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6月27日 Cabinas cochinas de camión
Carolina Hernández Lope, valenciana de Alcántara, va a ver publicado muy pronto su primer libro de versos, "Cabinas cochinas de camión", en la colección El Perfume de Sara. Afirman los especialistas que el caballito de mar posee una lengua apenas informe, mas sublime. Pues qué bien. Carolina, de más está ponerlo, conduce un camión de tamaño considerable.
COMARCAL 201
a Charles, que me volvió tarumba
lo cojo o no lo cojo con la mano
lo pongo o no lo pongo entre mis muslos
seguro que se corre sin mirarme
estos tipos de carretera no valen para mucho
te follan sin piedad
te meten en el culo la lengua con hambre de siglos
estiran tu cuerpo se confunden
lo cojo o no lo cojo por el cuello y se lo rajo de una vez
lo pongo o no lo pongo a escurrir como a los demás en la cabina
Para contratar portes, aquí. Para reservar ejemplares del libro, aquí.
6月24日 Miquel Martí i Pol
29
Plácidos y claros son estos días de otoño fecundo, con tantos proyectos como hojas pierden los chopos color de cobre a la orilla del río. Se calma el tiempo, se calman los sentidos y la voz, pero son diáfanos los manantiales de los afectos bajo las dunas de la ilusión y de los años.
Pronto será invierno y encenderemos el fuego, mermarán aún más los días y en silencio absoluto esperaremos a quienes han de venir de lejos para calentarnos las manos y el corazón con sus palabras.
En ellos y con ellos continúa la vida.
REQUISITORIA
¿Qué hago aquí y quién es esta gente? Como si no fuese el que siempre he sido, ahora el presente se vuelve contra mí y me hace reproches y me dice que no supe mantener el corte siempre afilado y a punto del cuchillo de no sé qué ambición. No puedo huir. Tampoco quiero. ¿Alguna voz puede hablar de consuelo? Puesto de pie no me atrevo ni a gritar. Con manos y dientes me aferro al viejo destino de quien no posee nada más que lo perdido. Cualquier gesto me contraría y voy y vengo decepcionado y cansado. ¿Qué hago en ninguna parte tan alejado de mí?
Del libro Lo dejo todo. Antología bilingüe. Traducción de M. J. Romero y uno que yo sé. Ajimez libros, Gijón 2001
6月20日 Poemas para leer después de santificar las fiestas con natillas
Dos poemas más del inédito "Lugares", porque uno frecuenta sin pensarlo, mejor que sea así, las rutas alternativas a la muerte. No otra cosa es este libro, que si no te lo digo reviento.
XVII
Volver a llamar por su nombre al cansancio. Volver a llamar por su nombre temido al amor con su manera de andar despavorida y tierna, con el ardor que acudía a las yemas de sus dedos después de merendar el chocolate. Moras y brunos para que los malos pensamientos se vayan.
Prefería los ojos perdidos a saberse el verdugo que zarandea los miembros de alguien, un chaquetón verde para cobijar una osamenta de estupefacta brevedad. Volver a llamar por su nombre ridículo a la niña que tuvo que renunciar a ti por otro convento y su piel era serena hasta el final del verano.
Contempla la calle desierta y ocre, él dice voy hasta ahí abajo y el camión de fantasía arranca. La ferrerina aborrece finalmente su nido, mañana la fiesta y en la mesa pulcra el inútil derrame de tías, el pésimo humor. Volver a llamar por su nombre al que no menciona el camino imprescindible para venir hasta aquí.
Nadie sabe dónde están Los Arcos. Los huidos se merecen un habla más bella, acrecientan sin comida su bravura: morir en primavera y que se jodan los guardias. Del mismo modo él repite las consignas al bajar al Saúco y morderle la espalda con exagerada lisonja.
Volver, aunque sólo sea para nombrar la extrañeza.
