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    April 29

    Visionarios y malditos 2

     

     

    En tanto tu librero favorito busca un lugar privilegiado en las estanterías para los ejemplares que lleguen de "Marginales", el inminente libro de Vicente Muñoz Álvarez, aquí pongo un puñado más de sus textos para ir haciendo boca.

     

     

     

      

     

    EL EXTRANJERO

     

     

    Tras un largo viaje desembarqué al fin en Yillmora, la ciudad de los techos ambarinos. Descendí del Pájaro del río justo para contemplarla en el ocaso, bañada por la luz crepuscular de un sol que agonizaba en los tejados. Desde el puerto Yillmora se enseñoreaba en su hermosura, luciendo como una vanidosa dama los alminares de sus templos recortados contra el cielo. Por la gran puerta de acceso entraban y salían mercaderes que, procedentes del País de los Ensueños, intercambiaban por ámbar de Yillmora las especias de placer recolectadas en los Campos de la Aurora. En el aire flotaba el aroma de exóticos perfumes y de algún lugar fluía una melodía cadenciosa, cuyas notas me hacían de algún modo evocar las visiones de mi infancia. Los mayores deambulaban  perezosamente por el zoco, mientras los jóvenes danzaban en las calles animados por el mismo embrujo que a todos nos cautivaba. Hasta que al caer la noche los niños regresaron a sus casas despidiéndonos en las tabernas, y allí, con los mercaderes y ancianos, yo mismo escancié el vino melifluo y denso de Yillmora, cuyo fuego suaviza las pasiones... Entonces mi cabeza giró y giró en un caleidoscopio de luces trepidantes que al final se fundieron en la nada....

    Aunque, desgraciadamente, estas imágenes se desvanecen siempre al despertar  y la visión de los atardeceres sangrantes de Yillmora me recuerda que en el País de los Ensueños sólo soy un extranjero.

     

     

     

     

    EL PSICÓPATA

     

     

    Me acerco silencioso subiendo la escalera

    tras la puerta percibo aún sus movimientos

    y ya en el interior respiro su cálido perfume

     

    espero a que se duerma agazapado en el diván

    con el cloroformo pierde rápido el sentido

    y luego me desnudo junto a ella

     

    la poseo varias veces mientras uso la cuchilla

    mi ansiedad crece al ver brotar su sangre

    y contemplo cómo va cambiando su perfil

     

    separo sus miembros limpiamente con la sierra

    devoro ávidamente parte de sus vísceras

    y vuelvo a poseer su cuerpo mutilado

     

    después comienzo con cuidado la limpieza

    cualquier indicio puede ser fatal

    y ya nunca podría volver a asesinar.

     

     

     

     

    EL SOÑADOR

     

     

    Como todas las mañanas rindo hoy culto a mi Dios. Oraciones que se hacen pronto evanescentes en la atmósfera rojiza de este sórdido desván que ahora comienza a desdoblarse. El universo entero se condensa en estos cuatro muros y en el contenido de mi pipa. Lo demás ya son quimeras, retazos vaporosos de un lugar prosaico que recuerdo con horror. Hace tiempo De Quincey me convenció de lo infructuoso de la lucha: la intemperancia es más rentable. Cada día me visitan en mi cuarto númenes del gremio con los que recorro dimensiones inquietantes. De todas ellas, el País de Yann es mi predilecta. Accedo a él en el Pájaro del Río para demorarme contemplando la entrada marfileña a Perdondaris. Pero el País de los Ensueños es ilimitado: Angria, Celephais, Kadath, Polaris y cuantos dominios puedas concebir en tu delirio. Allí campan a sus anchas la Razas de la Noche. Sílfides y ondinas, cíclopes y sátiros, monstruos y prodigios te acompañan haciéndote sentir el gozo inefable del olvido. Aunque luego está el regreso. El camino va tornándose sombrío mientras se diluyen los ensueños. Pálidas estrellas iluminan el sendero que conduce a la morada terrenal y amorfas entidades esperan en sus lindes que cometas un descuido. Sólo con la luz de la mañana te cercioras de que has cruzado íntegro el umbral, burlando su custodia. Entonces rezas a tu dios con gratitud y sin dudarlo te dispones a emprender otro viaje.

