Luis Miguel's profileMás palabras para olvida...BlogLists Tools Help

Más palabras para olvidar

Espacio tostón y desastre del poeta Luis Miguel Rabanal

Luis Miguel Rabanal

Occupation
Location
Interests
November 07

Argumento del poema

 

C. A.

 

El hombre se encuentra sentado frente al abismo

y escribe en su cuaderno palabras de deslealtad,

palabras que él bien sabe le confesarán la vida.

Tose cada poco y de su mano, temblorosa

y una noche lasciva, nacen ahora gestos

terribles y frases encantadas, quejas del pasado

vendidas a un postor hermoso, líneas que congregan

almizcle y rosales, el amor y las cinturas

de muchachas irremisiblemente extraviadas.

El hombre cree aún que el poema es su reflejo

más fiel, el laberinto que debe transitar

de puntillas, a solas con la efigie que confunde.

Pero no es verdad, un poema es lo desarropado

del que sueña con celebrar el día de su muerte

sin vestirla y se abraza al caos de la noche

y ama desde entonces a su antojo

la posibilidad, la necedad, el bruto y triste signo

de su escritura que es tormento porque sí.

Hay un hombre también que calcina sus manos

en el mismo poema que copia de aquel otro.

Es tarde y se cierra el cuaderno que no sirve

sino para alumbrar radicalmente las huellas

que huyen, los ojos agrandados y tenues,

el deseo iracundo de los hijos o la ternura

casual que dictan sus palabras.

El poema, no se sabe por quién, comienza

a ser escrito: No volver jamás, no tener

que recordarlo en mi corazón que es un demente...

 

November 04

Condiciones aparte

 

1

El chico de las protestas tiene esta noche los ojos más tristes que conozco.

 

2

Por lo visto, más bien habría que escribir por lo oído, el ilustre Oidor dejó zanjada la cuestión dictaminando su desmedida maldad para con ellos, en especial para el hijo y la mujer, sin olvidar el más remoto pasado con sus pecados execrables y sus crímenes más o menos sin castigo. Se lo hacía saber a todas horas. Desde el cuarto el paciente creía escuchar sus palabras a medias y tejía con cuidado su propio desarreglo: él estaba allí, al otro lado, para otorgarle su mentira y su odio cotidianos. Cada madrugada ellos aportaban al “expediente” un reciente documento o un nuevo desliz, bajaban a la casa aprovechando su ausencia y subían con viejas cartas, provistos de montones de fotografías que comprometían hasta la saciedad, esta vez sí, la mala memoria del espectro. Entonces, todos reunidos, con sus batas blancas y bajo una sola y alarmante carcajada, procedían al repaso de culpas entre la luz mortecina y la tos estrangulada de algún que otro moribundo. 

El mismo hombre siempre y la mujer que lo seguía, temerosa, a cualquier parte con su bloc en orden y su lápiz rojo dispuesto a rotular el apellido del culpable. Éste sería el acto más frecuentado con el dolor de su cuerpo haciéndole señas y sin que nadie pasara frente a la habitación 530 para poder pedir siquiera un poco de socorro.

 

3

Los poemas de amor que no he escrito en los veintitrés últimos meses escuecen en las manos inservibles como una herida clara, me miran con sonrojo desde su vacío que se asienta en un álbum repleto de lugares y fatigas. Estas cosas se intuyen lo mismo que los cambios del tiempo, lo mismo que los rigores que preceden a la tensión muy alta.

Hay tardes en las que dictaría palabras y más palabras cuyo significado nunca he conocido, y sin embargo, autómata que es uno, libando su perfume hasta la saciedad más absoluta. Tardes de pesadumbre muy particular que se atenúa miserablemente al paso fugaz de los recuerdos.

