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日志


1月29日

Encuentros en la tercera o cuarta clase

 

 

 

Por si fuera de interés:

 

 

 

El próximo viernes día 1 de febrero, en Gijón, a las 20 horas, tendrá lugar en el marco de los Encuentros Poéticos en el Antiguo Instituto la lectura del libro "Mortajas", inédito de un servidor. Coordinado el evento por Antonio Merayo, la presentación correrá a cargo de Fernando del Busto, correspondiendo el recitado al rapsoda Miguel Ángel Caballero y a la actriz Yasmina Álvarez. El Grupo Gijón de Pulso y Púa interpretará diversas músicas.

 

 

Se rumorea que la Organización tiene previsto hacer entrega a cada asistente de una bolsa de chucherías repleta de pipas, nevaditos, gominolas y chufas para paliar el más que posible aburrimiento del amable público. Si hasta estoy por ir.

 

 

1月25日

Cuatro poemas provisionales

 

 

El poeta Carlos Suari escribe, salta a la vista, en leonés. Bueno, en asturiano, qué valor pueden tener estos pequeñísimos matices. Lo importante es el continente. ¿O era el contenido? Y el hipercor. Además, qué coño, su bandera es mi bandera.

 

 

 

Cuspir poemes nun platu:

eso ye lo qué quiero facer.

 

Vivir describiéndolo too

nos papeles cínicos d’un llibru

ye l’únicu xeitu de creése,

porque la tinta endolca les verdaes

a les fueyes muertes de los árboles muertos

qu’un día mos vieren pasar pel monte

qu’agora ye un residencial pa xente bien

-meyor que nós-

con suelu de parqué, bien amueblao,

vidru doble pal fríu que nun fai,

ascensor, corredor perguapu,

plaza de garax y trés baños.

 

 

 

Escupir poemas en un plato: / eso es lo que quiero hacer. / Vivir describiéndolo todo / en los papeles cínicos de un libro / es la única forma de creerse, / porque la tinta envuelve las verdades / a las hojas muertas de los árboles muertos / que un día nos vieron pasar por el monte / que ahora es un residencial para gente bien / -mejor que nosotros- / con suelo de parqué, bien amueblado, / vidrio doble para el frío que no hace, / ascensor, corredor bonito, / plaza de garaje y tres baños.

 

 

 

 

Nadie nun sabe aú viven yá

les miraes que lleguen a los güesos,

los güeyos llimpios famientos de futuru,

les llinies rectes

                   les verdaes cuntaes.

 

Naide nun sabe aú viven yá.

 

 

 

Nadie sabe dónde viven ya / las miradas que llegan a los huesos, / los ojos limpios hambrientos de futuro, / las líneas rectas / las verdades contadas. / Nadie sabe dónde viven ya.

 

 

 

 

Piedres azules contra too

 

Quixere saber qué pasaría

si un poema garrara un altavoz

y entamaren los nimbos a aventar,

nesi vaciu tuyu,

piedres azules

contra too.

 

Si como nun escape de gas

l’ambiente tresparente s’envelenare

y españaren xabaces,

de lo que conoces,

hasta les proporciones

más directes.

 

 

 

Piedras azules contra todo

 

Quisiera saber qué pasaría / si un poema cogiese un altavoz / y empezasen los nimbos a lanzar, / en ese vacío tuyo, / piedras azules / contra todo. / Si como en un escape de gas / el ambiente transparente se envenenase / y reventasen salvajes, / de lo que conoces, / hasta las proporciones / más directas.

 

 

 

 

Gracies

a les razones

que como mal chocolate,

fundieron na mano primero que na boca.

 

Gracies

a la imposición

de llevar otra bandera

y al escaezu inducíu de lo nueso.

 

Gracies

al furacu prietu

de la fame y la inxusticia

con llendes altísimes d’alambre.

 

Gracies

a la llentitú

d’esi borrín gordo

qu’endolca l’abandonu.

 

Gracies

al fumo siderúrxico,

les montoneres de coc,

al alquitrán que ye l’aliendu míu.

 

Gracies

al vafu qu’arrama ochobre

corriendo la tinta con qu’un día,

mazcayu, escribiera un porvenir idílicu.