     

     

     

     

     

    EL REMISO

     

     

             Soy, como Baudelaire, un rey en un país lluvioso, gobernante de una tierra gris, húmeda y triste, cuyas nubes se nutren de lamentos fundidos en la brisa. Un país ya viejo, distante y frío, de súbditos cansinos y lánguidos opiómanos, de horizontes lisos y regueros negros, de perros cabizbajos y sórdidos cafés. Un país oscuro y devorado por la bruma, de fuentes anegadas y mansiones azotadas por el viento, de avenidas solitarias, tapizadas de líquenes y hormigas, y cenadores invadidos por la yedra. Un país de otoño y sueño, musgoso y agotado, de quejas, bostezos y pesares mudos, de ídolos quemados y ángeles caídos.

             Un país que yo suelo llamar INFIERNO.

     

     

     

    April 25

    Calentamiento global

      

     

    -Ya es primavera en el corte ese.

    -Y con tu espíritu.

    -Atribuyen a una bacteria desconocida la escasez de lluvias.

    -Los meteoros, siempre los meteoros cuando no van bien las cosas.

    -No te precipites, dice el muchachote.

    -En algo habrá fallado el presidente.

    -O es un error del Vista.

    -La próxima huelga la harán los arzobispos.

    -Se precisaría un nuevo concordato...

    -Dará mucho gusto verlos por las calles.

    -Con sus jaculatorias.

    -Y sus consoladores...

    -Ellos no temen el tormento.

    -Borra esa palabra, borra.

    -Los políticos, de repente, amanecen con la voz deshecha.

    -Se conoce que cumplen con creces su trabajo.

    -Igual que tú, que te levantas temprano para encender la lumbre.

    -¿Pero no era antes?

    -A los hijos de Satanás les quema el libro en las manos, da mucho gusto.

    -La relativa juventud de los autores, la lección bien aprendida de su padre.

    -El arzobispo.

    -Y dale.

    -Lo más probable es que nadie lo recuerde, ni siquiera la niña.

    -La memoria en absoluto tiene que ver contigo, atontado.

    -Los generales de brigada no mienten nunca.

    -Ni los sacacorchos.

    -A veces ni yo misma sé qué me ocurre, me surgen preguntas y me golpeo la frente con él.

    -Comenzar a legislar la eutanasia, contemplar prioridades, atarse los zapatos.

    -Esperanza pretende bailar el charlestón sin medias.

    -Qué tía tan descarada.

    -Torpeza tras torpeza.

    -La primavera.

    -Cuidado, las paredes oyen.

    -Mendo.

    -Al cardenal esta semana le sudan más los pies.

    -Pues me parece que ha rechazado su ración de mollejas de las 9:30

    -¿Rouco?

    -Ese.

    -¿Quién lo dice?

    -Elisa no sé qué, una azafata de la cope que está más buena que... mejor me callo.

    -Mientras tanto, se derriten los casquetes, los glaciares, los...

    -... arzobispos.

    -Como le regalima el cerebro a uno que conozco.

    -Será la primavera.

    -Y con tu espíritu.

    -O Carla Bruni.

    -O la felación de Marilina.

    -O el euríbor.

    -Será.

