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July 31 Un poema de Vicente Muñoz Álvarez
De su blog Mi vida en la penumbra. Sí, ya sé que sin la fotografía del mandala no es lo mismo, pero bueno.
MIÉRCOLES 22 DE JULIO DE 2009 LOVE & SEEDS
construimos aquella casa de juguete sobre una colina con ramas piedras pajas & dos semillas dentro deseando intensamente que se hiciera real se hiciera real & abrazados frente al sol de poniente consagramos juntos el rito
nuestro amor era un milagro
el ocaso un sortilegio
aquel hogar lo más bello en la tierra
Vicente Muñoz Álvarez, inédito.
Photo by Julia D. Velázquez. Publicado por Vicente Muñoz Álvarez en 13:37 Etiquetas: inéditos 0 comentarios:
July 28 El sindicato del mono degollado
Si te interesa la poesía, o por lo menos un cierto tipo de poesía, y aún no lo conoces como era mi caso hasta hace bien poco, he aquí el blog del escritor Alber Vázquez. Verdaderamente no tiene desperdicio. Y para que vayas viendo, una muestra:
28 de mayo de 2009 Mi alma en esta hora desolada
Muchos de los poetas románticos hoy resultarían grotescos. De hecho, alguno que hay por ahí, lo resulta. Pero en su mundo y su época, tenían su punto. No todos, cierto es, pero algunos sí. Como, por ejemplo, Dante Gabriel Rossetti, que fue de los más brillantes a la hora de vivir románticamente la vida.
Hizo mucho el gilipollas y de formas muy variadas. Por ejemplo, cuando su mujer se le suicidó por habérsele muerto una criatura durante el parto, Dante decidió enterrar sus poemas en la tumba de ella. Eso es amor y lo demás son hostias. Enterró sus versos junto a su bienamada. Intenta tú hacer eso hoy y verás a qué velocidad marcan los enterradores el número del sanatorio mental más cercano...
Pero lo mejor no fue eso. Lo mejor fue que, después de varios años ¡abrió la tumba de su señora para recuperar los poemas y publicarlos! Con dos cojones, el muchacho: "¿Qué hice yo con aquellos poemas tan chulos que tenía? Ah, sí, los enterré sobre el pecho de mi queridísima Elisabeth. Nada, nada, pues abro la tumba, los recupero y así, de paso, compruebo si la niña de mis ojos se está pudriendo como es debido".
Un figura, este Rossetti. Murió a saber de qué, pero seguro que el cóctel de drogas, locura y depresión al que se veía sometido no ayudó demasiado. Vamos, lo que se dice un romántico de los pies a la cabeza.
En fin, les dejo con un fragmento de uno de sus poemas. Si quieres, pueden leerlo entero aquí. Personalmente, esto tipo de verso agota mi paciencia, pero quizás a ustedes les ponga. Este blog cada vez es visitado por gente más rara.
¿Existe un hogar, donde la pesada Tierra Se derrita en el aire brillante, Y donde el mal no se respire; Donde el agua barra el eco de la sed, Y el fuego sea el reflejo de nuestra fe? Si la voluntad yace atada al objetivo, Tal vez allí pueda su esperanza engendrar. Mi alma, en esta hora desolada, Se agita hacia la tuya, Cerca, siempre un poco más.
Publicado por Alber en 15:45 1 comentarios
July 24 Escrito en Olleir
(Madre, 1979)
Los niños por fin se han despedido y él descansa en su lecho con inmoderada furia mientras llueve tenazmente y recuerda el dolor de las palabras peores. Muchacho tullido y una voz que hace falta distinguir de las otras, a las seis de la tarde, al cerrar la ventana para que entre el sosiego o es la madre que cumple el rito del agua con pastillas para serenar el daño. Cualquier día comenzará nuevamente a caminar por la casa, a sentarse a su mesa y escribir cuadernos de la fiebre, un tanto inconsolable, o tendrá sed de alcohol o será más idiota. Pero ahora descansa y apoya su cabeza en el pasado. Sueña con su vida de muchacho, que fue desvanecerse unos minutos: un brillo apenas y sus manos no tocaban todo aquello que querían, y su desazón se dibuja en gritos que pronuncia tan en vano, y su memoria es diversa y es herida sutil que no recorre como antes. Enfermo muchacho que abraza como puede a su contrario, confiándole sus cosas y hasta el amor hecho por última vez. Tina ha venido en su socorro y él desea morir, morir secretamente y ser espejo quebrado al que se acercan, de mañana, los aparecidos. Como si fuera concebible recorrer sin aguzos las fauces espantosas de la noche.