 

Gracies daveres

por ser fitu argumentu

d’esto qu’en versu amarro

como una militancia, quiciás como una vida.

 

 

 

Gracias / a las razones / que como mal chocolate / se fundieron en la mano antes que en la boca. / Gracias / a la imposición / de llevar otra bandera / y al olvido inducido de lo nuestro. / Gracias / al agujero negro / del hambre y la injusticia / con lindes altísimas de alambre. / Gracias / a la humedad / de esa niebla espesa / que envuelve el abandono. / Gracias / al humo siderúrgico, / las montañas de cok, / al alquitrán que es el aliento mío. / Gracias / al vaho que derrama octubre / corriendo la tinta con que un día, / estúpido, escribí un porvenir idílico. / Gracias de veras / por ser firme argumento / de esto que en verso amarro / como una militancia, quizás como una vida.

 

 

 

 

La traducción ye del autor.

Su blog está aquí

 

 

1月22日

El proxeneta visita Hank o es al revés

 

 

(El fragmento de Elogio del proxeneta que sigue, extraído de la entrada "18 de diciembre", fue colgado hace días en Hank Over. Aquí está, por si también tú quieres echarle alguna que otra peste.)

 

 

Jueves 10 de enero de 2008

 

Repetidamente las tinieblas convidan a estremecer la ternura, ya que no la dicha que se disfrazó de pordiosera. Luz que es nítida de tanto parecerse a aquella luz, la del estrago que va y viene por doquier a través de nuestra sangre como guerrero extenuado; luz que ignora cuál es la hora óptima para que un hombre, a solas con su precipitada inmundicia, abandone su piel áspera y se afane en escrutar en otra estatura distinta su parte de verdad y dentro de ella, como una cometa errante que no se detiene ante la lluvia, se acomode cabalmente renovado y miserable. Felicia no lo supondrá. Que próximo a su sueño interrumpido hay un muchacho tierno besando su cintura que llora amargamente por su culpa. Ella nada dice, no alcanzaría ni a señalar sus labios que son espuma desatada en su recuerdo. Se deja hacer y se derrama su sexo, el reclamo para que los héroes, pero también y muy a menudo los tullidos, se obstinen en su carne lechosa, como la luminosidad en negativo e inusitada de la noche que con creces ha soñado soñar.

 

Luis Miguel Rabanal, del blog Elogio del Proxeneta.

 

 

Publicado por Hijos de Satanás en 8:57 

Etiquetas: colaboraciones

 

 

1月18日

Los extraños

 
 

Nadie había visto todavía nada. Las acacias brillaban con su flor fragante y julio era ese mes desmesurado que busca refugio en el Monte de los Frailes para luego abrasarlo con grandes llamas rojas.

Vinieron a las siegas y cantaban cuando el sudor es más pérfido si cabe, vestían diferente y nos miraban con sus ojos fríos. Algunos se quedaban dormidos al alborecer en los pajares y nuestras mujeres tenían miedo de pasar junto a ellos, pues se contaba que sus brazos eran garras de intenso poder y luego llegaban los niños a engordar sus vientres.

Así como suceden los hechos inverosímiles y se mastica el tallo verde de las zarzas, en un momento de risas que aturden lo mismo que el rencor, aquellos hombres se dejaban ver al ocaso y mostraban sus negros pechos a quien quisiera sopesar sus puños. Un muchacho, yo, cualquiera que prendiese la mecha reseca del odio y del olvido.

Bastaba una palabra para que las hoces le practicasen su desgarrón particular a la vida. Aquella vez Arsenio decidió oponerse. Tembló un poquito su cabeza y fue a parar al charco de sangre como un destrozo más del tiempo. Bastaba una palabra también para que la lucha terminase en mil heridas y rosas muy ajadas.

Fue ese año el último que recuerdo: cuando ardió La Cerra, cuando descubrí el cuerpo dadivoso de Merce y cuando los bercianos regresaban a las sendas del Avesedo, mustios y perdidos, en su sombra invisible.

 

 

 

1月15日

Desvelos de la luz

 

 

Santiago Trancón, en su viaje al Parnaso tan peculiar, se dio de bruces con un circo. Bonito affaire el tuyo, Luis Antonio. De todo ese guirigay entre alcurnias literarias y poéticas verduras, perdón, basuras, quedará un libro. Su libro. Desvelos de la luz, de muy próxima aparición, de donde proceden los poemas que te dejo para que leas un ratín.