     

     

     

     

    April 22

    Nubes

     

     

    Detrás de ella no se percibe la oscuridad, sino el tramo más inaccesible que logres retener en tu memoria. Acacias, un sitio a la deriva, muchachas perezosas que observan el paso desolado de los trenes. Parecería bastante con contar su melodía insufrible. Si supieras que al otro lado de su rostro había tanto desprecio como rosas, si supieras su enorme deferencia para contigo. Amaba tu aliento y obtenía el placer que ninguno esperaba, lo recuerdas de ese modo también, yerto, sin vestidura y pidiendo a gritos la salvación que solamente tú aprenderías a ofrecerle para luego arrancarle las pestañas deprisa. Detrás de ella, sin embargo, no habita más que la lluvia, bajo su espalda las heridas conservaron su tragedia escasamente bochornosa, no debes marcharte. Nadie querrá admirar sus músculos podridos, su azalea más remota, es el hombre que falta.

     

     

     

    April 18

    Tres poemas

     

     

    Poesía residual y de desapariciones la de Marcos Canteli. Lo que le queda al poema después de llevarlo de la mano al baloncesto, o de masticar para él los bocados más duros de la carne... Carlos B. Alegría dixit, tú me entiendes.

     

     

     

     

    dentro de sí, de acaecida

     

    de lo sutil del mundo alguna brasa ya muy menuda / o tu

    hueso [] me hace bien ese rollo / índole mascullando

    grumos de extrañeza, mandala al clarear, ser de sílex (casi

    sujeto acaecido) al perder [] luego, en mansedumbre,

    malabares colocan la mente

     

     

     

    y por naturaleza

     

    la brizna contra esa plomada que todo se lo pule [] no rices,

    come arroz (como el monje) / empata tu prestigio / no te

    rayes, ilumina [] en el permanente deslomarse hacia la

    caricia, en el alambre [] cumple lo cándido, amainado, flojo

    en movimiento / luego del murmullo

     

     

     

     

     

    transmito mordedura condolencias transmite al hombre

    otro tinglado            también una bitácora

    en la noche dichosa, en secreto

     

    sobre tecnología sueña

    mi etimología

     

    ya no me cruzo conmigo

     

     

     

     

    de neones zen (inédito)

     

     

     

     

    Mis disculpas al autor por no haber sido capaz de conseguir el ajuste perfecto para los dos primeros textos, pertenecientes a su libro Catálogo de incesantes, de próxima aparición.

     

     

    Dando la voz, su Blog.

     

     

     

    April 15

    Xen y Eulogio, cogidos de la mano, entonan cancioncillas

      

     

    (Poco más puedo añadir hoy. Se agradece, xen.)

     

     

     

    miércoles 12 de marzo de 2008

    1 de febrero/elogio del proxeneta

     

     

    Una tarde soleada de invierno sin más ocupación que fumar sin descanso 3 Carabelas y bebernos el orujo del Miche, el que nos dejó Xen, en vasos sucios. Lo habíamos planeado minuciosamente. Un delito factible y la mujer de K. con su atractivo nos apoyaría a solventarlo a la mayor brevedad. Fue brusco, la operación más desastrosa: K. no acertó a ocultarse en el distrito convenido, su esposa desistió de convertirse en anzuelo para atrapar a la persona pertinente, el sol nos mareaba a horas en que la sobriedad era un estorbo. Simplificando, no hubo modo de sacarle los dientes de oro a aquel títere, un tahúr de Caboalles de Arriba que transitaba por la calle Ancha sin imaginar que precisábamos su boca. Aún hoy, no sé con exactitud para qué nos sería necesaria. Aún hoy, si recapacito, me encoleriza no saber qué nos impulsó a hacerlo para, al rato, desistir y obrar como dios manda. Honestos, quietecitos, agrestes horteras de café cortado con tostadas...

