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1月30日 Un poema de Jordi Doce
Carlos B. Alegría no se cansa de repetir en Ferias y Congresos del ramo que la poesía estupenda tiene contados los días. Pues bien, para llevarle la contraria viene a cuento el poema inédito de Jordi Doce que sigue. Tú me dirás.
APARICIÓN
Esto que brilla en el cuaderno es lo que nunca amanecía, lo que no tuvo sol para amanecer. Y vas lento por la casa, rozando los muebles, musitando trenos insistentes, cifra de lo que antes ignorabas. Hay nueva materia en este mundo. Lo que no era ya es. Tampoco importa, sólo unos pocos lo sabrán (y sí, queremos esa ingravidez para lo menudo, la bolsa amniótica, la protección). No obstante brilla, está brillando. Desnuda y obscenamente resplandece. Constelación de indicios, semillas a voleo que forman grumos de sentido y desmentidos, vidrios o veladuras por donde sombras de nadie se pasean. Collar de muchos centros o ninguno, en su lugar no hay tiempo, su tiempo no ha lugar.
Eres irresponsable en tu inquietud, tu presidencia de eso que ya despunta. Y miras, lo miras, sales tangente de su arco igual que un asteroide, materia ardida por un nuevo sol.
1月27日 Cosas de tonto
Mi carne no es la carne que esperabas. Mi lengua no es la lengua que hacía de las suyas al bajar la neblina, entregándose a ti como un borracho, diciéndome a mí mismo las palabras funestas de costumbre: ten piedad de mí, ten mucha piedad de mí, ten mis brazos* y cose mi garganta. Tampoco yo soy el que esperabas, con el cabás de los chiquillos o camino de otro asedio, con el fusil de los combates estúpidos y sobre todo con el amor de los sábados, tan tierno e imposible. Ten otra vez piedad de mí, no soy yo y no sabría perderme. Toma mi cabello y ponle una cerilla que agoste la memoria, cumpla con el requisito de la intemperie y no me dé la calentura. No adivinaría ya cuál es mi sitio, ni siquiera recordaría sin ti el nombre de tu nombre o lo que es igual, la demencia que engendra más pesadillas de las malas. Ya sabes, imagínate que eres la sombra más amada, la más espeluznante, el doble de ti mismo. Puedes quitarte la ropa interior que me hacía temblar, yo soy otro y si lo prefieres córrete en mi boca y también escribe en este poema con más delectación. Me resisto a creer que todo ha terminado**, la tarde se cumple sin goteras y desde mi ventana da gusto ver llover, merece compasión quien me ha mirado así. Quién ha sido el último de todos.
* Nadie pensará en cuanto afirmaste un día atolondradamente. Eso sí, tomarás la copa que enerva los mejores deseos, el bebedizo que asustará más tarde al adversario que proteges de la ternura. El pasado cerró sus ventanas para ti, dulcificó tu sangre hasta un punto insospechable, dignificó para ti también la vergüenza y la inquina de haber sido ignorado por quien te importaba.
** A saber, la edad fortuita, el otro que te seguía a donde fueras, la adolescente que terminará de secar su pelo después de haberte masturbado en lo infinito. Olleir no existe tampoco, te dijeron algunos.
© 2002
1月23日 Antonino, el esperado
En el pabellón C, el más angosto, da un repaso extenso a su vida, descubre su reciente identidad de hombre con mordaza y se cansa muy pronto de hacer muecas absurdas. No siempre fue así. No siempre tuvo una habitación de enfermo para soportar las noches. Creo que ocurrió en febrero, cuando hay pájaros congelados en cada rincón de las tapias y la escuela es clausurada un año más por esa culpa abundante y buena de la nieve. Fue entonces cuando lo vimos llegar con su ropa oscura y el rostro enrojecido de los caminantes necios. Según él el lugar no era peor que cualquier otro y buscaba un trabajo. Quería ser el criado de alguien. Nos acostumbramos a su figura errática y a su voz vacía, nos cortaba varas de negrillo y en ocasiones se enfadaba y nos arrojaba piedras. Servía en una casa un tiempo y al amanecer, por razones que ignoramos todos, se alejaba en dirección a Valdeluna hasta que otro día, una semana, dos meses, de nuevo, Antonino nos obligaba a huir o nos forgaba un tenedor bellísimo de chopo. Siempre mirábamos su ir y venir con un incierto alarde de inteligencia, le suponíamos enconados amores más allá de Olleir, lo queríamos para nosotros solos, conversando pacientemente con las vacas en La Otrera y repitiendo mil veces su destino: vengo porque tenía prisa por marcharme. Así un día, varios años después, lo esperamos.
