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    September 29

    Elogio del proxeneta repite en Hank Over

      

    Gracias, v.

     

     

     

     

    lunes 14 de septiembre de 2009

    ELOGIO DEL PROXENETA

     

     

    22 de noviembre

     

    Es el instante, o sería apropiado escribir la rugosa noche, de la no convicción y del mal sueño que se prolonga. Hasta dudo ya de que realmente more bajo este techo y no en el de Rodeo o en el de La Sal. Si ni creo ser yo quien me invento en lugares diferentes, sin pasión, sin desprecio, o soy el que admite su error y se diluye en la torpe ortografía. Sucede que me emborracho con frecuencia de ciclos improbables y me desorienta ese azar. Cómo, si no, se justifican mis ganas de retirar las ramas de los paleros que me impiden ver el lago. Si todo es terror y decadencia física que abrasa, pese a tenerla ya sabida; si uno nunca fue dichoso en la querella barata del bienestar y de la copita llena. Habría que añadir que la copita bien pudo servirse repleta de beleño, del tirano y subjetivo que aturde y que, si bien nosotros porfiamos, no nos mata. Que lo confirme mi ropa amontonada en una esquina del cuarto, en tanto yo le sorprendo otro punto de fuga al dolor, mi consejero habitual, y toco mis manos y me consta que no se hospedan aquí ya, cobardes manos mías. Y ahora qué hago yo. Sin ellas.

     

    Charlotte acude a consolarme y no me tienta. Se la ve radiante debido a que se aproximan, para mí, los aciagos días del cobro y la espío a través de una rendija sumándole a su pequeña fortuna algunos ceros en el Banco de Bilbao. A lo mejor después, una chupadita rápida. Leo de lo que ella me trajo en verano y yo casi marginé. Hermosas palabras las del postrado Joë Bousquet que me plantan en el ánimo más grietas. El amor con sus alas de cólera. Bastante más desconsuelo del que alimentaba antes. Y ganas de llorar, pero como sollozaría un galápago ermitaño. A lo mejor, ahora sí, Charlotte se me hace necesaria y me consiente hurgar un poquitín en sus adentros, sólo para explicarle que siempre la he amado y que la soledad...

     

     

     

    Luis Miguel Rabanal, de Elogio del Proxeneta (Ediciones Escalera, 2009).

    http://luismiguelrabanal.spaces.live.com

    http://www.edicionesescalera.com/libro.asp?codart=TRA004

     

    Publicado por Hijos de Satanás en 9:48 

    Etiquetas: recomendaciones prosa

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    September 27

    Camparredonda

     

    Un año más (en realidad de esto hace ya unos meses), el infatigable Gregorio Fernández Castañón ha hurgado en la chistera para sacar la Revista número 10 de su Proyecto Camparredonda*. Pues bien, en la sección Firma Invitada vienen dos poemas de uno que yo me sé. Aquí te dejo con el primero.

     

     

     

    OTRA INGRATITUD

     

    Además no lograrías hacerle frente

    a la adversidad, masticar el bistec

    para ella y que suspire.

    Que ya va siendo hora de recuperar el amor

    con palillos, que a veces me suceden

    oscuras maravillas que más vale

    no escuchar, que a veces al que tú sabes

    no le quedan más escrúpulos

    que desvestirse y al final calderos

    de agua fría por si acaso.

    Pero tú no estás, o no te has atrevido

    a representar con pena,

    ante quien corresponda, esa manía

    tan breve y tan secreta de tocar tus labios

    para sellar allí diversas proporciones

    de deseo.

    Nadie va a correr en tu defensa,

    nadie hoy se acostará a tu lado,

    igual que nos traen a la mente caricias

    heladas que no dimos.

    Y eso porque alguien se consagra

    a lavar tus ojos con cautela y a retirar

    tus heces sin discreción ninguna,

    no quieres nombrar la rabia inmensa

    de los días cuando aplazas el ronroneo

    que la casa te rinde con hastío.

    Pero tú no estás,

    no has regresado del terrible paraíso

    que dura entre tus manos como una lepra

    azul, ni siquiera lo oyes cuando crees dormir

    y tu carne se pudre con mágica tibieza.

    Pobre estúpido, que del laberinto

    atesoras los peores excesos.