     

    ********

     

    Tal como apuntaba ayer, la noche tuvo alas para ellas. Yo me animaba a no perder de vista la apoteosis, inalterable en mi mecedora y pendiente de algún libro maligno, de los que nadie en su sano juicio recomienda a nadie, recogido hasta el extremo de saberme rematadamente solo y disponible por si mis alucinadas doncellas me gritasen. Virginia se acercó a las carreras a suplicar con grandes aspavientos, pues únicamente ella es mañosa en atontarme, que me apresurara a calibrar las proporciones insólitas del pedúnculo con el que se relamía nuestra fatigada Laura. No hay palabras para expresar mi angustia, o era insana envidia lo que sentía yo al poder corroborar cuanto Virginia, siempre tan atenta, me señalaba en el gabinete del bruto amor. Un portento lo del hombre, una fehaciente envergadura para toda la vida delirar, y volver a delirar, con ella, o para chinchar a los amigos en equis circunstancia y territorio. Calculo setenta y tres centímetros de miembro convulsionando su despoblada y trémula matriz. Al completar la revisión me invadieron sudores, calambres, cefaleas.

     

     

     

     

    en el ya mítico (perdón por el palabro, pero no es una muletilla, ahora que el médico me ha quitado las mismas, joder, con lo bien que se volvía mamao, seguro de un punto de apoyo con el que hacer culebrillas bajando la calle ancha, esa misma en la que el "Eulogio", ese alquimista de las bajas y profundas pasiones que nos apasiona aquí y no sólo en esta niebla, y digo alquimista pues sabe bien que el ser humano tiene oro dentro aunque a veces haya que profundizar bastante y no sólo de boca que de esos conozco ya a demasiados que suben y bajan esa calle ancha por donde ruedan hoy sus vástagos y mañana seguirán rodando arropándose en sus vómitos de canela pues me dicen que es época de matar judíos después de comerse unas buenas judías que, como es costumbre de la tierra, pa trasegarlas hay que echarse al coleto el mejor redbul o desengrasante jamás inventado que es el orujo que las alas ya te las da el efecto reactor de las mismas que hace que, a veces, en este pueblo se siga el rastro de la parroquia de bar en bar por esas movidas escatológicas en los cielos del Húmedo que tienen como fin la hermenéutica de las lágrimas de nuestro interior depositadas en unos gallumbos marianos) Elogio del Proxeneta queda un rastro del paso de este que firma y que reconoce que el orujo que priva le priva... pues soy un buscador de esencias y no hablo ahora de esas que ya dejaron su rastro unas líneas parriba y en el orujo y con el Eulogio consigo eso...

     

    creo que es una de las mejores novelas que se pueden leer, paso a paso, en estos momentos y medios y el que firma con su rastro en la niebla se enorgullece de aparecer en ella y no dejar ni rastro del orujo...

     

    gracias LM

     

     

     

    Publicado por xen Vinalia 0:59   

    Etiquetas: Luis Miguel Rabanal

    2 agujeros en la niebla:

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    April 14

    Salud y República

     
     
    Pues eso.
     
     
    April 11

    65 máscaras

     

     

    Es la víctima del consuelo,

    abusa la memoria

    y está aquí conmigo.

    Se le puede ver

    corriendo por el bosque,

    un demonio sonríe

    una muchacha sin edad.

    Todos nos cansamos

    si se desvanece,

    seguro que va a nevar 

    al doblar la esquina.

    Para qué las palabras.

     

     

     

    Para que los labios

    incluyan tu nombre

    a pesar del fuego

    que ocurre,

    para que la ubicuidad

    nos prefiera.

    Sueños sobre la arena

    hazañas del que mira

    se hará de día

    como un embuste.

    Dispones del plazo,

    eres el dios

    que destruye horas

    hasta su propio asombro.

     

     

     

    Te enternece contemplar

    su crecimiento,

    espías su voz

    casi con vergüenza

    lo mismo que un condenado

    a beber de esta congoja

    siempre.

    Pondrías tu mano

    sobre su pelo

    y que la bruma esperase.

     

     

     

    Dictar más palabras

    al atardecer

    como un poema que nace

    de la desolación,

    te adentras en el bosque

    y bebes en el mar, eres

    el niño que pregunta.

    Cerrar la ventana

    descuidar el trance,

    con mi mano que no es

    pasar las hojas.

