     

     

    miércoles 8 de agosto de 2007

    27 DE AGOSTO. Luis Miguel Rabanal. De Elogio del proxeneta.

     

    Tendré que acostumbrarme al presente ir y venir del pensamiento, cada día un desgarrón, cada noche el penúltimo placer que se consume. Tendré que ir con cuidado, por culpa del engañador profesional que es el recuerdo, tan recurrente él, tan aparentemente absurdo y un poquitín cabezota si le permito subírseme a las barbas. Y de lo que se trata es de dejar constancia, qué burda palabreja, de una porción de horas que fueron de algún modo mías y pesaron como ruedas de molino atadas a mi cuello, etcétera. Tendré que despedirme, un día, no sé cómo aunque sé cuándo, sin pensar en nada más que no sea mi fragilidad, mi cólico nefrítico. Resumiendo, mi gran caos. De momento hoy disfruto de muchísima más sed, el estómago se achica y representa una hoguera que no respeta edades, posiciones, haber ayer tenido un frío tremebundo en la espalda, o fue en el corazón desquiciado que conservo. Sed de ginebra, sobre todo. ¿Prosigo con mis inveteradas quejas o hago llamar a voces a Virginia, por si puede venir desde su peculiar distancia de cópulas magníficas y envueltas en penumbra? A estas alturas de la vida un coño no es lo de menos, no podría serlo jamás, no es tampoco la insolencia de antes al mostrárseme y con serenidad descubrirlo allí, único habitante de esta isla, los dos muy compenetrados, él o yo. Y el Deseo, ese mayúsculo deseo, se sobreviene cual mortaja que me invade y soy yo quien conmemora aquellos muslos abiertos, y sus alrededores gratos, del todo para mí. Y, con todo, falsos como una boca enrojecida mirada en el espejo sin azogue. Al amanecer le falta una puntada de cordura, o siempre es otra cosa.

     

    ********

     

    Dos horas más tarde y continúo. La memoria no debería poseer un antifaz y sí, en cambio, disposición para abreviarlo. Olé. Me digo que la noche de tormenta no es la noche de tormenta de cuando era niño. Había caras pero desfiguradas aún por el pavor y el escándalo del trueno: éramos niños sin quererlo plenamente, sabíamos llorar sin que se notase. Transcurrió la noche, se hizo paulatinamente el día, pasó la infancia como una amenazante nube gris, y seguimos sin descubrir, en su totalidad, la identidad que entonces era nuestra. El alegre rostro de mi madre, el de mi hermano To, dónde están ahora. Qué leches hirvió y dejó escapar con ellos la memoria, como escribe Ordás Bocanegra en su libro de señuelos. Pues quiero recordarlos y sólo encuentro retales de tela oscura colgados de las acacias, figuras del revés y manos sin las manos de los niños. Todo es un truco, lo sé, del prestidigitador sarnoso.

     

     

    Si existe un blog que me haya deslumbrado últimamente es Elogio del proxeneta, de L.M. Rabanal, un poeta leonés al que hace tiempo perdí la pista y que redescubro ahora, con una voz tan intensa como una bala de cañón desgarrando la piel: cortante, visceral, profunda & auténtica. Buena prueba de ello, la entrada de su blog transcrita. Desde aquí, hermano, te admiramos y seguimos la pista.v.

     

    Publicado por Hijos de Satanás en 23:20 3 comentarios  

      

    August 09

    Nudos

    Desde aquel lugar observan el paso de las horas, se hacen recelosos a partir de su exasperante penuria y al final les sobreviene el hastío. Es el mismo paraje de todos los días, donde de noche buscan y no encuentran jamás el cuerpo que les falta. Ni siquiera averiguan por qué, es como si les aterrara el demonio de la carne descompuesta, el del dolor que llama a su ventana sin ninguna constancia, sin mansedumbre. Hay quien ha visto su rostro y lejos de sus manos, como en determinada indigencia que vuelve, se dejó vencer y escupió su flema que tampoco era de este mundo. Ya no pueden tardar. Cuando la lluvia se eterniza más y la calle se puebla de sombras domésticas y plantas que dan tos, cuando ya las palabras han confesado su penúltima sorna y el poema cierra su equilibrio con esfuerzo, entonces ocurre el milagro, M. se duerme y el deseo les cruza los ojos como húsar abstemio. Un cuerpo más que tiene que volverse ante la dulzura que no le corresponde. Nadie termina del todo todavía y sin querer el puño de cristal se clava en su seno, discurre por la habitación la sangre que ahora mismo el visitante mezcla con saliva, con esperma, con mucha soledad.