 

November 01

Ríos de pasión y fuego

 

         -Nadie lo sabe con exactitud -me respondió uno de sus cofrades-. Aunque yo escuché a don Pedro Argüelles decir que se debe a un milagro. Al parecer, procedente de Asturias, una mula transportaba la imagen hacia algún lugar desconocido: Villablino, Ponferrada... Quesei yoe que. Pues bien, al llegar, justo al lugar donde se encuentra su pequeña capilla, la mula, tozuda ella, se negó a seguir adelante. La forzaron, le zurraron la badana, pero "ná”, de "ná". La mula "so”, en vez de "arre”. Que no, que no había manera de que continuara su camino. Solamente cuando le quitaron las alforjas donde iba la imagen del Cristo crucificado, la mula, sola, entonces sí, comenzó a andar. Extrañados de la actitud del animal, se pusieron a pensar y... cayeron de la burra: lo que el animal pretendía decirles es que la imagen que transportaba quería quedarse en el pueblo de Caboalles de Abajo. Así fue como decidieron hacerle allí mismo una pequeña capilla. Pequeñísima capilla, como ustedes comprobarán.

         Lo comprobamos unos minutos más tarde, claro que sí. La capilla, ciertamente, es tan pequeña como llena de encanto. Su retablo es barroco del siglo XVII y las dos tallas, situadas a ambos lados del Cristo, pertenecen al románico tardío, siglos XI y XII. El Cristo de los Mineros no estaba en su hornacina, por lo que preguntamos cuál era el motivo. La respuesta que nos dieron fue que desde el Domingo de Ramos -todos los Domingos de Ramos-, la imagen se encuentra en la iglesia parroquial para preparar la procesión del Viernes Santo. También nos dijeron que esta imagen corresponde a finales del siglo XVII, principios del siglo XVIII y que, además, antes fue venerada con los nombres de Santo Cristo de la Vera Cruz y Cristo de la Misericordia.

         Este dato, precisamente este último dato, que yo ya conocía, fue el que me acercó, el que nos acercó, a Caboalles de Abajo. Y lo hizo porque una simple imagen, sea de cartón, de madera, de mármol o de oro macizo, no logrará mover jamás una montaña si el pueblo, en este caso un pueblo minero, no la lleva subida en las andas que empuja un único corazón, por encima, incluso, de los mandatos impuestos por la Iglesia.

         Fue a mediados del siglo pasado cuando el Cristo de la Misericordia, por acuerdo de todo un pueblo, el pueblo de Caboalles de Abajo, pasó a denominarse el Cristo de los Mineros. Desde entonces, los mineros lo han aceptado como suyo y, sin sacarle de su capilla, le han llevado con ellos a la mina para que el trabajo..., un trabajo tan sucio que asfixia y cabrea; que te va reventando por dentro y que te hace sudar... polvo negro, como el carbón que se ha de arañar de las entrañas de la tierra con uñas bien afiladas y un par de huevos, pensando únicamente en el jornal que se ha de llevar a casa para mantener la familia. Un trabajo... ¿como otro cualquiera? Pues no. Porque estás sepultado en él y porque vas respirando... una muerte traicionera que te acecha allí donde menos te lo esperas. El maldito grisú, las inundaciones, las explosiones incontroladas, los derrabes... Un trabajo donde los accidentes laborales, a lo largo de la historia, han llenado el cementerio de luto y han puesto lágrimas y título (de viuda) a más de una mujer; a todo un pueblo. Sin embargo...

 

 

 

Por Caboalles de Abajo un Viernes Santo

 

 

Gregorio Fernández Castañón, "Ríos de pasión y fuego". Edición especialísima, pero que muy especialísima, del autor. Colección Narrativa lúdica/experimental. León 2009.

 

October 28

Es verdad y apenas tienes ganas

 

Todo está oscuro, la calle y las mejillas, la lluvia y la ventana desde donde acecha el muchacho.

Parece que el tiempo exige inmediatez y recorre los territorios con enojo, con un cuerpo sutil y enclenque se hartará de aquello que se acaba. Alguien vigila desde ese lado opaco de las cosas.

Si fue él quien destruía tantas mañanas con un soplo amargo de azulete, o era el vencedor que resguarda su presa y la defiende del otro, el verdadero e irascible. Un muchacho contempla en silencio el vuelo quejumbroso de las aves.

Ayer era un presagio que se escucha con nostalgia y lo recuerda perfectamente ahora. Este niño y su balón de trapo, y su animal de goma, y su llanto tal vez de colorines, y su fiel tristeza, y su olvido que debe de ser agotador.