     

     

     

    © 2003

     

     

     

    April 08

    De ciertas afrentas

     

     

    Si es verdad que la memoria se somete a los caprichos que pueden parecer obtusos a quien ya se ha marchado, no por su placer, no por su culpa, en cambio sí sucede en ocasiones que no pertenecemos al lugar del que tanto abusa la mirada y coincidimos en negarlo todo, la tierra y el amor, aunque sólo sea por acusar a otros de la infelicidad, esa puerta cerrada para siempre que aún hoy extrañamos.

    Lo digo porque recuerdo una historia que me fascinaba de niño. La del hombre suficiente y sutil que nada buscaba a no ser en sus arcas repletas de moho, como su vida, y una mañana de frío salió de su casa con montones de cosas, libros, paraguas, alambiques, venenos y trajes, y en la plaza lentamente desplegó su tesoro y dio fuego al fuego, y fue sabio.

    Cada vez que escribo pienso en aquel día de intensísima nevada, y veo desde aquel ventanuco el resplandor de algo que sube al cielo turbio de la tarde, miro su indolencia y comprendo entonces su sonrisa de loco que comprende.

    Lo demás es oficio para mejor resistir la fragilidad que dentro de uno se ha adueñado de los miembros ya deformes. Acaso yo también haya enmudecido y no recuerde nada.

     

     

     

    April 04

    El calibrador de conciencias

     

     

    Literatura en estado puro, pensamiento crítico muy poco bucólico, Cordón Negro para gatas... Alfonso Xen Rabanal te coge con su escritura por los hombros y te zarandea un ratín. No temas, no manca: el muy egoísta se guarda para sí mismo el daño.

     

     

     

     

    todo fluye, todo se interrelaciona con todo... la niebla es ecléctica, es mezcla, mixtura, cóctel de luces que se beben y cóctel de sombras que se vomitan de pasión y dulzura...

     

    ... a la niebla le gusta encontrar luz en un callejón oscuro arrancándote las bragas y beber de la fuente de la vida que acciona mi lengua en tu clítoris, llorar sobre tu ombligo y sentirse silencio entre tus gemidos...

     

    soy la sombra que me espía y se masturba con tu esencia de la que extraigo el aceite con el que preparo la mezcla de sangre y esperma con la que tatúo espirales que engarzo a tu garganta como puntos suspensivos, perlas que se envuelven a sí mismas sabiéndose intrusos en tu alma a los que arropas...

     

    te cuento lo que vomito pero no busques pureza en mis diarreas... sólo siente, siente cómo fluye y arrastra la mierda que se pudre pues no existe equilibrio ni sistemas cerrados en la vida y soy consciente de que me pudro y de mí surge la vida química sin fórmulas, sin normas ni cotas ni límites aunque olvide que la palabra hace ya tiempo que no expresa lo que tanto callé...

     

    a la niebla la encuentras al principio de todas las cosas, no busques finales porque no existen los puntos que acotan pues si plantas barrotes y espinos se repliega en sí misma y crece hacia dentro encontrando dimensiones a las que canto pues busca al que busca y se busca sin encontrarse y tropieza y duda ante una encrucijada pues no existe destino y todo parte de una patada que te rompe por dentro y sangras y esas gotas que fluyen de tu culo son los puntos suspensivos que dejas atrás en lo único que existe: el camino...

     

    la niebla creció escuchando ritmos, voces que aún hoy no comprende aunque intuye que son ecos de entrañas que se desgarran y que son el hilo común del lenguaje que une a los que avanzan en la deriva...

     

    algo sé de todos los colores que mueren en el negro y de él nacen y del fuego y del viento que arde en una botella que se alarga y rompe y construye justificando a la vida como sólo puede justificar a algo su muerte...

