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November 29 30 de julio y Xen
(Estoy completamente seguro de que la Madre Maravillas, desde su rincón celeste, no ve con muy buenos ojos que digamos que Crónicas para decorar un vacío apueste una vez más por el Eulogio. Allá ella con su conjuntivitis santa. Gracias, xen.)
SÁBADO 15 DE NOVIEMBRE DE 2008
Elogio del Proxeneta/Luis Miguel Rabanal
30 de julio
Parajes armoniosos, Claudia. Jardines atestados de políticos corruptos, niñas sudorosas que sonríen de una manera muy incómoda a los hombres, niños solitarios que rompen por enésima vez su novísimo juguete, un viento cálido que me impide respirar como quisiera, trenes que se van y se van ardiendo en el recuerdo, leves escrúpulos de quien espía desde su ventana el horizonte. Ya te digo, mi amada Claudia, rincones tan frecuentes que da pena reparar en que son reales y plausibles. Como tu boca abierta para pedirle a Betty más audacia en su lento proceder de despeinarse el vello púbico. Quién eres para venir ahora a dar lecciones de follar, tú que interpretaste un papel tan sucio y te marchaste con las joyas de todas tus amigas y querías recordarnos con postales desde Auxerre. Quién coños eres hoy que me obligas a odiarte tanto como puedo, si pudiera devolverle al tiempo aquellas horas hogareñas y besarte pese al infortunio que dejaste detrás de ti, libidinosa. Un fantasma con los muslos separados esperando a su marido, un fantasma, Claudia, ante mis ojos que capaces son de ser incrédulos pero nunca parsimoniosos con tu sexo, ya sabes, gemebunda y desnortada, sobre un jergón a oscuras en algún sitio del hambre y la puericia. Allí fue la primera vez, a tus trece años, a mis trece años. Como aquel día vienes a exigirme más deslumbramiento, pero ya estás ajada y nada tengo para ti, a no ser puñales...
Luis Miguel Rabanal concluyó hace unos meses de narrarnos las desventuras de J.L.C., singular personaje, proxeneta, vividor, rufián... al que cogimos un cariño especial al leer con avidez el día a día en su lupanar...
Elogio del Proxeneta (agujerito que te enlaza con la mala vida), nos ha conmovido mental y físicamente... nos ha hecho reír mientras intentaba robarnos una lágrima con sus buenas artes del trapicheo... Ha sido un placer leerlo como lo es ahora que lo estoy releyendo en versión definitiva...
Sin que quepa ninguna duda, es una obra que espero ver pronto publicada... para volver a disfrutar de ella ...
Publicado por xen Vinalia 15:23 0 agujeros en la niebla Etiquetas: Luis Miguel Rabanal
November 25 Casicuento sin título
A pesar de esa muchedumbre que nos acompaña bastantes veces a lo largo de la vida has tenido que viajar tú solo y comprender cómo se hace la noche, o el amor, o las palabras que únicamente significan aquello que decides. Lo has sabido siempre, mas hoy vislumbras una nube aciaga en tu camino y posees el tesoro inservible que es la franqueza y abundas en lo mismo. El dolor, la soledad de aquel muchacho, tu cuerpo enfermo y excesivamente lacerado, la carcajada de la bruja encantadora que te ofreció su navaja de herrumbre para cortar los hilos destrenzados de tu suerte. No obstante has callado y ahora recuperas hechos que antes te envolvían con un perfume similar a la ternura, horas en las que el pesar no fue sino un descuido, nombres de quienes ya faltan y son memoria imperdonable, días de alcohol que no te sacian y que te deben la cuenta que has perdido en un paraje especialmente perverso. Esto es lo que hay, te decían. Y viniste al pasado como se viene al edificio de donde no es posible huir, ni siquiera marcharse a la ciudad que aburre con su melodía indigente y engañosa. Lo cierto es que has llegado y nunca como hoy has tenido el corazón tan próximo al menosprecio, tan lejos de los que te amaron una vez y no quisiste. Sombras que pasan cerca de ti mas no te reconocen. Esa muchedumbre que aguarda, como ayer, tu abrazo y te promete su desvalida lujuria, su epístola a los vencidos que no pudieron jamás olvidarse de todos y de todo.
November 22 Un poema de amor
Que le sentó estupendamente el peculiar Camino de Santiago a M. J. Romero se nota a la legua. Casi al final de su viaje hizo amistad con un vendedor de caballos pequeñito y con una lectora empedernida de Matilde Asensi. Se diría que de la crisis no se salva ni la fe. En cuanto a su poema, que de ello quería hablarte yo desde un principio, se explica por sí solo.