1月20日 La cámara de niebla
el universal
… me recuerdo saltando, bailando... porque en el Universal es de los pocos sitios en León donde se puede bailar... es superior a mis fuerzas, aunque esté sentado en ese taburete que me saca Susana de la bodega, sobre todo si pincha Bingo, ese hombre de sonrisa pícara, famoso por sus camisas, que habla con las canciones que pone, es su garito, ya son veinte años en primera línea de lo que se cuece en León... Y, si suena Aretha, me dan igual las putas muletas, freedom, que la gente se quede flipando con uno que baila y brinca a la pata coja, es el Bufha, el gastón del Uni, barra en la que me he refugiado en demasiadas tormentas internas, que siempre me ha sujetado, donde he encontrado una sonrisa amiga, una canción que suture unos instantes la herida que me dobla sobre ella, I feel good, parapara para pá, y resurjo, me tambaleo, no veo nada ni a nadie, pero siempre alguien me sujeta, si soy así, she´s got the jack, siempre oliendo, electrocutándome, porque allí he conocido a las mujeres que me han aportado algo en esta vida, por allí han pasado, me han buscado, en la barra o por debajo de ella, esa carretera secundaria hacia el infierno en mi cabeza, donde he perdido todos mis ases apostando al brillo de unos ojos de gata, desnudo, así siempre estoy, bebiendo barriles para tapar mis partes pudendas cuando lo doy todo para ti en la barra del Uni, cuando tengo a los pies mi ciudad y te recuerdo, te busco en el recuerdo de hace un instante que ya pasó, y te quiero volver a encontrar para volver a sonreír, Choose, porque elijo tus labios, esencia de un buen Blues, el que ahora suena, el ritmo en tu cuerpo de silencios, ya sabemos todo del muro... otro ron, otra canción que sirve la sonrisa de pearcings dentales de Susanita, las camareras del Uni, la vida que me dan... en esa barra que siempre me ha rehabilitado... I think, think, think
You better think (think) think about what you're trying to do to me Yeah, think (think, think), let your mind go, let yourself be free
People walking around everyday, playing games that they can score And I ain't gonna be the loser my way, ah, be careful you don't lose yours ... y un toc toc toc de mis muletas siguen el ritmo en el garaje donde guardo mis noches...
Bufhadas (pop up)
Fragmento de Alfonso Xen Rabanal, "La cámara de niebla", Editorial Eclipsados, col. Prosas, Zaragoza 2008
1月17日 Al ladrón
SU NOMBRE ES LAINUS ROWLING
Como un desahucio lento, legal y doloroso amnistiada por fin, libre del todo me levanté un día y vi otro rostro, una vida que no era ya la mía. Ni siquiera escrita en la lista de los desaparecidos. Poesía perdida que la robó otro. Otro. Decía, que tengas buenas pesadillas, puta mientras daba la vuelta dentro de un pijama rojo y ensangrentado por sus propios arañazos. Un papel y otro lo decían, y lo decía él y yo me lo creía. Doce apóstoles. Doce años de lágrimas y surcos doce gotas de suero. Nadie te creerá nunca, me decía. No te dejo señales. No te pego. No tienes pruebas. Necesito escasamente dos minutos para hacerte llorar. Y yo lloraba.
Consuelo García del Cid, "Al ladrón", El Taller del Poeta, Pontevedra 2008
1月13日 Una especie de planta
El número 2 del fanzine Cruce de caminos, editado en Oviedo, y el Blog de mismo título, han publicado el siguiente poema perteneciente al libro "Música para torpes". También lo puedes leer aquí si lo deseas. Gracias, Dani y Javi.
Una especie de planta
Tenlo presente para cuando te despiertes. No necesitas que te crezca la nariz por una urgencia innecesaria, te sabes los acertijos que te sabes y los que no, inventas para él por doquier los cromos y los botes. Afuera ha quedado la niñez y su inmediata ternura has de examinarla sin gentileza ni hostias, desangelada como si fuese un accidente. Como una tromba de agua que golpease ahora tu cristal. No debes quejarte todavía, la vida te sonríe con su ojo vago y te recorta las uñas, tenlo presente para cuando te despiertes y veas abrazadas a ti las yedras de la casa. Pues parece ser que te conocen, que buscan en tus ingles para herir en ellas al adolescente que nunca fue mortificado por algo semejante, es la hora de las más puras contradicciones. Cualquiera lo diría, un hombre que sufre atado a sus recuerdos que son un tiovivo o son la sacavera. Depende de los vientos, del humo que dejaban los barcos al partir un día señalado de noviembre. Tenlo presente para cuando te despiertes. Y la vida, a tu pesar, prosiga y te falten las ganas de anotar los mayores disparates, y de esperar y esperar y esperar el exterminio.
