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8月29日 La última vez y Xen
(Gracias, xen. Y van... Y como la Niebla cumple, muchas felicidades.)
DOMINGO 17 DE AGOSTO DE 2008 Luis Miguel Rabanal/La última vez
XIX
Coágulos de sangre arrebatados al bello mensajero que a mi puerta abandona un ramillete ridículo de flores.
Ruidos de la casa que entorpecen el amigable fluir de la vida: el agua yéndose al infierno, el viento posado en la ventana como una palabra de más, incluso mis pasos que no son de ningún modo de este mundo.
Debería añadir que las cosas han vuelto a otorgarme su sentido.
Probablemente todo es verdad si alguien nos mira con ternura y cree, con lástima, habernos amado alguna vez, como sucede en el cine, donde un conde perverso eyacula con torpeza en el regazo de una bailarina.
Mi cuerpo ahora se entrega al descalabro y me mira sollozar al hacerse de noche y es tarde para cualquier clase de lamento, me parece.
Luis Miguel Rabanal, La última vez, Ajimez ediciones
de este libro de Luis Miguel Rabanal, como de todos los suyos, hablaré mucho en esta Niebla... Para mí, mi hermano LM, es uno de esos pocos "portadores de la palabra" que quedan... y no quiero que se me entienda en términos esotéricos... o sí... porque sus palabras tienen fondo y contenido y no sólo forma...
de mucha gente sacas una palabra, una frase, una idea... y te das por contento con su libro... te ha servido para algo...
LM me llena a cada palabra, necesito leerlo despacio y releerlo... te lanza imágenes como una ametralladora... su voz es la voz que a esta Niebla da fuerzas... es así, enciende algo en el trastero de mi chota... cada vez que te leo, me entran ganas de escribir palabras oscuras... es la puta verdad...
Oscura palabra
El poeta ha terminado por hoy su ingrata tarea. Apaga el monitor y recoge el teclado una vez más, como si la vida se le fuese en ese acto, aparentemente, conciliador y errabundo. Después lava bien sus manos y se consagra para cualquier misterio, apostar a las clínicas con alguien, recalentar la hamburguesa, llamar a la cuñada por su nombre y todas las placenteras costumbres con que nos defiende la bruja piruja de la edad. El tiempo ha jugado con él una nueva partida y le estremece saber que el poema ha supuesto una denodada derrota, también una extraña luz cediendo su lugar a las señoras, algo que tiene que ver con la sustancia de su despojamiento grande. El poeta decide ahora cuál va a ser su siguiente mirada, y toma en silencio sus verdes pastillas y se alegra de verse desnudo ante un espejo que, lo mismo que él, está roto y no existe. Esto es desesperarse, se dice con ganas de pelea en tanto contempla, admirado, manchados de semen, sus disquetes, los crueles borradores de toda una semana y donde habla, tan mudo, no de amor o del deseo de un martes vergonzoso, sino del pasado que regresa y lo confunde con su voz afelpada, y asimismo del cuerpo que no tiene y es una bonita frustración. Ya es el dueño de su propio destino y tras sus pasos que nadie reconoce ha hallado un filón de desgracias: la inaudita nieve cubriendo sus ojos, su mujer cerrándole, también, los ojos porque ya se ha hecho de noche, toda la casa con los ojos cerrados pues todos han venido a despedirse. Ayer me sometía a una boca rica de muchacha temblorosa y hoy, ya lo ves, tengo la somera impresión de que nada poseo, nada, nada, carajo. El poeta no sabe qué hacer con los versos escritos y hay bolas de papel atrancando las puertas, no está en sus cabales...