July 21 Mentiras
Sobre el cristal huellas, días por venir y un pájaro malherido que han olvidado. Alguien se afana en llegar en tu auxilio y permitir que se desvistan las bacantes sin un mínimo pudor. Jennifer, Aurora, Deborah y Dorinda, la de los enormes cántaros o pechos. Sobre el cristal todas sus huellas, también hilos para arrancar los dientes de los más pequeños: que ninguna lo sepa, solamente tú contemplas su desnudez con indecente escalofrío. La casa es invadida por la noche y se aproxima la nieve, estás exactamente solo, regresa la celeridad a penetrarte o vete tú a saber. En cada rostro se niega la adivinación, se entumece el cuerpo y da mucha rabia ver el gozo de los otros, el que menos frecuentas. Ella desconoce la razón por la cual nadie está contento, se queman barritas de sándalo, whisky para los adolescentes del segundo. No soporto, le cuenta, el mal olor que desprende tu sexo huraño. Sobre el cristal otras huellas por referir, un abrazo nada más pero que dure con pertinacia y si no, bésame por el error de haber estado sin S. en la ciudad destartalada, en un recoveco de severa pobreza que no existe salvo en tu desatino. Ya casi ni es de noche.
July 19 Verano en la ciudad
No me resisto a traerlo de La Crónica de León digital de hoy:
Portada > Opinión ¿ENTONCES? / David Rubio
Durante años pensé que no existe peor condena para una persona que vivir en Madrid y no tener una ciudad de origen hacia la que huir cuando, al llegar los puentes y las vacaciones, abren las compuertas y el resto de madrileños colapsan todas las carreteras del país. Pero estos días veo a los niños que juegan en las aceras y en los parques de la ciudad de León y lamento lo que se pierden por no tener un pueblo donde pasar el verano. Si no descubren dónde anidan los pardales ni lo que resbalan las piedras del río, si no conocen el olor a vaca de la nata al hervir la leche, ni el sabor de las manzanas robadas o del bocadillo en el monte, si no les asustan sus abuelas diciéndoles que les atrapará el raposo como no vuelvan pronto a casa, si no se tumban en la paja o en la hierba recién segada, si no pescan renacuajos en las presas, si creen que llamar a los botones de un portero automático y salir corriendo tiene la misma gracia que atar con tanza un picaporte y esconderse detrás de una tapia a escuchar los juramentos del vecino, si no padecen en sus propias carnes la descarga de los pastores eléctricos, si no son capaces de diferenciar la bocina del panadero de la del frutero (ya nunca escucharán al que cambiaba el viejo colchón de lana por uno nuevo), si no sienten el miedo a los pozos o la amargura de que el primer amor se va a finales de agosto porque su padre tiene que trabajar, si no se enteran de que los tractores sirven para trabajar la tierra y también para ir hasta el bar, si nunca ven a nadie hablar con un palillo entre los dientes ni blasfemar al echar el Orón sobre el tapete, si no escuchan la respiración de las lechuzas ni ven el sueño en equilibrio de las cigüeñas, si no esquivan boñigas con la bicicleta... ¿Qué contarán en la clásica redacción sobre lo que han hecho en este verano cuando se la encargue su nuevo profesor al llegar septiembre?
July 16 Porque no saben lo que hacen
13 de abril
Una bruma atroz y atípica nos fuerza a no hacernos a la mar. Lo cual conlleva permanecer tumbados en nuestros lechos respectivos porque las señoras, con las neblinas y la intemperancia, se preocupan de ellas mismas con duplicado énfasis. Se miran las unas a las otras, se yerguen hasta las axilas su atavío de abadesas y vitorean al Altísimo, se impregnan la palma de sus manos de saliva, de mantequilla de la Central y de leches de varón para acariciarse con arrebatos de furia desalmada orificios y canales, se besan con la deferencia de las muchachas extraviadas en el bosque que han encontrado su baya de acebo contra el enojo y, al declinar la tarde, a su lobo y señor dispuesto a serenarlas con lindezas, se embrutecen literalmente con Calisay y vinos consagrados, menstrúan en la calle y, si nos pudiésemos asomar y distinguir el espectáculo, las veríamos gozar porque presagian sus adornos que descargará la lluvia, pródiga y meliflua. Por megafonía retumba y retumba La Traviata.