XVIII
Nada que mantener clandestino a nuestro lado. Te crecerá la nariz y a pesar de ello ninguna cosa le admira, la vida ha calcado tu aliento en el cristal sin huellas y sobrevienen por allí paulatinamente las horas.
Luego el bastio castiga con su mal genio la casa, has soñado en la noche aciaga mientras él divisa la destrucción del poblado con suma cautela, Memé y sus romanos. Ahora le toca a Rivendel ser el paraíso.
Suena la mugre de los días al pisar la grava y regresan a tu rostro las manchas de la edad difusa, si eras el adolescente adecuado ahora él es quien se cansa y se intriga, deposita el mamotreto sobre la mesa, tose.
Fue dulce narrarlo, separaba sus piernas para conmemorar la precipitación, en traje de baño cuando el atardecer fuera impredecible. Deja que sea yo, discurría, el que desaparece ante ti más allá de los besos, en La Collada o frente a un precipicio. Ahora él es el que se encuentra solo.
No hay lluvia ni memoria en el poema. La caja de sorpresas alguien la regalaba al viento.
6月17日 El abuelo tenía razón
A la sombra feliz del cerezo la siesta cubría de bondad su cuerpo grande y las abejas huían de él como si el verano no poseyera más sentidos, ni más rincones olvidados la memoria. O se posaban mansamente sobre sus manos ya vencidas, al igual que el tiempo, es decir, esa pátina descolorida y atroz a la que llamamos tiempo sin querer, sin precisar su descalabro. Dormido junto a las fresas que alguien le robaba, metódicamente, cada día, aún le guarda la boina que de niño le dio para mejor asirse al sueño de sus cabellos blancos, de hombre que regresa muy cansado al origen y se ve desnudo, con sangre antigua cortada en las muñecas. Pero el niño vendría muchísimo después de aquello. Y volvían a casa con puñados de cerezas para decirles que el Coche, el único de entonces, se había llevado por delante a Sol, el perro de caza de su padre. O jamás lo dijeron. Volvían de una edad incruenta y cerca de ellos el deber los reclamaba a gritos. Serás boticario, le asegura desde su torpeza, cortándole el pelo que sobraba o leyendo del periódico para él noticias de un país enorme donde vivió con ansiedad de funesto y agredido. La Argentina. Juntos confiaban en pertenecer a alguien que reparara la vida sin ningún entusiasmo. Y por la tarde el pequeño supo de la frialdad de un rostro que amó y se perdió en la noche. Sobre la cama, al igual que en las siestas, un anciano, con certeza, contaba las veces que el niño de manos muy sucias ensangrentaba sus rodillas... Miguel era un buen hombre.
6月13日 Un par de Mortajas
Aprovechando mi don de lenguas* y dado que mi traductor tardará aún en reincorporarse a su labor por culpa de una baja por paternidad o por codo de tenista, no sé yo, me tomo la libertad de poner la traducción casi íntegra de dos poemas de Mortajas, libro que vaga por ahí con más pena que gloria, todo hay que decirlo. ¿Que por qué en coreano? Pues muy sencillo, de los cuatro lectores confesos con que cuenta este blog, uno de ellos resulta que me lee desde la Corea central. Va para ti, Yunjin.
측을 남겨두기 위하여 범죄, 상처 및 분개의 보다 적게 견딜 수 있는 장비.
오래된 집에서 저장하기 위하여 분실된 기억 그리고 철 건강. 소년은 임금이라고 창조된다 그것의 공화국의.
그것에게 모두를 남겨두기 위하여. 당신에게 누구를 사랑한지 괄시하기 위하여 아주 끈기 있 아침, 그는 정보 없이 아직도 완전하게 인식한다 진실한 피부 및 그것의 위험.
Dejar a un lado los útiles del crimen, las llagas menos soportables y el rencor.
Atesorar en la casa vieja los recuerdos perdidos y la salud de hierro. Se cree el muchacho el rey de su república.
Abandonarlo todo. Despreciar a quien te amó denodadamente una mañana, él aún reconoce a ciegas la verdadera piel y su peligro.