Luis Miguel Rabanal, La última vez, Ajimez ediciones
Publicado por xen Vinalia 13:01 0 agujeros en la niebla Etiquetas: Luis Miguel Rabanal
8月26日 Conos
Alguien camina cerca de ella como si se tratase de un aparecido cruel, alguien suplanta en su sonrisa el amor. ¿No somos nosotros quienes deberían apurar su secreto?, le inquieren. Ella querría atravesarte los ojos con leznas suaves. Ella borrará de sus venas cualquier semejanza con aquel hombre que todo lo eternizaba debajo de su plenitud torpe. Alguien, no obstante, se acerca hasta ella. Celebrarás su vulva, estiman que su piel encierra el mapa del tesoro, lo inflama con suma timidez de inmediato. Come de su boca. Sucede a menudo que nadie ha recordado lo más imprescindible, el vestido que cuelga sobre un verde denigrante, la ropa interior que se ha lavado, y para colmo de ofensas se hacía sin ton ni son la noche. Ofrécele también un precio sublime por no cansarse contigo, dile que la quieres sin que te dé pavor. No es más que su otro nombre, el de los oficios imposibles. Obdulia se estremece.
8月23日 Camineros, jícaras, verdugos
(El blog Sopa de poetes acaba de cumplir su primer año. Desde aquí también, mis felicitaciones a los tres soperos y desearle al pequeñín una larga andadura... Y agradecerles, cómo no, la inclusión del siguiente poema del libro, el número 1.)
Domingo 27 de julio de 2008 luis miguel rabanal
Las palabras que no se pronuncian, los ojos aterrados de noche. La niña que no dice su lección ni su tedio. Desde Montecorral las lumbres o, tal vez, su memoria. Y el cuerpo que faltaba y las pastillas de leche de burra y el pesar de los otros.
Luis Miguel Rabanal http://camineros.blogsome.com/
Publicado por soperos en 20:05 0 comentarios Etiquetas: 2008 mikado libroblogs; nº 2 de la colección traviesas de poesía, camineros, jícaras, verdugos
8月20日 Cómo duermen los príncipes
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segundo acto
(La estancia ha cambiado su color ornamental. Al rojo pálido le sustituye ahora el azul más de noche. Solamente se ve algún ojo que brilla a causa de sus lágrimas.)
Elga.- Las cárceles son frías y además oscuras. Si alguien me ve llorar no crea que es porque añoro tiempos pasados, rodeada en el día de fraques, criados y damas. Aquel tiempo se hizo sublime sólo en aquel mismo tiempo. Lloro por lo que nos aguarda. Si al menos lográsemos internarnos en el interrogante... Si no hubiese príncipes... Tal vez existamos sólo nosotros; al menos nadie podrá decir que mentíamos puesto que ni un ruido del exterior se conoce.
Loco Rabel.- Podemos, en un supuesto, imaginar que no existen los príncipes, que hemos venido por nuestro propio pie a este recinto sombrío. Que no deseamos salir de la cárcel sino convivir con ella, pasar en ella los años. Que fuera de aquí nada se mueve ni grita.
Rená.- Sí, realmente es buena la idea. Tan sólo es una suposición. Con ella no podremos llegar muy lejos.
Latón Principal.- Pero al saber que deseamos permanecer aquí largos años, quizá la cárcel misma pueda resquebrajarse y dejarnos salir libremente.
Obdulia.- Deberían respetar a aquellos que por dolor o cansancio intentan conciliar Un Sueño.
B. B.- ¿Cómo duermen los príncipes? También ellos danzaban en las noches claras al sonido del acordeón. Ahora parece que he estado soñando. Sus ojos, los del Príncipe Mayor, al principio eran suaves y azules, luego se fueron tornando amarillos, después sangrientos y en el mismo jolgorio de la fiesta abrazó a una muchacha, la llevó a la oscuridad y le clavó su daga. Los demás detuvieron su alegría y se sintieron en el deber de perseguir a su Príncipe, porque no era bueno. Cuando le dieron alcance fue colgado de un abedul robusto. Como final lo enterraron allí mismo, sin estatua ecuestre que le hiciese encomendado para un futuro. Tenemos que llorar por la suerte del Príncipe.