Aún no es oscuro el cielo de la noche y antes todavía, antes de que él viniera a la casa, se le obligaba a pedir un deseo y que se fuese el suplicio.

Que nada se interrumpa, que se oculte la calamidad cerca del pesebre de Juaco para que, a cambio, luego, sea posible el fantasma que amenaza con no volver nunca si no eres tú quien determina hasta dónde llega tu interés. Para saciarse en ello, canalla, etcétera, amor mío...

 

October 25

Un poema de David González

 

Este fue uno de los primeros textos de D. G. que me interesó particularmente, y así se lo hice saber en su momento al autor. Aquella imagen del caudillo de los cojones en traje de primera comunión... El poema procedía entonces, y procede ahora también, de su libro "Sparrings" que desde 2002 se encuentra en la Biblioteca Digital de Portal de poesía.

 

 

 

 

sparrings

 

 

mi abuelo trabajó en una mina. antes había sido

huérfano, sparring de boxeadores de tercera fila

y legionario. vio cómo franco le pegaba un tiro

en la nuca a un legía que se había negado a comer

el rancho porque aquella bazofia no había dios que la comiera.

franco en persona había castigado a mi abuelo

a cargar a la espalda con un saco de 25 kg. de peso

durante una semana entera, tanto de día como de noche.

mi abuelo siempre llevaba un cigarrillo detrás de la oreja,

lo encendía con la colilla del que estaba fumando.

tenía asma, mi abuelo. el médico de la aldea le advirtió:

o dejas de fumar o te mueres, así de claro te lo digo.

¿y para qué quiero vivir si no puedo fumar?

murió 2 años después. pero no a causa del tabaco

ni de ninguna enfermedad asociada a su consumo.

murió de un derrame cerebral a la edad de 61 años.

 

su nieto trabajó en una empresa metalúrgica. antes había sido

preso común, delincuente juvenil y un mal estudiante.

vio al generalísimo en el muelle de oriente.

los aplausos de la gente sonaban como disparos.

el innombrable iba vestido con un traje de la primera comunión.

andaba encorvado. quizá le habían castigado a cargar en la conciencia

con el peso incalculable de todas y cada una de sus víctimas.

su nieto bebe sin control y se mete una raya de farlopa tras otra.

su nieto también fuma. de hecho fuma como su abuelo.

pero no tiene asma. diabetes de debut. eso es lo que tiene.

si sigues a rajatabla la dieta que te vamos a poner,

si dejas de beber, de fumar, de drogarte, y haces algo de ejercicio,

podrás vivir sin problemas por lo menos hasta la jubilación.

¿y para qué quiero vivir si no puedo hacer ninguna de esas cosas?

lo pensó. pero no lo dijo. en realidad, ni siquiera lo pensó.

su nieto quiere vivir a toda costa, al precio que sea, como sea.

de todos modos, se ponga como se ponga, y haga lo que haga,

 

él también se morirá.

 

 

October 22

César Vallejo

 

LOS HERALDOS NEGROS

 

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma... Yo no sé!

 

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras

en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;

o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

 

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,

de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones

de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

 

Y el hombre... Pobre... pobre!  Vuelve los ojos, como

cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;

vuelve los ojos locos, y todo lo vivido

se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

 

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

 

 

 

 

Del libro Obra poética completa, Tomo III. Mosca Azul Editores, Lima 1974.

 

October 18

El contubernio de Nemes

 

Extraído del blog Aburrido como tú solo.

 

 

 

Jueves 24 de septiembre 2009

contubernio

 

Dadas las circunstancias, lo más indicado habría sido dejar que corriera todo -y cuando digo "todo" me estoy refiriendo a esa serenidad que le sobreviene a uno ya que nada hay tan cierto como la desgracia que más pronto o más tarde se va a deslizar sin querer a nuestro lado-. Porque sí, entre otras muchísimas razones. Porque así como nos disponemos a tomar esta o aquella otra decisión en el momento justo y no después, la fatalidad, ese bicho oscuro con patitas deformes, se ha instalado en el sofá de cuadros amarillos del rincón. Tan a sus anchas.