En la página 123 de Elogio del proxeneta.
July 13 Un poema de José Kozer
Recomendaciones a mi hijo varón que está por nacer
Primero, hijo, la camisa por dentro. Hablar poco, y si hablas de ti, decirlo todo escuetamente, como cuando lo mejor que escribió tu padre. Mucho respeto a tu madre, y alzarle la voz lo menos posible. Un beso a tu padre cuando llega del trabajo: nada de apretón de manos. No matar, no ir a la guerra, tener siempre un par de pesos guardados en el banco, y jamás, hijo mío, jamás, hipotecar la casa. Ten buró, pon tus cosas en la gaveta, no renuncies al tabaco. Si tienes hijos, ni adviertas ni impongas. El día de la muerte abre por fin tu libro, coloca la cabeza bajo el tajo, no te quites.
José Kozer (La Habana, 1940), Jorge Rodríguez Padrón, Antología de poesía hispanoamericana (1915-1980), Espasa Calpe, Madrid, 1984
Tomado prestado de Otra iglesia es imposible
July 10 El libro de Singleton
No es necesaria la luz, susurraba el alquimista. Con los ojos sellados se viaja a la felicidad y al terror, como el puente que une la noche a los vigías, aquellos personajes fatuos que añoraban la selva o el desorden. Tú viniste a consolar horas de desdén imperioso, te sentabas conmigo y juntos arrancábamos las hojas del último almanaque de la infancia. Qué dulce incursión en mares de arrepentimiento, en feas callejas de difícil estatura y arcabuces mudos. Pero no importa, creabas maneras de acompasar el tiempo con tus manos libres y soñabas con ella, te dejabas matar en un momento de lluvia, aquella lluvia esplendorosa que anunciaba el fin de lo convencional, y te creías actor diminuto de la farsa. Te llamabas Trueno y era hermoso aguardarte en la escalera de Ángel. Toda la noche embrutecido, amenazado por Blime, el dos caras, y llevando la aventura a la sospecha de una casa ardiendo. No era de nadie y lees por primera vez cuanto has esperado encontrar en el cofre sin ceniza de la sorpresa. Días y días aquí solo, escribiendo contra uno mismo: ¿es esto mi vida? Pero no importa. Que consientas, cuando menos, en bucear desde ahora aquel océano encrespado que los veleros surcaban con desgana y luego podrás vencer a Krater, el incestuoso Krater, y decir que ya perteneces a la pandilla de D. No eres tú el más pequeño, hay quien te confunde conmigo y sabe la verdad, tan poco generosa. Quiero verte en tu silla con el libro del capitán Singleton cerrado, no es la luz, ni siquiera es necesaria esta luz...
July 07 Postales de ciudad pequeña 4
IX La Ría
Agua hedionda para manifestar nostalgias. A las horas precisas el barco maniobra frente a nosotros repleto de basura. Al atardecer, muchachas estrenan sus condones y el gozo da lugar a un grito de limosna o de tedio. Está bien que así suceda, que nos oculte sus fauces lo invisible, incluso que el calor no nos sofoque. El que todo lo mira descubre en su corazón conflictos y ve el Pedro Menéndez II perderse en lontananza cargado de cenizas, como se va su sangre. La noche cae a golpes en su cuerpo, y frente a él sucumbe la derrota vestida de palabras e imponente.
X Palacio de Balsera
Música de niños en invierno. El condenado busca a su doble y de bruces lo asalta la memoria. Un caballo verde, el violín usado de su hijo, la umbría certidumbre de haber ya vuelto una noche de la vida. El condenado jamás entró por esta puerta. Y sin querer abraza la figura que no es de verdad y lo traiciona. Ahora sí que sabe equivocarse.