Loco Rabel.- Los sueños no son más que cosas útiles. Seguramente el Príncipe Mayor estará en este momento cazando renos.
Elga.- ... O toros. Sin embargo qué imágenes le brindaría el sueño. Porque los sueños de los príncipes serán hermosos: disfrutarán con ellos.
Loco Rabel.- Cuando la cárcel está helada nosotros no podemos disfrutar del sueño. Antes, en otra estación, dudo que el Príncipe gozase tanto como yo. Eso: ¡Yo soy el Príncipe! ¡Sí!
Obdulia.- (Con sorna) Yo soy la princesa encantada por un hada terrible. (En voz baja) Por esta razón os acompaño. (Se ríe con burla)
Rená.- Decidnos, pues, Cómo Duermen Los Príncipes. ¿Qué postura adoptan? ¿Duermen solos o con sus criados? Llevamos días para saber. Hemos perdido un tiempo plateado. Hace frío. Discurrir y decidnos cómo duermen los príncipes.
Loco Rabel.- Los príncipes como yo dormimos en el suelo, boca abajo, y con los ojos abiertos: hay gente en palacio con un sospechoso rostro. También nos acompañan las princesas. A los lacayos no les está permitido dormir con sus señores, pero en cambio nadie les prohíbe dormir con los perros-lobos de raza de la Casa Vieja. Ahora debemos retirarnos.
B. B.- ¿Conocen por casualidad el pasadizo de la estancia? Yo no veo nada.
Obdulia.- El frío les hace insensibles. ¿No se dan cuenta de que estamos bajo el puente? Escuchan el rumor de las aguas, de las ranas...
Latón Principal.- Sin duda los príncipes son felices. Nosotros nos alegramos. Acaso la luna brille cuando salgamos del arco.
B. B.- No me equivoqué en mi sueño. Todo concuerda. La soga. La música. Estamos aquí por fuerzas ocultas y un mareo común nos hace desvariar. Somos distintos siendo tan felices. La clorofila...
Obdulia.- ... Los dedos y las voces.
(Como final de la fiesta campestre, los caballeros recitan versos a las damas. Versos de amor incompletos.)
CORO MASCULINO: "Nosotros habitamos las moradas que no hablan ni respiran, solamente dulcifican..."
telón de poder ser, ardiendo
Sevilla 1 de agosto de 1978
Fragmentos de "Cómo duermen los príncipes" tomados de HYDRA, Revista de Literatura, Nº 5, Avilés 1979
8月17日 Camineros... y Carla Badillo Coronado
(Carla, en este preciso momento, se dispone otra vez a adentrarse en el desierto de Sonora. Allá ella con los bichos. Aquí abajo, casi la totalidad de cuanto en su día dejó publicado en su blog Mujer en tierra firme. Gracias, Carlita.)
miércoles, julio 23, 2008 Camineros, jícaras, verdugos - Luis Miguel Rabanal
Me complace presentar, en esta tierra virtual, el nuevo libro del poeta y amigo: Luis Miguel Rabanal (España, 1957). A Luismi, como le digo de cariño, me gusta leerlo cuando se rompe la línea entre un día y otro. Como ahora que son la 12 de la noche aquí en Kitu. Este libro de apuntes -como él mismo lo ha dicho- me hizo construir y re-construir la memoria del poeta como un grito en la madrugada. Pero no un grito de desesperación sino más bien de constatación, de ser testigo de su propio eco, el mismo que multiplica los matices de su memoria. Me alegro por ti, Luismi, y por todos los que podemos compartir tu poesía. Comparto el prólogo del libro, que hace parte de la interesante propuesta de MIKADO LIBROBLOGS / Colección Traviesas de Poesía, y subo su poema 14 que me ha gustado mucho.