 

 

 

 

3

 

 

Quisiera abrazar la certeza de la luz,

la materia en su esplendor.

El mundo es real fuera de mí

y no sólo este velo que enturbia

mis párpados y vuelve todo

espejo de mí mismo.

 

Anhelo de ver, de salir de mí

y abandonar mi incertidumbre

         en la insondable transparencia del mundo.

 

 

 

 

4

 

 

Perdido en medio de sombras,

el miedo alargando la consumación

de la noche, la luz caída de los sueños

en la palma fría de mi mano.

 

El mundo es ahora infinito a mi alrededor

y yo, varado en una encrucijada de espejos:

“Lo que buscas está muy cerca de ti

y lejos de ti mismo”.

 

Pero sé que más allá hay un sendero

que puedo recorrer, y fuentes a lo largo

del camino que apagan momentáneamente la sed.

        Aun de noche, aun perdido.

 

 

 

 

(FULGOR DE SOMBRAS, 3 y 4)

 

 

 

1月11日

Giuseppe Ungaretti

 

 

SAN MARTINO DEL CARSO*

 

 

De estas casas

no ha quedado

más que algún

fragmento de muro.

 

De tantos

que me amaban

no ha quedado

ni eso.

 

Pero en el corazón

ninguna cruz falta.

 

Mi corazón

es el país más devastado

 

 

 

 

* En Giuseppe Ungaretti, "Antología", 2ª ed. Traducción de Rodolfo Alonso. Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires 1971

 

 

Aquella edición tan manoseada fue un obsequio de Luis de Dios, librero de Barcelona, paisano y amigo. Aún ahora, el ejemplar es digno de verse. Han pasado también por él casi treinta años pero las tiras de celofán siguen sujetando bien las hojas medio sueltas. A las diversas lecturas de Luis les sucedieron muchas más. También las mías. Me admiraba aquella capacidad de Ungaretti para reducir el discurso en intensas páginas inolvidables. Superior este poeta, para mi gusto, a Saba, a  Quasimodo y a Montale. Los muy... herméticos. Hoy, otras manos me abren el libro para que te pueda confiar este poema.

 

 

1月8日

Cremas

 

 

Querrá ser como ella, se pondrá de pie con el entusiasmo que acaece cuando uno menos sufre. Allá abajo, en la plazoleta nueva, el mundo prosigue mientras tanto con su farsa y sus niños más obtusos, claro que sí, y tú te desentiendes del cuerpo que aborreces. A su vez, ella hará con su cabello una flamante mentira, va a ser fiel a su modo y añade mendacidad a su desgarro. Sí que la reverencias, como los sonámbulos honran sus cadenas lívidas, su espanto. Ya no habrá por hoy más granizadas. Y crees sin embargo que el deseo se parece a esa proclama que no se sustenta por sí misma: ¿Quién es el culpable de tanto desamor? ¿Cómo es que ella disfruta sin querer con la desidia de los demás? Y por último, ¿será cierto que no miente más su espejo que otros días y que no le aterran las perentorias súplicas de A.? Querrá ser como ella, estás casi seguro.

 

 

1月4日

Elogio de la Niebla

 

 

(Cuando Cronicas para decorar un vacío en la niebla parecía despedirse publicó esta entrada de Elogio del proxeneta, "13 de diciembre". Afortunadamente no era más que un hasta luego breve. Gracias, xen.)