     

    algo sé del que canta y aúlla doblando las esquinas del tiempo, de la sombra que se estruja y rompe en una lata de cerveza vacía, de la espuma de la resaca donde respiran los que se entierran en las mañanas, de las espirales vacías donde otros escuchan los ecos de mis roturas... los pasos que se alejan de su luz, de esa ficción que es su única realidad... pues ya hace mucho tiempo partí hacia lo oscuro... hacia mí... y ya sólo soy sombra que me canta en el espejo fragmentado...

     

    miro hacia las miradas que levanta una grúa que construye líneas que divergen de la tierra y a ésta destruye destruyendo en esas miradas la esencia, sus cimientos que se trocan en ambiciones por poseer un valor que de fuera viene dado a costa de extirpar el brillo de esos ojos que en occidente se clonan y virtualizan en números cuyo único trasunto es la codicia...

     

    por ello, aún siendo oscuro, canto a los colores que se mezclan y estallan y admiro la luz de una mirada que perdí en mil copas y tres canciones que intuyo que me cantaron y ahora te cantan cuando rasgas los velos de la racionalidad y al abandonarte a la locura que comparto siento cómo te llenas y creces y te desbordas y haces del cauce seco río que fluye y arrostra al doble que me ulcera inundando de esperanza todo aquello que destruí y en mí se agostó...

     

    y como soy un buscador que sólo busca la destrucción de cada paso dado, que vive en la incertidumbre del que todo lo deja y hacia el vacío avanza... y arrastra en cada movimiento las cadenas que no unen y sí dividen a los contrarios en mi cabeza, los látigos de la Razón que inventa religiones para justificar la muerte de las conciencias, los látigos de la Razón que inventa la epifanía en un tubo de ensayo que aísla a las conciencias de la vida para estudiarlas, clonarlas, extirparlas... virtualizarlas... para así construir catedrales de luz que roban la luz... vacías... que miran hacia el cielo cuando la energía fluye de dentro... lo que ya no encuentro, lo que busco cuando busco la destrucción de cada paso dado, viviendo en la certidumbre que del vacío que ha de asolar la máscara, su fin de su mundo de luz, de velocidad, de engaño mentira ficción, ha de nacer el ser humano que no define ni acota ni normativiza... que construye una vez disipada la niebla: el polvo del derrumbe en el paso que doy buscando la esencia, el brillo de unos ojos que demasiadas veces ha sido extirpado, y hacia ti fluyo gota a gota vomitada del alambique que es correo, fedatario del espíritu de las voces que fueron estigmatizadas, en la copa de orujo donde cierro su ciclo y les doy tierra en mi hígado que te canta, pues soy consciente que de la selva de la vida salgo entre la oscuridad y busco herir tu razón, romper eslabón a eslabón las cadenas de los miedos que acotan tu esencia, hacer apología de la catástrofe interna para renovar el mundo desde dentro, allí donde te describo con mi polla los silencios de tanto y tanto tiempo sin fluir, anclado en un paso abortado, su ficción, la ficción que hoy en día es la realidad de nuestra conciencia, la que busco en mí al destruir mis máscaras, al asumir mis miedos, integrándome y desintegrándome en ti... gota a gota en tus labios que dan sentido a mis palabras y las abre y se abre en mí la tierra que he guardado en mi bilis al destruir todos los anclajes que hacían de mi paso un silencio que no creía en su expresión, su muerte, la que justifica tu lengua arrancando en mí notas que se sostienen hasta el infinito y que te buscan porque primero busqué en mí y destruí en mí el espejo que siempre recriminaba cada paso, cada nota, cada intento abortado en mil barras donde callé ante mil copas escuchando las canciones que aún no comprendo de las que bebo su esencia, tu esencia...

     

    la esencia que no ha de destruir la luz...