POEMA DE AMOR
A los que soñaron a los que no durmieron y me vieron caminar sin tacones de puntillas
a los que lamieron mis heridas a los que agrandaron la tristeza con sus dedos para ver más sangre sin saber que no tengo sangre sino pus a los ladrones de besos que nunca besé a los que regalé mi lengua húmeda y mi sexo abierto a los hacedores de palabras y perpetuadores de días a los que se llevaron cristales de mis uñas
a los que sueñan los que no duermen los que me ven pasar desnuda insomne y sin sueños
a todos los suicidas que murieron sin amor.
November 19 Cómo duermen los príncipes 2
introducción
Los personajes se encuentran en una habitación desnuda, con las paredes pintadas de rojo claro. Las mujeres vestidas con túnicas, los varones con sayales oscuros. Llevan sandalias...
primer acto
B. B.- ¿Cómo duermen los príncipes? Nosotros permanecemos en prisión mientras ellos disfrutan de sus banquetes. ¿Cómo duermen los príncipes? Nosotros bajo los efectos del calor y mi rostro arde, mis ojos no dejan de llorar. Tiemblan las manos, todo mi cuerpo se hace una pregunta...
Latón Principal.- ¿Cómo duermen los príncipes?
Rená.- Sus camas se sostienen, según dicen unos, por gatos enormes, muy negros. Parece ser que eso les tranquiliza.
Loco Rabel.- Si estamos aquí es por no ser sacerdotes, por ser el resto de los demás. ¿No estaremos aquí por culpa de los príncipes?
Obdulia.- Nuestras túnicas son viejas. Vuestros sayales arrastran consigo la suciedad de todos los encarcelados. No somos felices, me consta. Esa pregunta nos corroe las entrañas...
Latón Principal.- ¿Cómo duermen los príncipes?
Rená.- Otros afirman que no tienen sueño por ser dioses a la par que príncipes. La duda no puede ir muy lejos, tampoco la súplica.
Elga.- La llama se empequeñece. Pronto llegará la noche y seguiremos sin conocer el motivo de nuestra clausura.
Obdulia.- Hay cárceles en las que se vive de acuerdo con la Belleza. Ella es insensible. Su color pálido nos enrojece y se hará de noche. El artista gemirá pero nosotros continuaremos de pie, luego sentados, luego a oscuras. ¿Existan los príncipes o eran otras gentes quienes nos trajeron hasta aquí?
Elga.- Yo conocí en un pasado más lugares. Había ciudades y ríos, árboles, palomas, incluso niños y claridades. Creo que no conocí ningún lugar. Yo debo de haber nacido en este aposento, entre las piedras tan húmedas.
(En ese instante la habitación se llena de silencio. Nadie se atreve a hablar después de las últimas palabras. Sus sospechas van más aprisa que sus recuerdos. Al cabo de tres días enteros alguien se despierta. Rezunga, habla...)
Rená.- Mi silencio no quiso demostrar nada. La pregunta sigue siendo la misma...
Latón Principal.- ¿Cómo duermen los príncipes?
Rená.- Pienso además que mis orígenes no son más que la piedra sobre la cual descanso. Las noches han sido mi niñez. Las amapolas me han convertido en madera. Esta llama temblorosa me acerca la vejez. Ya la veo atacándome con sueños sin rumbo.
Loco Rabel.- Los licores fueron mi pasión. Ahora dudo de que fuese así. Mi pasión más enorme ha sido saber algo más de los príncipes. ¡Querer conocer cómo duermen los príncipes! Son palabras que atiborran mi boca. Mejor estaría cerrada. Veo en sus caras un cierto temor amasado con barros de odio. Es posible imaginar que cuando anochezca nadie abrirá la boca. ¡Por qué!
Obdulia.- Las bocas poseen su específica función. Hay un buen número de ciudadanos que la usan para proferir insultos contra sus parecidos. Otros aman con ella: derrama una especie de agua curativa. Por el contrario, usar la boca para hablar tonterías lo veo grotesco.
Loco Rabel.- No siempre que se habla se habla de tontos...
Obdulia.- Por lo general, sí. Estoy segura; no es mi deseo discutir; más bien está en mi ánimo acallarme por completo. Me niego a hablar hasta haber alcanzado la respuesta que todos anhelamos.