Prólogo de ÒSCAR SOLSONA
El poeta hace recuento. Luis Miguel Rabanal vira la mirada hacia la puerta de atrás. 50 poemas como merecimiento. Inventario y grito. Dolor y resarcimiento. Íntimo, duradero. Sin concesiones. El pasado ha dado una pieza de fruta en cuyo interior cinco decenas de semillas pormenorizadas con exquisito oficio, pero sobre todo con decidido valor, palpitarán peligrosamente en manos del lector. Luis Miguel se atreve, rebusca, indaga, calibra pesos… MEZCLA: Pasado, presente, futuro… misma ninguna recompensa-niño. Soledad, tristeza, amor voluble.
Él nos hace leer con rabia, sentir las muecas universales de una historia enteramente personal, la suya —y la de todos—, paradójicamente transfronterizo (paisano, por ello más poeta). Mérito suyo. Se nos presenta un interrogante: ¿Habrá salida en la puerta de atrás?. El lector anhela la llave, el golpe, el portazo, la dignísima huida en grito. Pero eso, claro, es tarea del hombre-poeta.
Mientras nos descompaginamos en estos "pequeños esbozos o apuntes verticales que escribí durante 2007 con Olleir al fondo", Rabanal arranca deudas al pueblo (paisaje y gente), a un tiempo de posguerra que parece ondular todavía, al progreso con excavadora… pero, por encima de este magnífico trabajo de campo, Luis Miguel Rabanal ha sabido sobrevolar(se) para volver sobre sus pasos y de este modo morder con fuerza esta fruta que es "camineros, jícaras, verdugos", haciendo añicos la puerta de atrás para plantear una pregunta envenenada (que se hace y nos hace): y, ahora, ¿hay salida?.
14 Trancar la puerta para que la soledad no pase. Después del verano mortajas. Líquidos, pócimas con que aliviar esa sequedad tan extraña. El amor que suda en la frente, que nos señala con su dedo confuso. Eras y no eras el que abarcaba los labios con miedo. Con miedo a gemir.
Escrito por: CARLA BADILLO CORONADO 2 dijeron lo que tenían que decir... Etiquetas: arte, personalidades, poemas, poesía
8月13日 Cerrado por vacaciones hasta febrero, o no
Más de la mitad de la población de este país toma sus vacaciones en agosto*. Más de la mitad de la población de este país toma sus vacaciones en agosto para irse a la playa. Más de la mitad de la población de este país toma sus vacaciones en agosto para irse a la montaña. Más de la mitad de la población de este país toma sus vacaciones en agosto para irse a destinos exóticos. Más de la mitad de la población de este país toma sus vacaciones en agosto para irse a destinos peligrosos y, por tanto, desaconsejados. Más de la mitad de la población de este país toma sus vacaciones en agosto para desplazarse a su segunda residencia. Más de la mitad de la población de este país toma sus vacaciones en agosto para confraternizar en casa de familiares. Más de la mitad de la población de este país toma sus vacaciones en agosto, previa generosa hipoteca de las mismas. Más de la mitad de la población de este país no se puede permitir el lujo de tomarse unas malditas vacaciones. Más de la mitad de la población de este país toma sus vacaciones en agosto para ni siquiera salir a la calle. Más de la mitad de la población de este país no disfruta de vacaciones. Más de la mitad de la población de este país no sabe qué diablos son, ni para qué sirven, las vacaciones... ............
2 + 2, ¿no nos enseñaron que eran 4?
* Según datos ofrecidos por la agencia del COMESS en su último boletín informativo.
8月11日 Más de Camineros...
(También Reza lo que sepas lo ha hecho, y muy bien, y en dos ocasiones. Mi agradecimiento, Dani, por reproducir los poemas.)
sábado 19 de julio de 2008
11 Crece la hierba sobre su sepultura como si el destino le hubiese taponado la boca. Tardes de dormirse en el suelo, tardes de mucha ceniza. Desde la verja reza su terrible plegaria: por qué te ibas sin despedirte de mí. Pasan las horas y se acuerda aún en su abrazo. Han vuelto los grajos a dar el tostón.