     

    por ello vuelvo hacia lo oscuro para empaparme de vida y hago del tránsito de tu culo a tu coño el terreno de la niebla... allí donde oscila mi lengua dando cumplida cuenta de mi luz y de mi oscuridad, donde canto a Venus-Lucifer como primera y última estrella, la única que anuncia la luz que nace de las entrañas de lo negro que posee todos los colores... allí donde siembro las amapolas cuyo esperma nos ha de llevar hacia el fin de la noche, mi camino... el que canto en ese territorio de abismos donde se calibran las conciencias para desaparecer en la virtualidad de una segunda vida que yo no busco... pues de mi destrucción surgí muerto y sólo aspiro a construir la segunda muerte... la que anhelo contigo en la unión de mis contrarios... más allá del tiempo, de la muerte de las palabras... del punto de no retorno que atrás quedó y que hoy te cuento aquí, pues nadie comprendió a quien primero tuvo la niebla en su camino y todo en él es la luz que nace de las entrañas, por ello le apodan "el oscuro", porque no quieren ver que para construir la verdadera anarquía primero hay que destruir por dentro, ser uno en el caos de todos, conocerse a sí mismo, ajeno a cotos, rediles, normas que nacen cuando la disidencia que aspira a ser institucional, a sentar su culo en las cátedras donde las almorranas se heredan, perpetúa el sendero de la mentira, buscando sólo la etiqueta de otra revolución vendida a la mercadotecnia, disociando la tensión y la oposición... olvidando que el eterno retorno a la naturaleza exige una eterna destrucción para construir...

     

    no reconstruir...

     

    por ello busco la esencia en mí mismo... porque sé que "el camino hacia lo alto y el camino hacia lo bajo es uno y el mismo"...

     

    por eso sé llegar a tu cabeza desde la niebla... tus bajos: mi camino...

     

     

     

     

    la niebla es el calibrador de conciencias, pues no teniendo límites todos nos medimos en ella y pactamos con la luz o con la oscuridad en su cruce de caminos... y todos pasamos por ella

     

    ... como dice mi colega Clifor en un poemario* al que apoyo y espero ver pronto impreso:

     

    ...ahora sólo necesito desaparecer y colocarlo todo...

     

    o como tb dice Antonio Vega:

     

    ...he de ordenar mi habitación...

     

    para poder llegarte a las entrañas... a tu esencia... a ello voy...

     

     

     

    * David Refoyo: "El país de las oportunidades", poemario del que tendré el placer de hablar en esta niebla en breve...

     

     

     

     

    ......................

     

     

    Texto publicado el miércoles 20 de febrero de 2008 en Crónicas para decorar un vacío en la niebla.

     

     

     

    April 01

    Arturo Ordás Bocanegra no está bien 2

     

     

    Es cierto. Arturo Ordás Bocanegra no está nada bien. Es más, podría decirse que su estado de salud es pésimo. Así pues, el acercarse por casa para dar un empujón a la esperada salida de su La fiebre oscura tendrá que demorarse. Vendrán días mejores, digo yo. Durante su larga estancia en San Juan de Dios trabó conocimiento con Zoe, una testigo de Jehová de Valencia de don Juan que visitaba a los enfermos siempre a las siete de la tarde. Hablaron mucho. De lo divino y, sobre todo, de lo humano. No sé qué día del mes que viene se dejará bautizar de nuevo en las aguas frías del Esla, porque la primera vez no valió, llovía sin más. Me ha enviado una invitación preciosa, no podía ser de otra manera, con dibujitos de osos panda hechos por los nietos de Zoe. No quiere saber nada de mí, ni quiere que se reproduzca bajo ningún concepto en este blog La fiebre oscura. Para cinco renglones más abajo decir que estaría muy contento de verlo publicado, tal como por ambas partes se convino, y que su novia no tiene Internet aún pero él sabe cómo leer en la distancia. Pobre Arturo. Si fuera poco la salud, ahora el tormento del amor. Su carta tan pronto incita a la hipocondria y a la dejadez como a los mayores júbilos. No volverá a tener visión en su ojo derecho pero no le importa, le queda el otro, y la cojera no es un problema real pues su bien amada dice que le da personalidad, empaque. Allá él. Su carta es sencillamente boba. Jódete, concluye.