     

    August 06

    Poemas para leer a media tarde, por ejemplo

      

    Lo que sigue son los cuatro primeros textos de mi libro inédito "Lugares". ¿Demasiados tal vez? Mejor: así, si lo deseas, pasamos juntos un poco más de tiempo.

     

     

    I

     

    Sobre Montecorral la lluvia aún no se reconoce,

    los cuerpos ya marcharon a maravillarse

    con otros cuerpos únicos

    y tú deberías volver algún día,

    con sigilo o con alguna incertidumbre malsana,

    como extranjero atribulado por el dolor y la niebla,

    a descubrir y a besar su rostro.

     

    Quienquiera que sea el atrevido

    que cruce sus dedos ahora como perpetraba

    en la niñez, para vivir tan deprisa

    de modo que el pájaro verderín no lo sepa.

    Observa bien sus manos,

    no son las de aquel tiempo triste.

     

    Sobre Montecorral las llamas,

    y sobre su cuerpo frío líquenes, son hábitos

    con que acercarse al derramado pudor de entonces,

    al deseo que hoy se cansa de clamar y clamar

    como el loco que huye de doble sacrificio.

    Muchachas tendidas

    sin ropa y ofreciendo su carne sublime

    al que pasa apurado,

    al que llega de la ciudad muy lejana.

     

    Deberías ser tú.

    El extraño que enfermó con ella sin querer,

    quien desde los desnevios

    reproduzca todo el infortunio con saliva.

    A fin de cuentas, el más espeluznante.

     

     

    II

     

    Lo dice el que menos recuerda,

    no seas insolente con quien te ayuda a diario a vivir.

    El que carece de nombre

    porque se lo han debido de hurtar los búhos

    un anochecer de no demasiada codicia,

    no son sus ojos

    los despreciables ojos del apestado

    que nos contempla sollozar.

     

    No pronuncies las frases terribles,

    te apetece su sed

    mas ignoras el tiempo

    que le llevó ocultarte el signo de su asombro:

    en la Linar el ganado dormido

    o eran los duendes grandes de la siesta,

    cerca de los muertos

    y a tu pesar distantes de ti.

     

    En la Tejera Vieja se esconden los niños de Adora.

    Este tiempo repudiado

    que hiende tu mejilla sin certeza ninguna.

     

    Y ante todas las cosas, no seas cruel.

    Tendrías que soñar con la muchedumbre rara

    o desdecirte aquí mismo,

    algún día nombrarás lo sublime.

    Rostros destrozados

    también por la abulia de un diferente viajero,

    has visto acrecentar sus sentencias

    en cuadernos borrados, no podrías ser tú.

     

    Parece que ciertas muchachas

    se confesaron con él, de bruces

    zarandeaban su ansia sin manos de niebla,

    mujeres atadas

    al roble de Arriba aguardan su gemido.

    No puedes ser tú, no quieras saberlo.

     

     

    III

     

    Cada noche un presentimiento enturbia

    el sinsentido de las cosas,

    si hasta te daba placer salvar el umbral

    que separa la vida de varias maneras.

    Cornellana abajo

    concluía todo con el lloro intransigente

    del niño que ahora dicta fatuas palabras

    y en consecuencia se hará encender

    la ofendida memoria en el Monte de Acebos.

     

    Cadáveres sepultados en el barro de octubre.

    Fueron tus amigos,

    los denostados padres de tus padres,

    no son sino la náusea en medio de la noche.

    Purificabais el secreto,

    no habría suficientes escobas

    para encubrir el pavor al fantasma.

     

    Y más allá, en la Curva de la Muerte,

    entre el aborrecible hielo de los inviernos

    y el olvido,

    los fusilados.

    Grabas su nombre en la tabla y has vuelto a mentir.

    Cualquier día, pensaban de aquella,

    nos acercaremos otra vez al lugar

    y nuestros pasos de malhechor bondadoso

    los entorpecerá la nieve.

     

    Cualquier día, como se embrutece el cautivo

    de mucho confiar en retornos inútiles,

    volveremos a irnos.

    Grabas de forma inesperada su nombre

    como si te diera pena.

     

     

    IV

     

    Nadie más apropiado que él para expresarlo.

    Se le nota en el rostro la luz del augurio, la negra luz

    que ocupaba el Valle Barreras en otoño

    después del amor.