Viene esto a cuento porque es verdad que aquella mañana se le vio excepcionalmente perturbado. Él -fíjate tú-, el que primero tendría que haberse dado cuenta de que no era su día, o si no eso, el más indicado para no haber sometido a ningún tipo de discusión el precio del lote. Un lote, y hay que dejarlo por escrito cuanto antes, de frascos de loción para cabellos parcialmente secos de la aclamada marca Ampur, etiqueta rosa.

Ni siquiera la humedad glacial e irrespirable de la jornada que había emprendido hacía unas horas como cada jueves, ni los temblores pasajeros, producto de una pésima digestión que en este preciso momento comprobaba más peligrosa que de costumbre. Nada le daría pie a haber supuesto el desenlace de la historia. Ni siquiera la vista de esa mujer mayor que le miraba de frente como si más que soportar el frío -pero un frío extraordinario y desolador, no vayas a creer- diese la impresión de aguardar algún enredo insignificante.

Sobre la plazoleta surgió la niebla sin prisa, congelada, cual si un ciego hubiese decidido de repente toser su flema un poco, solamente un poco, para a continuación perseverar en su sombra paulatina de hombre acorralado por la luz invisible y bla, bla, bla. Derecho a su destino, Abelardo Pinares se bajó del coche sin apenas esfuerzo y estiró las piernas.

No lejos de allí, alguien esperaba.

 

 

 

 

publicado por Nemes en 23:21

comentarios: 15 ó 16

 

October 15

Elogio del proxeneta se va con los amigos

 

Puedes leer unas breves impresiones en David Murders sobre el libro que nos ocupa.

 

Y qué decir de Alfonso Xen Rabanal y de su Niebla, constantemente recomendando este libraco...

 

Todo viene bien y todo se agradece.

 

 

 

October 12

La virgen del camino no se avergüenza de nada

          

Muchachas hundidas,

sentadas al borde del tiempo

y fumando a ciegas su pitillo.

De nombres imposibles

y con senos puntiagudos

hablaban de un hombre que sin tardar

vendría de mañana a poseerlas.

El ansia hirió sus labios una vez

y las caderas sobraban,

y así tampoco eran dichosas.

Desde aquel día dibujan

sobre el aciago cristal promesas.

 

October 09

Elogio del proxeneta de Filandón

 

Reseña, firmada por Nicolás Miñambres, aparecida en Diario de León, en el suplemento de cultura Filandón, el pasado 20 de septiembre.

 

 

 

Antes me gustaban las mujeres y ahora lo que me gustan son las onomatopeyas

 

Elogio del proxeneta

Luis Miguel Rabanal. Ediciones Escalera (col. Trayectos), Madrid, 2009. 142 pp.

 

 

Determinadas circunstancias, como se indica en la solapa del libro, han impedido la publicación de Elogio del proxeneta, escrito entre 1996 y 1997. El retraso no es sin embargo obstáculo para la calidad de la obra, creada desde la intemporalidad, como toda la magnífica producción poética de Luis Miguel Rabanal. La «Nota del editor» y «A manera de prólogo fallido» (escrito por Horacio Estanislao Cluck, presente como personaje en la obra) advierten al lector del hallazgo de unos cuadernos, pretexto del manuscrito encontrado. La estructura del libro se ajusta a ese teórico modelo: se trata de las anotaciones personales de un proxeneta, escritas a lo largo de un año, de condición muy peculiar. De ello es buen reflejo la confesión que sirve de epígrafe a estas líneas. A pesar de que mantiene un rígido archivo de sus chicas, «mis pupilas, mis trotadoras», que ocupa más de la página 38, es evidente que estamos ante la descarnada alegoría de una vida dramática. No faltan observaciones desgarradoras por su plasticidad: «Pesan en las manos las tardes, en la boca se diluye la noche como néctar atrasado que enceguece. Quiero dormir y me nacen ampollas en los ojos» (p.15). El narrador describe su estado y reflexiona (con dolor unas veces, con valentía otras, pero siempre con tristeza y desasosiego) sobre su condición. El sexo libera sus angustias, pero nunca es una experiencia placentera en el sentido convencional. De ahí el título de Gamoneda, como epifonema de una queja: «Que sí, que sí, que ya estoy harto. Arden las perdidas».