     

     

     

     

    * Si tienes ocasión, no te pierdas el libro de Alberto R. Torices, "Los sueños apócrifos", que incluye el pack.

     

    September 24

    Elogio del proxeneta con mucha Esperanza

     

    Esperanza Medina tuvo el gesto de encajar en su blog un párrafo perteneciente a la entrada "21 de junio" de don Eulogio, y más cosas. Gracias, gracias.

     

     

     

     

    sábado 5 de septiembre de 2009

    El elogio que no elogia, pero conmueve

     

    Ésta es una parte del diario del proxeneta que el escritor Luis Miguel Rabanal humaniza (y poetiza, lo que puede parecer el más difícil todavía) en su libro Elogio del proxeneta, publicado por Ediciones Escalera:

     

     

     

    "La hora más ridícula y aburrida, las cinco de la tarde. Nada, ningún ruido con que celebrar el tedio, ninguna de las pequeñas porque duermen hoy en sus domicilios, sin que les sirva de precedente bobo, las profusiones de carmín y mal esperma. Nada tiene prisa, ni el Tissot se atreve a adelantar su malgastado tiempo. Todo aquí, en mi memoria, y he de sonsacarme proezas extraviadas, o no, agruparlas en hileras curvilíneas de palabras, encontrar en ellas otra edad y gritar en casa, solo, a solas con mi traje de faena y, si cabe, llorar inmensamente, como Betty sabe hacerlo. Se me ocurre pensar en Goyo, aquel amigo que nunca más volví a ver apoltronado en los pupitres de la escuela. Puedo fácilmente imaginármelo, subido a algún tejado porque, seguro, un día u otro se arrojará a la calle. Él era así, burro y tenaz y decidido, y nos proponía en broma que habría que dar un escarmiento a las mujeres de la localidad para luego poder emborracharse. Era pura dialéctica. Le llamábamos Goyo el Mantecas, por sus masturbaciones magistrales, por su habilidad en el manejo de la cacharra a doble mano. A veces le teníamos envidia: tanto no aguantábamos. Era un niño triste…"

     

     

     

     

    Para saber algo más:

    La crónica de León

    La voz de Avilés

     

     

    Ilustración que Mik Baro hace para uno de los personajes de Luis Miguel Rabanal, se pueden ver más en su blog

     

    Publicado por Esperanza en 8:50  Comentarios: 4

    Etiquetas: Poetas

    September 22

    Un poema de Martín López-Vega

     

    El poeta Martín López-Vega, flamante editor español de Vaso Roto Ediciones, reconoce a Carlos B. Alegría en una entrevista imaginaria que el viaje que más honda huella le dejó fue a Celorio: llovía a mares, era la primera vez que se escapaba de la casa, aquella tarde oscureció prontísimo... Da igual. El poema inédito es un regalo.

     

     

     

     

    INTERVALOS DE QUINTAS

     

     

    La ventana abierta al Trastevere,

    afinas las cuerdas del violín. Me gusta

    ver cómo lo haces, el cuidado con el que buscas

    la nota exacta, pues es lo mismo que haces

    conmigo cada vez que nos encontramos

     

    --cuatro cuerdas: tensando la angustia

    suenan las dulces notas de la calma.

    Acariciando la melancolía afinas el presente.

    El dolor y la incertidumbre sustituidos

    por la calma y el placer a intervalos de quintas.

     

    Tocas viejas melodías sefarditas.

    Quién sabe si acaso no es la primera vez

    que suenan aquí: al fin y al cabo

    este era el barrio judío, y nuestra casa

    lleva en pie desde el siglo XV.

     

    Tú tocas y yo leo en el cuarto de al lado,

    egoísta por un instante, pienso:

    ¿dónde está todo lo que era yo?

    ¿Qué fue de las arañas que me habitaban,

    qué de los hondos charcos oscuros?

     

    Pienso: gracias, amor, por hacerme creer

    que también yo puedo llegar a ser esto,

    en la tarde de agosto límpida luz de música.

     

     

     

     

     

    Su blog, Yo, etc., se encuentra al día de hoy casi borrado y como ausente...

     

    September 20

    O no son sueños

     

    Alrededor de la casa vieja los hermanos cumplen en orden el tiempo que les toca, viven su niñez como cualquiera y se reprochan a diario no ser más felices. Desearían juegos que dijesen de su soledad cosas probables y caídas en el camino, con sangre en el codo y arena en los labios.