몸의 운동 발작, 이상한과 그것을 동의하고 unnamable 것을 속삭이는 시간 이다.
당신이 질호할 때, 때 여자의 속삭임 그것은 당신을의 soeces 낱말 기다렸다. 그것은 적면된 당신의 눈을 진정시켰다 당신의 glande.
지금도 당신은 보기 위하여 바르게 짐작하지 않는다. 그 후에의 모래통에서 슬픈 streamlinings, 둥근 천장 불가능한 사랑을 위해.
당신의 피부에 난리, 수수께끼. 열쇠에 가까운 당신 오래된 집 그리고 비탄 및 책.
Movimientos del cuerpo espasmódico, es la hora de coincidir con lo extraño y musitar lo innombrable.
Cuando gritabas, cuando el murmullo de mujeres esperaba de ti soeces palabras. Serenó tus ojos, enrojeció tu glande.
Todavía no aciertas a mirar. En la Arenera de entonces los fusilados, bóvedas tristes para el amor imposible.
Alborotos sobre tu piel, acertijos. Cierras con llave la casa vieja y el pesar y los libros.
* Windows Live Translator español-inglés-coreano
6月6日 17 de marzo
(Mientras los hijos de Satanás de Hank Over, afortunados, van y vienen de resaca en resaca, Eulogio, escocido, cuenta ya las noches que le quedan por escribir y por quejarse. Mira tú por dónde, hoy cumple un año el blog "Elogio del proxeneta"...)
Jueves 15 de mayo de 2008
ELOGIO DEL PROXENETA 17 de Marzo
Del exterior no guardamos más indicación que la eventualidad de haber llegado alguna vez de allí, acaso en modernísimo helicóptero de combate, tal es nuestra desazón al contemplar la tapia que nos excluye, perpetuamente ya, del mundo que no es ningún pañuelo. Se comprueba que la oronda padece una jaqueca tremebunda y ordena a sus siervos desvestirnos con celeridad como es la norma. En observancia, nuestras manos temblequeantes sudarán para conseguir lo que ella aguarda. La zozobra del deseo nos espolea a resistir en lo que no permanece, nos rellena de placer las vísceras y el tedio, loado y loado y loado sea Dios..., nos corrige entre sollozos, reflujos vaginales anegando sus botines sin betún y entre condenas que ninguno de nosotros entendemos, subida a la tarima del comedor desde donde dirige nuestros desorbitados chorros seminales sin querer. Al gobierno de la comuna, por lo que uno alcanza, le faltan no sólo los tornillos sino también las revistas triple x, la electricidad, los crecedores de cabello, el aceite para úlceras por presión, las patatas Matutano, el subsidio, las minifaldas de ingle... todos los inventos.
Luis Miguel Rabanal, extraído de Elogio del proxeneta.
Publicado por Hijos de Satanás en 8:28 0 comentarios Etiquetas: colaboraciones prosa
6月2日 Vellos
Se requiere un don especial para terminar con todo, no hay nadie asomado a la ventana a quien insultar, su camisa esta vez es completamente blanca. ¿Quién es el que aguarda a ser reconocido por ella? ¿Dónde estaba la noche de los actos, la de los actos menos dolorosos, dónde constaba su predicada honradez? Quienquiera que fuese se trataría de alguien abrupto, su cuello cortado con suma celeridad, como si no quisiera haber sido jamás el convicto. El no merece estar ahora en este cuarto. La dama desolada, con su cabello rapado y su grandeza, yace exhausta y satisfecha. Nadie la reclama por ahora, es su coño pasto de tahúres. A lo mejor no debes socorrerla. Es tarde cuando menos lo esperas y fuman un tabaco distinto que ya no soportas. Has de orinar primero para no quedar, le dice. Quienquiera que fuese no es el adulador que deseabas, con su boca triste, lo mismo que un embozo, con sus manos atadas a tu espalda, lo mismo que un escorpión sin veneno ninguno, con alcohol y pesadumbre.
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