 

Acorde con la situación desolada va desgranándose el texto, de llamativa expresividad. Dueño de los secretos de la creación literaria, Luis Miguel Rabanal alcanza altísimas cotas literarias recreando el dolor, la soledad, la vida de alguien que sufre. La obra, muy por encima de estructuras convencionales y de imposible etiquetación ordinaria, tiene una teórica segunda parte, de impresión mucho más dolorosa y desangelada. Casi nada de «mártires y santas» tendrá el personal religioso que atiende al narrador recluido en un hospital a partir del 1 de marzo en sus memorias. Si las referencias de «las pupilas y trotadoras» de la teórica primera parte eran casi siempre elogiosas, las del personal religioso de la segunda resultan sobrecogedoras por su dureza. El sufrimiento desborda la fuerza del narrador, sumido en la desesperanza y con una duda agónica: «¿Me habré perdido algo realmente sustancial del libro de cuentos que es la vida? ¿O de ese otro, el de las vidas de mártires y santas forrado con periódicos?» (p.118).

 

Obviando estas alusiones a una posible estructura temática (que alicortaría el libérrimo vuelo estructural de la obra, así como las mínimas referencias leonesas), Elogio del proxeneta es un trabajo memorable. El placer del sexo y la experiencia del dolor humanos acaban siendo el haz y el envés de lo que es la vida. Pero estas páginas no son una crónica de tales experiencias. Son una muestra poética y filosófica de la sublimación del dramatismo. Un símbolo estético de honda polisemia.

 

 

 

Me he tomado la libertad de reparar unas pocas erratas o inexactitudes con que me topé en la edición digital, que es la que conozco. Confío en que a N. M. no le importe. Y, de paso, manifestar mi extrañeza por lo de "mínimas referencias leonesas".  Así, de memoria, contabilizo unas cuarenta y cuatro...

 

October 07

Chorros

 

Al languidecer viene en tu búsqueda y crees que se asemeja al dolor por la intriga que consiste en cruzar la calle a través de otros ojos, viene a por ti y jamás se levanta. Volverás a serenarte tarde o temprano. No es posible decirle a C. que el miedo se adentra en su sangre como una verdad, tampoco que corre la memoria a exasperarse contigo. Ni siquiera es discutible que hoy sea el día pactado, no aparece la muerte, no presientes por qué. Se les nota el cansancio en los muslos, sobre todo entre los muslos, no les preguntan por el tiempo que les costó reconocerte: quién lo diría, quién estaría de acuerdo con el trastorno representado por la mujer que no está. No llegues, no hasta que lo disponga el dueño de tanta desdicha. Observa sus manos, no tienen geranios ni uñas pintadas en la terraza que poner ni color. Abrázalo ahora mismo.

 

October 04

León Ciudad Literaria

  

Reproduzco, casi textualmente, de Avellaneda.

 

 

 

sábado 12 de septiembre de 2009

¡Qué bonito! León Ciudad Literaria

 

 

La última ocurrencia de las autoridades culturales y sus agentes, culturales también, es pedir la declaración de Ciudad Literaria para León. Y en esta petición todo es magnífico. O eso me parece a mí que en estos términos soy un ignorante a punto de ser dos en cuanto dé rienda suelta a mis preguntas, a saber:

 

¿Quién que esté investido de la gracia y el numen concede tal distinción?

 

¿Se invoca vía ouija a Shakespeare, Dante, Cervantes, Ovidio, etc.?

 

¿Qué cualidades debe reunir una ciudad literaria?

 

¿Quién presenta los avales?

 

¿Qué infraestructura se precisa para el aluvión de lectores que el título puede traer o atraer?

 

¿Cuánto costará diseñar el logo? ¿A quién se le pagarán? ¿Se pintará en todas las calles de León y Alfoz?

 

¿Se convertirá León en parque temático de los libros?

 

No puedo con tanta ilusión y ya estoy esperando la declaración universal de Ciudad Literaria mundial. Todo va a cambiar. Habrá trabajo para todos como guías de lugares santos, místicos y singulares. Ya veo a la concejala saltando de alegría, a sus agentes (culturales) saltando de alegría, a la municipalidad y el pueblo de León saltando de alegría.