    A veces los hermanos, incluso el pequeño, despiertan en la noche helada y se alborozan, o eso querrían cuando la lumbre enciende su calor y alguien en la casa canturrea, da igual diciembre, y sorprendidos se miran como jamás desde entonces lo han hecho. Y de alguna manera saben que los quieren.

    Lo mismo que transcurre la vida sin darnos apenas el sentido, así los hermanos eligen el disfraz para marcharse. Cada quien se viste para su enojo: ellas imaginan ciudades con carteles de cine, él un hospital de calladas luces rojas que cortará su cuello. Sin embargo la casa, tan deshabitada y triste, recuerda sus disputas y su voz que pormenoriza una fábula hermosa.

    La de aquellos hermanos que se amaban y un día sus cuerpos fueron hallados, desnudos, con mordeduras azules, en Elsenderocorto, y nadie quiso nunca conocer ya nada.

    Detrás de la casa, en el huerto que él humedecía con trabajo al atardecer, se encuentra escondido todavía hoy un tesoro. Cajas de latón con cartas ilegibles, cartones de cerillas repetidos, un libro de misas, recortes de las telas de su madre, caimanes secos. Allí el universo se detuvo, por fin. Y estabas solo.

     

    September 17

    Postales de ciudad pequeña 6

     

    y XIII

     

    Parque de Ferrera

     

             Verdaderamente es suave

    la hierba para que aquí mismo

    los perros devoren la garganta

    a las niñas bajo la desvelada luz

    de la luna.

    Y si no, vendrán borrachos

    a enlentecer con canciones su trompa,

    a quemar con los dedos

    la inmensa barbarie.

    Un hombre fuma y vigila todo esto,

    su rostro ha brillado un segundo

    mientras la brasa arde.

    Ese soy yo

    hace muchísimo tiempo

    que emborrona en el cuaderno cosas.

    Empieza a hacer frío

    pero ya ni lo siento,

    al amanecer le falta el viajante

    que bosteza ahora y estornuda.

     

    September 15

    Descalzos sobre las brasas

     

    CONJURO PARA DESPEDIDAS

     

     

    Cristales arrojados a un pozo seco, así eran sus palabras en la noche, brillantes, volátiles, simples, hirientes, significantes berbiquíes directos a la razón, y allá al fondo, con un sonido sordo y seco, quedaban clavadas para siempre.

     

    La arenisca que hierve en el televisor, alfileres, la tapa de una lata abierta, una radial, tijeras con herrumbre, limaduras de hierro, el tallo del rosal, un higo chumbo, la escolopendra, el alacrán, la llave, significados arrojados a los pozos para curar verrugas, desmantelar maldiciones, olvidarnos allí.

     

     

     

     

     

    José Carlos Pajares, "Descalzos sobre las brasas". Eje Ediciones, col. Ería. León 2007. Ilustraciones de Amancio González.

     

    September 10

    Poema para subvertir la crisis (de ansiedad)

     

    EL DESEO DE ANDAR

     

    Fragmentos de médula arrojados al azar por un búho.

    Porque escuecen los brazos y el hijo espera

    que tu amor se levante con él y discurra tranquilo por la casa.

    Nada es como parece: se hace la luz como se hace un destrozo

    y llegan guerreros a sufrir la luz exagerada contigo.

    Pobre diablo que tose y gesticula para que le dejen reír los ruines

    ñuberos, para que el vodka abrase la garganta con sumo gusto

    y no sobrevenga deprisa más la muerte.

    Sueñas tu parálisis desde hace tantos años y acuden de improviso

    a tu memoria las sombras, mas sombras que hacen

    mucha compañía si no buscas su desnudez entregada a otra persona,

    y me cuentas que todo te va bien y que el sudor sólo es objeto

    de intercambio para que al alba huya el niño rubio del disfraz.

    Merece la pena perder hoy un poquitín el tiempo.

    Además de la lluvia se te suben al rostro tapires, más algún vestigio

    de cuanto se extravió en tus cajas de atesorar recuerdos con apuro.

    Todo está aquí, en tu corazón desconcertado que no interpreta bien

    el signo de su enojo y escribe en el papel letras de colores

    para reducir la destrucción en lo posible.