 

 

 

 

17 Dic 2007

 

 

Sin las toses abruptas y calamitosas no sobreviviría. El frío resuena con pisadas execrablemente lentas, sin embargo no tarda en acercarse y se disputa los huesos de mis manos, se nutre de mi inmovilidad y me horada con premolares amarillos. Ya lo sé. Que cuando yo falte nada de esta caligrafía se librará del humo. Qué mejor estímulo, para el frustrado anciano, que presentirse arrancado del cuaderno que la irrealidad le iba garabateando con dedos temblorosos. El frío es el cuerpo que examino junto a mí: tan vencido en incontables guerras y tan ausente que ignora la voz de la embriaguez como estampa de un problema más. Patético individuo aterido a medianoche apresando en su zaguán la sombra extraviada de una momia; que mira la luna sin arrobo porque una vendedora a domicilio de jabones contenta y soñadora se toca el pecho que, no en vano, pertenece a un príncipe majaderamente sátiro; que conversa en soledad con alguien invisible, fantasma o remembranza o prejuicio, y babea con exceso y padece incontinencia urinaria para colmo. El frío se aproxima de puntillas a sobrecoger mi impostura. No estaría mal contar con "ellas" para no expiar tú solamente. Que renuncien a su amor correspondido y acudan a sanarte de inmediato, a curar los labios morados e inservibles, a reanimar la pierna rígida e incompleta que le sobra a tu grandeza, a frotar este borde sensible de la cama aunque sea tarde y no crezca nunca más y estás jodido, o a asegurarse de que los ojos aún se mantienen abiertos a pesar del montón de lágrimas que baña tus mejillas. No es un error, no es tampoco un malentendido que añadir a la tragedia. A nadie impresionas, viejo embustero y verde, a nadie le incumbe tu dolor ni tu derrota. ¿Cómo discurrirías el final? ¿Atroz y melancólico exabrupto? ¿O una señora, aparentemente entregada, desnuda en tu yacija, que escupe rabia a tu rostro desleal e irreconocible? Pues que la vida es eso, el frío que invade la conciencia y nos sitúa en un paradero diferente, finjamos seriedad. Ingerir en una noche todos los barriles de cerveza, o de hiel. Amar todos los cuerpos de un abrazo y luego recostarlos en los andenes con neblina. Saberse solo y entender de súbito que ya no quedan horas para cuanto queremos destruir. Deletrear sin palabras pedazos de memoria y perseverar ahí, perseverar aquí, postergando el minuto del tormento. El que impacienta al principio, levemente, si acaso un poco al respirar.

 

 

es la ostia, LM, la hostia puta el eulogio

 

Publicado por xen Vinalia 22:35 0 agujeros en la niebla   

 

 

 

1月1日

Dos poemas

 

 

En su juventud, Eloísa Otero fabricaba hermosos abanicos con poemas. Ahora ya no. Ahora vive en una Isla rodeada de muchos cocos, pero no son relumbrones. Le gustan las pulseras con granitos de arena. Ah, y el amor sin orillas. Lo mismo que a ti.

 

 

 

I

 

POEMA PARA M.*

 

M., a miña irmá

 

 

Mais algún día o teu recordo falará.

Ou non?

 

É como escribilo nun libro branco

coas tintas invisibles

que só ti es capaz de ler.

Tes o teu recordo argallado naquelas verbas

que ninguén di.

 

Non é como o poema que recitou Jakura,

o monxe cen,

no intre anterior á morte:

 

 

“Este ano eu quero

ve-lo loto

na outra beira”

 

xa que endexamais saberemos cál foi o teu poema.

Como a Jakura, falláronche as forzas,

mais non houbo alí pincel para escribilo

nin ninguén o escoitou,

nin o retivo.

 

 

 

 

II

 

Peixes de prata

moi pequeniños

no chan

do cachoupo.

E unha pebida

de ouro

no barrelo.

 

 

    

 

 

(Pero algún día tu recuerdo hablará. / ¿O no?

 

Es como escribirlo en un libro en blanco / con tintas invisibles / que sólo tú eres capaz de leer. / Tienes tu recuerdo tramado en aquellas palabras / que nadie dice.

 

No es como el poema que recitó Jakura, / el monje zen, / en el instante anterior a la muerte:

 

    "Este año quiero / ver el loto / al otro lado"

 

ya que jamás sabremos cuál fue tu poema. / Como a Jakura, te fallaron las fuerzas, / mas no hubo allí pincel para escribirlo / ni nadie lo escuchó / ni lo retuvo.)

 

 

 

 

(Peces de plata / muy pequeñines / en el suelo / de la casa pobre. / Y una pepita / de oro / en el sobrado.)

 

 

 

La traducción es de la propia autora.

 

 

* Este poema fue publicado en Isla Kokotero el 21 de diciembre pasado.