 

Ningún lugar se merece esta distinción si no es León. Aquí se puede visitar la casa donde vivió Juan del Enzina (y comer un helado), la celda donde penó Quevedo (si tienes dinero para ello), por estas calles es fácil seguir la huella de Fr. Luis de León (sólo hay que seguir las indicaciones), de Paul Auster (por la cara), la ciudad donde tiene su segunda casa la autora de Harry Potter, la que siempre quiso visitar Tolstoi...

 

¿Y la nómina? Es extensa en esta ciudad nacieron los mejores escritores de Villablino, Villafranca, La Coruña, Sabero, Riello, Astorga, Sahagún, La Bañeza, S. Pedro de las Dueñas… ¿Han usado para ella el libro de Francisco Martínez? ¿o la web tan cacareada?

 

Esta ciudad ha sido generosa con sus hijos. ¿Quién no recuerda los homenajes a Carnicer, Pereira, Panero, Fernández Santos…? ¿Quién no recuerda sus famosos simposios de más de cuarenta años? Esta ciudad que conserva la memoria de las revistas literarias, en terrenos de Mr. Alzehimer. Esta ciudad que programó una feria del libro y nos aburrió con un cambalache que nadie sintió como propio y que murió por inanición, aunque lo nieguen. Esta ciudad que hace cursos sobre literatura en S. Marcos y en la universidad de Bebazana. Esta ciudad que editaba los libros de la Calle del Pez (¡Ah, no! Eso era en la diputación).

 

¡Qué bien! León será ciudad literaria y, por fin, podremos celebrar un encuentro mundial de worstsellers, como diría Graciela. ¡Qué ilusión, Luis Miguel, qué ilusión!

 

 

 

Publicado por AVELLANEDA en 22:47 

Etiquetas: Noticiones

3 comentarios:

 

October 01

Y tan contentos

 

"¿También tienen pito los caballitos de mar?".

Sergio, 5

 

 

"Para que cuando pienso los vecinos no oigan, subo, subo, subo el volumen de la tele".

Marimar, 17

 

 

"Siempre que me asomo a la ventana veo a alguien, muy parecido a mí, qué curioso, aplastado en la acera".

Roberto, 39

 

 

"Y para fuego interior el que prendí anoche en mi celda mientras anhelaba el martirio".

Sor Adelaida, 74

 

 

September 29

Elogio del proxeneta repite en Hank Over

  

Gracias, v.

 

 

 

 

lunes 14 de septiembre de 2009

ELOGIO DEL PROXENETA

 

 

22 de noviembre

 

Es el instante, o sería apropiado escribir la rugosa noche, de la no convicción y del mal sueño que se prolonga. Hasta dudo ya de que realmente more bajo este techo y no en el de Rodeo o en el de La Sal. Si ni creo ser yo quien me invento en lugares diferentes, sin pasión, sin desprecio, o soy el que admite su error y se diluye en la torpe ortografía. Sucede que me emborracho con frecuencia de ciclos improbables y me desorienta ese azar. Cómo, si no, se justifican mis ganas de retirar las ramas de los paleros que me impiden ver el lago. Si todo es terror y decadencia física que abrasa, pese a tenerla ya sabida; si uno nunca fue dichoso en la querella barata del bienestar y de la copita llena. Habría que añadir que la copita bien pudo servirse repleta de beleño, del tirano y subjetivo que aturde y que, si bien nosotros porfiamos, no nos mata. Que lo confirme mi ropa amontonada en una esquina del cuarto, en tanto yo le sorprendo otro punto de fuga al dolor, mi consejero habitual, y toco mis manos y me consta que no se hospedan aquí ya, cobardes manos mías. Y ahora qué hago yo. Sin ellas.

 

Charlotte acude a consolarme y no me tienta. Se la ve radiante debido a que se aproximan, para mí, los aciagos días del cobro y la espío a través de una rendija sumándole a su pequeña fortuna algunos ceros en el Banco de Bilbao. A lo mejor después, una chupadita rápida. Leo de lo que ella me trajo en verano y yo casi marginé. Hermosas palabras las del postrado Joë Bousquet que me plantan en el ánimo más grietas. El amor con sus alas de cólera. Bastante más desconsuelo del que alimentaba antes. Y ganas de llorar, pero como sollozaría un galápago ermitaño. A lo mejor, ahora sí, Charlotte se me hace necesaria y me consiente hurgar un poquitín en sus adentros, sólo para explicarle que siempre la he amado y que la soledad...