Luis Miguel Rabanal
PUBLICADO POR DANI EL 27.12.08 1 COMENTARIOS ETIQUETAS: CDC #2
1月10日 Ingles
El derviche trenzaba la soledad, construía con su gesto otro gesto invariable, serenaba el contagio y colocaba esponjas impregnadas de colonia con dulzura en tu vientre. Prefieres, no obstante, el regocijo que sobreviene cuando ya no hay remedio: la garganta muy atribulada, magnolios podados en el Parque, nada de color rojo a pesar tuyo en los sueños. Cualquiera podría ser el comprador privilegiado de tu culpa, bajarte la nube y de un solo esbozo imaginar desvaríos. Alguien mima su teclado, se oye desde aquí el leve lenguaje que no acierta jamás, te amaré eternamente, le escribe en el papel invisible. Se apartan por fin como dos enamorados que sufren al unísono el celo asustado del infierno, se arrancan la blusa y suben cada uno sin cesar a su hastío, que es vendaval o que ya no es la usura. Ya no debes al derviche la risa, ahora tu oración es puntual y tristísima, enredas los dedos alrededor de un ínfimo espacio que no obtienes al rendir su tributo. Seguro que sufre, recordará sus montañas más tarde o temprano, si no se lo impides morirá junto a ti. A tu cuerpo le falta la sombra.
1月6日 De cierta belleza
Gracias a Alfaro descubrí en el Blog de Olvido, aparte de veletas, imágenes bellas y más cosas...
11/12/08 Una ballena en el tejado
Papá se fue. Desapareció. Fue un día cualquiera, creo que ni siquiera recuerdo cuál. Nunca más regresó y no me pregunté por qué. Ya no había nadie. No le busqué. Sólo miré por la ventana, recuerdo cómo se alejaba su espalda. La casa se había hecho demasiado grande para nosotros dos y yo había entrado a formar parte de la niebla. Deseaba creer que mi ausencia y la de Teresa le hicieron perder las ganas, se movía lentamente. Su respiración se hizo un quejido débil. Un atardecer se marchó y nunca volvió. Nunca más. Miré por la ventana, todo comenzaba a oscurecer, los volúmenes se mezclaban. Su espalda y la maleta que le inclinaba el hombro me hicieron sentir la muerte por tercera vez. Ya apenas dolía. Luego no vi nada. Quieta ante un espacio vacío. Ni siquiera me importa. Ahora estoy bien. No hay vida, sólo ausencia. Una vez ya lo intenté, cerré la casa y me fui a la ciudad, pero allí tampoco aprendí a vivir. ¿Vivir? Qué será eso exactamente. En la ciudad no hay acantilados hacia donde poderse escapar, no se oye el mar, no hay brezo, ni pájaros. Sólo se escucha ese arañar por debajo de la tierra que hacen los topos. Ismael, ¿acaso sabes cuántas veces se puede uno morir?
en 11.12.08 19 comentarios
1月3日 Poemas para leer como si nada
Hela aquí, la última entrega del inédito "Lugares". Que ya iba siendo hora. ¿O no?
XXI
Le nacen al tiempo arenas movedizas que el hombre disfruta. Si mendigase volver, si conservara los brazos aún para dárselos al hijo o manos ateridas para herirse con las flores sobrantes de la acacia. Ha acordado jamás tener que escribir letras con que alimentar la espera, líneas de escritura para extraviarse a capricho. Únicamente gritar las palabras.
Noches de insomnio y cuerpos encerrados. En Las Sepulturas habrá hierbas pisadas, animales del duelo que abrevan allí donde enternece pensarlo, habrá lágrimas también y calas para los que marcharon. Él sabe acertar con las cosas que faltan y el lugar que tuvieron. Camina lentamente y hace frío y se da la vuelta a mirar.
Ahora cree haberlo entendido cerca del humo de las casas, sin testigos y sin luz, en el cuarto donde lo guareció la avaricia. Finge que se asoma y un hombre recuerda su paso por la calle de Atrás, escucha todavía el chillido que pronuncia el arrepentimiento cuando lo aterra y lo llena de polvo.
Es probable que la pared se agriete. Morir para esto, le refiere B., cerrar los párpados para no recobrar la lucidez y aprender las lecciones,
exigua clarividencia.
XXII
Quieren expresarse, se describen los unos a los otros vicios compartidos que algunas tardes fueron tenebrosos y sabían a café igual que el desamor, igual que la helada. En Traslafuente había peligros.
Indagaban tu carne para con ella encender aguzos. Los labios añiles, desangelado el amor y el espía que corre para delatarlo a la hermana y que cumpla el infierno. No vayas muy lejos, que su piel reproduce el espanto tan bien como ayer, si fuiste tenaz sorbe ahora su orina y alivia la sed del gigante.
Trapos viejos para abandonar mientras sueñas la vida, nada de cuanto padeció podrá ser evocado y no serás tú, arpía espeluznante o niño que se burla, el que lee en su rostro aguado por la sal la novela y el dolor.
Noches desiguales, piernas desiguales. Aclárame la voz con esas fresas.
Espetaban en la tierra forcas y que nadie obtuviera el perdón. Si quisieras regresar te cambiarían los cromos, habría más caricias con ella en la casa de Lucio. Para qué, si no, tantas palabras.
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