Loco Rabel.- Pero si usted colabora...
B. B.- Sería lo mejor para todos. Aguardar a que algún personaje de la Corte nos visite para explicarnos...
Loco Rabel.- ¡Si la habitación o mazmorra consiste en cuatro paredes sin aberturas!
Rená.- Quizá existan pasadizos secretos por las esquinas. Lo que no permitiremos es quedarnos a oscuras. Opino que lo más justo sería donar cada uno un cabello, al menos que dure la llama un día más hasta que logremos aprehender algo novedoso.
Latón Principal.- No vinimos aquí para aprehender algo novedoso, sino para descifrar el enigma de los príncipes, de su somnolencia. Lo del cabello es bastante inoportuno. Ridículo, como a estas alturas temer la oscuridad. ¿Acaso no hemos soñado nunca con este momento? Es nuestra fuente de vida, hay animales que escudándose en ello saquean los corazones de los hombres. Aquí nos mantenemos a salvo. Agradezcámoslo a quien corresponda.
Elga.- Son frías las cárceles. Las túnicas son viejas, tanto más que vuestros sayales. Con la noche el frío se agudiza, se estampa en la lengua y a veces disfruta al asesinar.
Latón Principal.- Contra esto deberíamos estar preparados...
(El silencio parece ser, de nuevo, el protagonista brillante. Nada se oye, a no ser dos respiraciones. Alguien duerme. Tose alguien. La llama se va consumiendo paulatina).
Fragmentos de "Cómo duermen los príncipes" tomados de HYDRA, Revista de Literatura, Nº 5, Avilés 1979
Si decides completar la "pieza" puedes continuar leyendo aquí.
November 15 Necrológica
Hasta entonces nadie, absolutamente nadie, había reparado en su presencia. Es más, estaba convencido de que nadie, absolutamente nadie, lo iba a recordar después de aquello. El 21 de julio de 1982 el conductor del Coche de línea le miró a los ojos con curiosidad y permitió que se apeara casi en la cuneta. Luego de cruzar la carretera caminó sin apurarse unos pocos metros y enseguida, sin desvestirse, sin quitarse las gafas tampoco, se descolgó lo mejor que pudo y se fue adentrando en las aguas del Embalse del Porma. Sabía nadar, por supuesto, pero no quiso. Parece ser que de todo a la redonda ningún mastín ladró. Yo estuve allí, o no, da igual, son cosas mías. Habría cumplido hoy cuarenta y cuatro años. Se llamaba Lolo, el de Carmina.
November 11 Fantasía del cuerpo postrado
I
Después de las palabras la risa del muchacho que sufre, dime ahora el verdadero aspecto del dolor. El más desmesurado y vil.
Cada tarde una hoja del turbio cuaderno que sobra, seguramente voy por la noche a desfallecer contigo. Pellizca el extraño la piel de mentira, borra de su boca la ternura que hubo.
Creer que la vida tiene contados ya los secretos. Creer que me sobrevive la cantinela del insomne: arráncame, por qué no, los ojos. Nadie nos ha visto.
VII
Escrutaba en los libros el final de la noche y se me iban las manos a entorpecer su deseo. Yo, el que tendría que haberse marchado, el embaucador y el horrible.
Te preguntas las causas de aquel desbarajuste. Se hace tarde en tu corazón como pensabas y junto a ti se soporta mejor la dicha. O tal vez no era eso, dice.
Has fantaseado con el territorio preciso, allí donde las horas sabían herir muy bien tus ojos. En el camino de Ceide terminaba el placer.
© 2006
November 08 Cuatro poemas de Leonard Cohen
Por cortesía de su traductor podrás leer también aquí los poemas del señor Leonardo aparecidos el 27 de octubre en el Blog de Jordi Doce.
ME PREGUNTO CUÁNTA GENTE EN ESTA CIUDAD
Me pregunto cuánta gente en esta ciudad vive en cuartos amueblados. De noche, cuando contemplo ante mí los edificios juraría que veo un rostro en cada ventana mirándome, y cuando me vuelvo me pregunto cuántos regresan a sus mesas y escriben esto.