 

 

 

Luis Miguel Rabanal, de Elogio del Proxeneta (Ediciones Escalera, 2009).

http://luismiguelrabanal.spaces.live.com

http://www.edicionesescalera.com/libro.asp?codart=TRA004

 

Publicado por Hijos de Satanás en 9:48 

Etiquetas: recomendaciones prosa

0 comentarios

 

 

September 27

Camparredonda

 

Un año más (en realidad de esto hace ya unos meses), el infatigable Gregorio Fernández Castañón ha hurgado en la chistera para sacar la Revista número 10 de su Proyecto Camparredonda*. Pues bien, en la sección Firma Invitada vienen dos poemas de uno que yo me sé. Aquí te dejo con el primero.

 

 

 

OTRA INGRATITUD

 

Además no lograrías hacerle frente

a la adversidad, masticar el bistec

para ella y que suspire.

Que ya va siendo hora de recuperar el amor

con palillos, que a veces me suceden

oscuras maravillas que más vale

no escuchar, que a veces al que tú sabes

no le quedan más escrúpulos

que desvestirse y al final calderos

de agua fría por si acaso.

Pero tú no estás, o no te has atrevido

a representar con pena,

ante quien corresponda, esa manía

tan breve y tan secreta de tocar tus labios

para sellar allí diversas proporciones

de deseo.

Nadie va a correr en tu defensa,

nadie hoy se acostará a tu lado,

igual que nos traen a la mente caricias

heladas que no dimos.

Y eso porque alguien se consagra

a lavar tus ojos con cautela y a retirar

tus heces sin discreción ninguna,

no quieres nombrar la rabia inmensa

de los días cuando aplazas el ronroneo

que la casa te rinde con hastío.

Pero tú no estás,

no has regresado del terrible paraíso

que dura entre tus manos como una lepra

azul, ni siquiera lo oyes cuando crees dormir

y tu carne se pudre con mágica tibieza.

Pobre estúpido, que del laberinto

atesoras los peores excesos.

 

 

 

 

* Si tienes ocasión, no te pierdas el libro de Alberto R. Torices, "Los sueños apócrifos", que incluye el pack.

 

September 24

Elogio del proxeneta con mucha Esperanza

 

Esperanza Medina tuvo el gesto de encajar en su blog un párrafo perteneciente a la entrada "21 de junio" de don Eulogio, y más cosas. Gracias, gracias.

 

 

 

 

sábado 5 de septiembre de 2009

El elogio que no elogia, pero conmueve

 

Ésta es una parte del diario del proxeneta que el escritor Luis Miguel Rabanal humaniza (y poetiza, lo que puede parecer el más difícil todavía) en su libro Elogio del proxeneta, publicado por Ediciones Escalera:

 

 

 

"La hora más ridícula y aburrida, las cinco de la tarde. Nada, ningún ruido con que celebrar el tedio, ninguna de las pequeñas porque duermen hoy en sus domicilios, sin que les sirva de precedente bobo, las profusiones de carmín y mal esperma. Nada tiene prisa, ni el Tissot se atreve a adelantar su malgastado tiempo. Todo aquí, en mi memoria, y he de sonsacarme proezas extraviadas, o no, agruparlas en hileras curvilíneas de palabras, encontrar en ellas otra edad y gritar en casa, solo, a solas con mi traje de faena y, si cabe, llorar inmensamente, como Betty sabe hacerlo. Se me ocurre pensar en Goyo, aquel amigo que nunca más volví a ver apoltronado en los pupitres de la escuela. Puedo fácilmente imaginármelo, subido a algún tejado porque, seguro, un día u otro se arrojará a la calle. Él era así, burro y tenaz y decidido, y nos proponía en broma que habría que dar un escarmiento a las mujeres de la localidad para luego poder emborracharse. Era pura dialéctica. Le llamábamos Goyo el Mantecas, por sus masturbaciones magistrales, por su habilidad en el manejo de la cacharra a doble mano. A veces le teníamos envidia: tanto no aguantábamos. Era un niño triste…"