Luis Miguel Rabanal. Camineros, jícaras, verdugos. Mikado Libroblogs, 2008.
Publicado por Dani a las 10:24 2 comentarios Etiquetas: Poesía
domingo 3 de agosto de 2008
40 Agradece estar solo, le cuesta eludir los reproches. En la Tejera el ñubero enojado velaba y velaba montado en una nube. Advierte en el espejo las nuevas arrugas, era él quien lloraba por la linterna con óxido. El viento que asciende y abrasa la boca. El muchacho suele sentarse frente a la casa, aparenta ser feliz pero sin serlo. Con tantos embustes tiene razón, tiene en sus ojos la virtud de curarte. O si no, la cólera de no haberlo sabido.
Luis Miguel Rabanal. Camineros, jícaras, verdugos. Mikado Libroblogs, 2008. Os recordamos que este poemario lo podéis leer aquí.
Publicado por Dani a las 11:41 1 comentarios Etiquetas: Poesía
8月7日 Un poema de Jorge Pascual
Desde aquí ignoramos si se le hará entrega algún día al poeta Jorge Pascual de un juego de llaves nuevecito para acceder en condiciones a la Muralla. Ojalá, ojalá. Y es que la noche aconseja muy mal a ciertos arrepentidos... El siguiente poema, sin título y lacónico, es suyo.
No te canses ahora que estas nubes te hacen tropezar despacio, pasa el viento como las ráfagas de los flechazos, como pasado esparcido en el rostro y agua fresca arrojada al despertarse como recuerdo...
No te canses ahora, que soplan tus propias huellas a tu boca, y la llevan, y le hablan de ti al mundo, como pesan tus pies en la tierra o avanzas desde la espalda del recién rezagado
8月4日 Camineros... y Xen
(Crónicas para decorar un vacío puso hace unos días tres poemas de este libro. Aquí los tienes casi tal cual. Gracias, xen, por la apostilla, por todo.)
miércoles 16 de julio de 2008 luis miguel rabanal/camineros, jícaras, verdugos
13 Inicialmente blanquear el tronco de los árboles, pintar los números de rojo. También le toca al del nido de la cigüeña. Luego camiones amarillos con gravilla. Máquinas negras, y vapor y disputas. Al final, individuos ridículos rugían que llegaba el progreso. Con su olor nauseabundo.
Luis Miguel Rabanal, del poemario Camineros, jícaras, verdugos (Mikado Libroblogs, 2008).
42 La calle que acecha en silencio cómo crecen tus pasos. Asido a la pared cuando hay ventisca no mereces la horca ni tampoco ese gesto. Te santiguas con rabia, escarbas en tu nariz diversos tesoros. Pequeño ladrón que guarda en su hatillo una vaca de goma, dos cristales azules, una muñeca sin pies.
Mikado Libroblogs Nº 2 de la Colección Traviesas de Poesía Prólogo: Òscar Solsona Portada: Sobre Cel de març, un dibujo de Òscar Solsona Al cuidado de esta edición: Eloísa Otero 1ª Edición: León, julio de 2008
Y este el enlace al libro: http://camineros.blogsome.com
47 El río congelado y bajo la capa de hielo los cachorros de la perra de Luis. Cada día era igual, se cumplía el rito con el pasamontañas gastado. Reconocerlos, esparcidos e inmóviles en su solemnidad más nueva. Recordabas entonces su piel de otra forma, eran tan pequeños.
crecí por allí, LM, cerca de tu Olleir... y todavía, cuando cierro los ojos y juego a recuperar los miedos infantiles, veo cómo un primo mío, ahora metido en política -cómo no-, ensartaba a los cachorros de mi perra Cristi con flechas talladas a mano y arco de cuerda de esparto y, todavía vivos, los arrojaba al regato que besaba los pies de la iglesia.... gracias por compartir con nosotros estos poemas...
Publicado por xen Vinalia 20:50 0 agujeros en la niebla Etiquetas: Luis Miguel Rabanal
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