July 03 Conservas
1 Detrás de las sombras tendría que haber bóvedas afiladas y hay solamente palabras que llevarse a la boca como pecados dulces que se cumplen con intransigencia. Vale, vale. La cara del otro se te representa urgiendo conflictos: vas a serenarte, debes comprender que si no no te sobra el corazón, hoy escribirás lo que ayer negaba el hombre de la fiebre. Se aproximan días de luces y colores que siempre detestaste, no obstante esta vez te rindes a su presencia en casa y al estúpido y ñoño sonido de la calle, miras que ellos disfruten con su árbol, no como el año anterior, siniestro por las palabras duras que dijiste y que alguien no hace mucho te recriminó, lo mismo que si fueras un criminal, profusamente. Acaso servirá esa penumbra para corregir en lo posible comportamientos, delirios y bondades.
2 Vuelves a pensar en aquellas noches en las que El Oidor repasaba tu vida delante de los otros y a tu pesar colocaba el tormento bajo tu almohada deshecha chorreante de fiebre. Son hilos que vas tirando y tirando al azar del tejido que fue la enfermedad o la locura. No te juzgas sublime por ello, antes al contrario te ciñes al recuerdo y lo dejas en completo reposo, no vaya a ser que te muerda la serpiente de la duda: saber si ocurrió o no o si todo fue una estratagema más de tu cerebro que entró, el muy cencerro, en dilatada bancarrota.
3 Por fin parece que se van completando las fechas en las que la rara melancolía se instaura por obligación en los salones y has de hacerle frente a fuerza de costumbres, es decir, mirando a otro lado y que parezca que sientes el aliento cálido de algún demonio a tus espaldas. Siempre con el rostro alegre, para que no se note. Ellos se han marchado esta mañana, en plena helada, y queda su vacío y la falta de su olor. También está la historia reciente de ella con su reencuentro familiar: todos esos hermanitos que le han salido casi por accidente. Habrá que anotarlo en otro momento pues hoy da un poco de tristeza hablar del pichabrava de su padre biológico y de las demás porfías.
4 Sin vacilaciones crees haber llegado ya al lugar que no te conviene llegar en absoluto, un mar calmo que no vislumbras desde tu negra silla de siempre. Un mar maldito.
July 01 Príncipe azul
No sé si te acordarás de dónde estabas tal día como hoy, a estas mismas horas más o menos, hace 30 años. Yo lo recuerdo perfectamente, te recuerdo perfectamente. Un beso.
He recibido este correo por la mañana. Sin necesidad de hacer memoria siquiera –hecho que no deja de sorprenderme- puedo incluso visionarlo con los ojos abiertos.
Estaba en la clínica Sagrada Familia de Barcelona, donde te acababan de ingresar para someterte a una delicadísima operación. Fue la primera vez que nos vimos físicamente. Durante mucho tiempo estuvimos carteándonos y lo que no consigo recordar es quién nos presentó, cómo llegue yo hasta ti o tú hasta mí, no lo sé. Se me pierden los nombres y todos aquellos sueños literarios que entonces existían con forma de fanzines, prensa marginal y editoriales alternativas. Tú eras un muchacho azul con pijama azul y ojos azules. Rubio, limpio y tranquilo. Yo llevaba un vestido de flores y rayas rojas, lo sé porque fue el primero que hice yo misma. Morena, inquieta y nerviosa.
El aire acondicionado de tu habitación no funcionaba y trajeron un gran ventilador. Tu hermana me ofreció chocolatinas y bombones. Yo había leído diez veces tu primer libro: “Variaciones”, y creo que tú el mío de relatos “Por lo que hemos sido”. Tenías una letra preciosa y acostumbrabas a escribir a pluma y con tinta azul. Un trazo perfectamente semi inclinado cercano a la redondilla.
Me dijeron que la operación había ido bien dentro de la gravedad. Pero desde entonces, el resto de tu vida se llenó de gravedades físicas. Poco tiempo después tenías medio cuerpo paralizado. Mucho más tarde, completamente. Hoy escribes con un programa de reconocimiento de voz y eres el mismo ángel que yo conocí aquella mañana de hace treinta años. Jamás has dejado de escribir y eres un maestro. Tu último libro es de premio, y no me cansaré de repetirlo. Puede que no haya sabido decirte nunca del todo cuánto te quiero, y no hay mal que por bien no venga. Ahora quiero decírtelo, puesto que la intensidad del recuerdo permanece en mi memoria con una transparencia cristalina. Eres para siempre y siempre te he querido, te quiero y te querré.
Lunes, 22 de Junio de 2009 18:41 Autor: consuelogdelcid
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