     

    Próximo a las urces un hombre fuma

    su último ducados,

    cree haber sido feliz

    lo mismo que un muchacho lúgubre.

    Nadie como él

    para contar la derrota que surge de ese pozo,

    el dolor que hinca sus uñas sucias en la carne

    y acarrea la desnudez de aquel día

    hasta arrobarse a solas.

     

    Ha visto trasgos,

    se le han secado en los labios besos,

    compone con su voz el apodo absoluto.

    No pretende descubrir la evidencia

    y rebosa de espuma su boca.

     

    Debería ser como el que apresuró sin querer

    la vida de los demás

    mordiendo con saña su desvelo,

    tanta ignominia que argüir a esta hora.

    Detrás de las casonas

    besaba a las mujeres que apenas resistían

    y daba gusto no ser generoso,

    no debes volver, le dice.

     

    Clava en sus párpados un espino muy dulce,

    arranca de su cuerpo su oscura monodia.

    Nadie te recuerda.

     

     

    August 03

    Serpientes muertas

     

    Alfaro nos tiene acostumbrados, desgraciadamente muy de tarde en tarde, a publicar en su blog, La ciudad sinnombre*, entradas, más bien pequeñas cápsulas repletas de misterio y maravilla, como la que más abajo se reproduce en su integridad. "Serpientes muertas" se encuentra allí desde el 24 de febrero.

     

     

    Dicen que hasta aquí llegaba antes el río y que por lo que ahora es tu calle pasaban las carretas, yo vi en los escaparates de la calle principal queso lleno de gusanos a la venta, nadie se escandalizaba. Una loca dirigía a veces el poco tráfico que había. Por el verano encontrábamos sobre el asfalto la piel de la muda de las serpientes y creíamos que eran serpientes muertas. Empezó a llegar gente de afuera, mucha gente, y mucha más gente, y desaparecieron las serpientes, las carretas y hasta los gusanos del queso. Un día ya no estuvo nunca más la loca que dirigía el tráfico y aparecieron los semáforos y los guardias. La ciudad creció hacia todos los puntos cardinales y no fuimos ni mejores ni peores, fuimos otra ciudad sobre una vieja ciudad, y a las afueras se quedó el mismo viejo cementerio.
    Dirán que hasta aquí llegaba antes el río y luego el parque y que por lo que ahora es tu calle pasaban las carretas y luego se hizo una carretera nueva.....Y habrá otra ciudad nueva sobre nuestra ciudad sinnombre.

     

     

    * Si te interesa y deseas seguir leyendo, lo tienes fácil. Aquí mismo, a la derecha, o es a la izquierda, en Enlaces, pinchas sobre La ciudad sinnombre y hala, todo para tus ojos.

    August 01

    Diálogo 2332

     

    -Mamá, de mayor quiero ser gótica.

    -Pero hija, para qué tanta tristeza...

    -Mamá, de mayor quiero ser gótica.

    -Pero hija, demasiada melancolía...

    -Mamá, de mayor quiero ser gótica.

    -No debe ser bueno para la espalda pasar la noche en ataúdes.

    -Mamá, de mayor quiero ser gótica.

    -Todas las paredes pintadas de negro... qué soso.

    -Mamá, de mayor quiero ser gótica.

    -Esa ropita tan tenebrosa, esas ojeras, esa lividez, esos colmillos.

    -Mamá, entonces querré ser puta...

    -Se lo vas a tener que decir a tu padre el fin de semana.

    -...

    July 23

    Azul de juego

     

     

    Azul de juego (1985-2003) es la última recopilación de la poesía de M. J. Romero. Si ya, en su momento, Carlos B. Alegría, en la antología "Minucioso desorden. Poesía española no tumefacta", fue capaz de argumentar a favor de esta manera de concebir su escritura, a saber, gusto por el discurso casi fragmentado en la senda de Marguerite Duras o por el levemente torturado de Virginia Wolf, por traer a colación dos grandes nombres, preferencia por la desolación pero sin enormes mayúsculas, poemas recónditos y grises y llenos, sin embargo, de color... no voy a ser yo quien, con mayor o menor bagaje teórico, le contradiga. Es a ti a quien le toca ahora disfrutar, o no, con este puñado de poemas. Habrá más otro día de la misma colección.

     

     

     

    NO siento nada

    pero no es la muerte,

    pensó ella.

    La muerte llegará después,

    cuando se haga palabra

    y silencio.

     

    Cuéntame un cuento,

    el cuento más largo.