    Para abrir de par en par esa diminuta pupila que explica el deterioro

    de los cuerpos tan hurtados al olvido, o a la decrepitud.

    Fragmentos de médula, sí,

    pero esta vez arrojados por un mago al fuego de la noche.

    Clávame tus uñas, maldito envenenador. Y dime que me quieres.

     

    September 07

    Poesía hasta en la sopa

     

    Que se preparen Zafón, Cercas y Falcones, y que tiemble, de paso, Larsson también... En cuanto Óscar Solsona se ponga las pilas y termine su novela "1" nadie podrá darle alcance. Pero hasta que esto ocurra tendremos que contentarnos con entradas en Sopa de poetes como la que sigue, que no es poco:

     

     

     

     

    viernes 14 de agosto de 2009

    lo hablé con antonio rodríguez

     

     

    la poesía que se hace mayoritariamente en la actualidad, mereciendo mi respeto, no me sirve, no me llega. por eso leo muy poco. hay que cruzar lo consabido. la buena poesía de hoy, sólo me ofrece un montón de palabras bien resueltas, una suerte de montaje, como si de un vídeo se tratase. nada más. no cruza. no crea. no se atreve. dicho sea de paso, muy pocas veces he conseguido, como poeta, salir de lo establecido, de lo meramente psé, pese a decir cosas más o menos brillantes. demasiado fácil. no, no me sirve. ¿ha de servir? no, claro. ahora, quiero otra cosa. quiero que la poesía de otros y la mía obre creando de verdad. no moviendo fichas del vocabulario. si se tratara de una partida de ajedrez, me interesa, digamos, lo que ocurre con las fichas muertas, las que están ya afuera del tablero. ese deshecho. esa germinación. esa forma. indagar ahí. no sé si es exacta esta imagen que ofrezco. aun no sé. falta mucho aun. pero, claro, si yo no sé si se acentúa eso. qué voy a saber.

     

     

    puedo probar...

     

    re tor cer

    a bo car

    co mér se lo

    ro to

    no robot

    vi va

    ár bol

    cuidado

    con

    el programa

    sálvame

     

    extirpar

    lo escrito.

     

    **

     

    lógicamente, me pongo un cero. cuando sea capaz de dialogar con las piedras. hoy, en la playa, he cogido en mi mano una. estaba muy caliente, quemaba. el calor ha ido disipándose. he recogido su calor. he entendido, al cabo, lo que estaban contándose el sol y ella. la he dejado de nuevo en su sitio, avergonzado. yo no sé. pruebo. sin disculpas.

     

    òscar

     

    Publicado por soperos en 17:54  

    Etiquetas: digo yo

    25 cucharadas

     

    September 04

    Veinte

     

    PLAF EN LA COCINA

     

     

    Claro que te vi con los enormes ojos de la noche

    saber la saliva perfecta de los cuerpos,

    esa certidumbre

    del que vuelve a llorar las horas muertas,

    y después el amor no tiene nombre,

     

    sólo un principio que besa en tus labios los días

    sin temor a nadie, como la flor que el deseo

    reseca en nuestra boca

    porque hace tiempo que nos ama.

     

    Alguna vez nos faltará la sombra que alumbra

    en tus brazos como promesa fiel,

    y yo estaré contigo.

     

     

     

    De "La última vez", Ajimez libros, Gijón 2000.

     

     

     

     

    Veinte años de amor y besos, de caras largas y tú más, de dacortin y renuncias... Ella sabrá por qué no me ha mandado todavía a la porra.

     

    September 01

    El insensible 2

     

    El fisioterapeuta contesta que bien, gracias.

    Y que en la isla había tantos gays como los folletos turísticos y los amigos le apuntaban por lo bajo, y no tan por lo bajo. Más que en Tolosa o en Peñafiel o en Barriales, por lo menos.

    -No nos vengas ahora disfrazado con montera  picona de homófobo, Ricardito.

    En Santorini, en cambio, el vestido de las novias parece ser que era como más transparente. Y no digamos los dedos de los pies de los guardias.

    Mientras va desentumeciendo la musculatura abandonada durante todo este tiempo, empapado en sudor, sonríe.

    Pero no es sólo eso.

    -Y ojo con llamar por su nombre a las siamesas pijas...

    ¿Se habrá enterado de algo el tipo del periódico?