LA MÚSICA SE NOS INSINUÓ
Quisiera recordar a la dirección que las bebidas están aguadas y la chica del guardarropa tiene sífilis y la banda está compuesta por antiguos monstruos de la SS Sin embargo ya que es Nochevieja y tengo cáncer de labios me pondré el sombrero de papel en mi magulladura y bailaré
ME GUSTARÍA LEER
Me gustaría leer algunos de los poemas que me llevaron a la poesía no recuerdo una línea ni tan siquiera una pista
Lo mismo ocurrió con el dinero las chicas y las conversaciones de madrugada
Dónde están los poemas que me llevaron lejos de lo que amaba
hasta llegar aquí desnudo con la idea de encontrarte
QUÉ HAGO AQUÍ
No sé si el mundo ha mentido Yo he mentido No sé si el mundo ha conspirado contra el amor Yo he conspirado contra el amor Que exista la tortura no es un alivio Yo he torturado Incluso sin la nube atómica yo habría odiado Escuchad yo habría hecho lo mismo aunque no hubiera habido muerte no seré sostenido como un borracho bajo el frío grifo de los hechos niego la coartada universal
Como una cabina de teléfono vacía revivida en la memoria como los espejos de una sala de cines al salir como una ninfómana que une a miles en extraña hermandad espero una a una vuestras confesiones
trad. Jordi Doce
Publicado por Jordi Doce @ 4:02 PM 6 comments
November 05 La cámara de niebla
Por fin hemos logrado que Alfonso Xen Rabanal comparta con nosotros un fragmento de su libro "La cámara de niebla" de próxima publicación en la editorial Eclipsados. Ahora bien, ni se te ocurra ponerte a pensar en iones ni en nada que no sea el magnetismo de la propia escritura. Quedas avisado.
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La valla del club de enfrente chirría al abrirse salen las putas a pasear son las diosas y por ello ríen unas niñas dominicanas de vestidos ajustados las admiran miran a quien las admira…
… y las diosas ríen…
Hace una semana que no hablo con nadie encerrado en este apartamento prestado no importa disfruto liberando granitos de arena atrapados en cemento entre ladrillos los veo caer al vacío lanzarse al abismo sin miedo…
Observo la ventana de cortinas rojas corridas espero que se abran que llegue de hacer deporte como ayer y se duche y me regale la luz de su culo enfundándose unas braguitas blancas…
Mientras tanto escribo mirando grúas, chimeneas luces que vienen trenes que se alejan … todo pasa de largo…
Ayer me quemé la polla tirado en la terraza sobao después de intentar escribir fumando hierba toda la noche el sol sabe dónde buscar donde quemar es como tu cara que me huye no recuerdo tu rostro todo me huye pero quema…
Soy feliz en esta terraza crecí en una habitación interior la luz llegaba a mí en zig-zag y todo eran ronquidos que eran eco de las broncas del día, vomitonas sobre bombonas de butano que parecían desear la muerte súbita del que se asfixia con una bolsa de plástico para que dure más su placer, los lloros, el sufrimiento que se esconde de la calle las bragas caídas los gallumbos que sólo hincha el viento la desidia de las pinzas la impotencia de no ver luz… … toda la mierda que se esconde en los patios interiores…
Ahora, por unos días dejo de mirar las paredes de mi habitación esas que te cuentan la muerte en sus grietas… … la tuya… Y busco la luz de sus cortinas rojas sigo al humo que se lleva el viento mi ceniza que nunca llega a caer las sirenas campanas los trenes que pasan de esta ciudad interior…
Espero tu culo para ser granito de arena que se desgaja del cemento y se lanza al vacío…
Oscurece…
Las luces del club se encienden la valla chirría…
… todo el barrio lo hace a partir de las 22…
… horas…
… muertas, las horas...
November 01 Rosas
Pasa por su lado, le envía un saludo irreverente, ya es tarde si te paras a pensarlo, nadie te descubre. Crees advertirlo y observas el camino que has dejado atrás, como la estela de espuma de los besos, como si te mirara alguien del que no terminas de recordar su transpiración descomedida y si es el que tú quieres. A la noche de hoy le sobra candidez, una sola noche para ti concisa y además destartalada, un cuerpo que se urde con el tuyo de sopetón y no le apetece parar. Más tarde vendrá la niebla a trastornar el deseo con dedos ardorosos y una boca impecable. Pasa a su lado de nuevo, es como la marca del ogro que no se hace ilusiones recuperar después de haberlo hecho y pretendes desenvolver entonces el enigma, has obrado con el tiempo un gran castillo de arena que el niño pisará probablemente con desprecio. No más preguntas. Sucederá una tarde sin lluvia, va a ser un idioma que reconocerá el verdugo, ascuas también para callar la calentura. Pasa por su lado otra vez y, ahora para siempre, ya no necesita rostro.
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