     

    Ya no muero en tus brazos

    ni en tus ojos

    ni en tus pasos,

    muero en la sombra de los otros,

    en el recuerdo de los otros,

    alargados pasillos

    que sólo devuelven dolor.

    Y tú no lo sabes.

     

    Una escena

    para gesticular la ira

    sin tocarte,

    una escena de guiñoles.

     

     

     

    TIRO mis palabras al aire,

    surco así el espacio

    y me adentro en tu sueño,

    trazo las líneas que sueñas,

    mis dedos en tus labios

    y desconoces

    la irrealidad del rito,

    pero aquí está la vida

    y  allí no hay nada,

    el humo del pasado

    como niebla.

     

     

     

    AL anochecer, entre las lilas,

    se oye tu voz

    color de juego,

    las frases no se rompen

    ni la voz en

    ni las miradas.

    Hay un entendimiento

    más allá

    de la luz de la noche.

     

     

     

    ALGUNAS personas

    no se mueren nunca

    ni se apagan en los días,

    transcurren con nosotros

     

    como sílabas.

     

     

     

    HAY una angustia que acaba

    cuando llega una hoja escrita,

    un renacer

    en los gestos de la noche

    que ata los sonidos

    imposibles del día,

    una casa en llamas

     

    a la que sólo es posible acceder

    en la madrugada

    cuando el mar nos refleja

    como islas.

     

     

     

    INVENTAR días de luz

    y que la música de los sueños renazca 

    incluso en la ausencia de lo que somos.

     

    Alguien dijo 

    que nos daría sus tardes más azules,

    se fue dejándonos

    ajenos 

    y más perdidos

    en la oscuridad.

     

     

     

    CREO que era una piedra

    de ojos

    mutilada por el viento.

     

     

     

    EN la huida

    no adquirimos el discurso del poder.

    No perdimos

    lo que no tuvimos

    nunca,

    aprendemos el matiz de la ternura 

    coronada de infancia.

     

    July 15

    Riaño 1987-2007

     

    La revista Argutorio, en su reciente número 19, incluye un especial dedicado a RIAÑO VIVE, al reunir una buena porción de colaboraciones de escritores, ecologistas y gentes afines que tuvieron, que tuvimos, algo que ver y que decir contra la insensatez de entonces. Mi aportación es el texto siguiente, un pequeño homenaje a Riaño veinte años después de aquella salvajada.

     

     

     

    LOS PUEBLOS BORRADOS

    (LEYENDA DE AQUILINO EL NIGROMANTE, c. 1918)

     

    A mi madre  

     

    Desde entonces, cada 31 de diciembre los locos de atar suben al Bastio a contemplar a sus pies el vacío. Se dicen cosas que es preferible guardar en las cajas verdes de hojalata pues era allí donde mejor se aseguraba el recuerdo. Alguien puso en sus brazos un sombrío poder, alguien atravesó sin querer sus ojos con bastantes aguzos. Solamente ellos fueron capaces de no hacerse preguntas. La lluvia invisible no cesaba en su empeño de dibujar más caminos que nadie, nadie tampoco escuchó los presagios. Tendría que haber ocurrido una vez, las palabras intimidan tanto alrededor del saúco: abandonarás tu tierra como un apestado, montones de agua para el mayor de tus hijos, desnevios... Semanas más tarde dieron con su cuerpo en las tapias de Arriba, el sexo oscuro arrancado de raíz, la mano derecha repleta de liquen. No puedes volver no puedes volver no puedes volver. Desde entonces, cada 31 de diciembre los locos de atar suben al Bastio a contemplar a sus pies el vacío. Claro, no sin antes escudriñar un poquitín en la cueva donde se les apareció una virgen, sí, sí, muy puta e ingrata.

     

     

    July 05

    Modo de empleo

     

    Pues eso: palabras para olvidar, sencillamente. O lo que es lo mismo, no esperes encontrar aquí nada importante ni, mucho menos, trascendente. Habrá anotaciones de andar por casa, aunque andar, lo que se dice andar... ya no recuerdo los pasos a seguir ni para qué sirve. Habrá también textos, ajenos y propios, cómo no. Te puedo asegurar que los míos han sido escritos para poder seguir viviendo. O para poder seguir muriendo, ya qué importa. Al fin y al cabo, hipócrita lector, nada de semblable, no sé si amigo, "Más palabras para olvidar" solamente será un blogín de poca monta.

     

     

     

    © Los autores de los textos

    © 2007, 2008, 2009 Luis Miguel Rabanal