 

 

 

 

Para saber algo más:

La crónica de León

La voz de Avilés

 

 

Ilustración que Mik Baro hace para uno de los personajes de Luis Miguel Rabanal, se pueden ver más en su blog

 

Publicado por Esperanza en 8:50  Comentarios: 4

Etiquetas: Poetas

September 22

Un poema de Martín López-Vega

 

El poeta Martín López-Vega, flamante editor español de Vaso Roto Ediciones, reconoce a Carlos B. Alegría en una entrevista imaginaria que el viaje que más honda huella le dejó fue a Celorio: llovía a mares, era la primera vez que se escapaba de la casa, aquella tarde oscureció prontísimo... Da igual. El poema inédito es un regalo.

 

 

 

 

INTERVALOS DE QUINTAS

 

 

La ventana abierta al Trastevere,

afinas las cuerdas del violín. Me gusta

ver cómo lo haces, el cuidado con el que buscas

la nota exacta, pues es lo mismo que haces

conmigo cada vez que nos encontramos

 

--cuatro cuerdas: tensando la angustia

suenan las dulces notas de la calma.

Acariciando la melancolía afinas el presente.

El dolor y la incertidumbre sustituidos

por la calma y el placer a intervalos de quintas.

 

Tocas viejas melodías sefarditas.

Quién sabe si acaso no es la primera vez

que suenan aquí: al fin y al cabo

este era el barrio judío, y nuestra casa

lleva en pie desde el siglo XV.

 

Tú tocas y yo leo en el cuarto de al lado,

egoísta por un instante, pienso:

¿dónde está todo lo que era yo?

¿Qué fue de las arañas que me habitaban,

qué de los hondos charcos oscuros?

 

Pienso: gracias, amor, por hacerme creer

que también yo puedo llegar a ser esto,

en la tarde de agosto límpida luz de música.

 

 

 

 

 

Su blog, Yo, etc., se encuentra al día de hoy casi borrado y como ausente...

 

September 20

O no son sueños

 

Alrededor de la casa vieja los hermanos cumplen en orden el tiempo que les toca, viven su niñez como cualquiera y se reprochan a diario no ser más felices. Desearían juegos que dijesen de su soledad cosas probables y caídas en el camino, con sangre en el codo y arena en los labios.

A veces los hermanos, incluso el pequeño, despiertan en la noche helada y se alborozan, o eso querrían cuando la lumbre enciende su calor y alguien en la casa canturrea, da igual diciembre, y sorprendidos se miran como jamás desde entonces lo han hecho. Y de alguna manera saben que los quieren.

Lo mismo que transcurre la vida sin darnos apenas el sentido, así los hermanos eligen el disfraz para marcharse. Cada quien se viste para su enojo: ellas imaginan ciudades con carteles de cine, él un hospital de calladas luces rojas que cortará su cuello. Sin embargo la casa, tan deshabitada y triste, recuerda sus disputas y su voz que pormenoriza una fábula hermosa.

La de aquellos hermanos que se amaban y un día sus cuerpos fueron hallados, desnudos, con mordeduras azules, en Elsenderocorto, y nadie quiso nunca conocer ya nada.

Detrás de la casa, en el huerto que él humedecía con trabajo al atardecer, se encuentra escondido todavía hoy un tesoro. Cajas de latón con cartas ilegibles, cartones de cerillas repetidos, un libro de misas, recortes de las telas de su madre, caimanes secos. Allí el universo se detuvo, por fin. Y estabas solo.

 

September 17

Postales de ciudad pequeña 6

 

y XIII

 

Parque de Ferrera

 

         Verdaderamente es suave

la hierba para que aquí mismo

los perros devoren la garganta

a las niñas bajo la desvelada luz

de la luna.

Y si no, vendrán borrachos

a enlentecer con canciones su trompa,

a quemar con los dedos

la inmensa barbarie.

Un hombre fuma y vigila todo esto,

su rostro ha brillado un segundo

mientras la brasa arde.

Ese soy yo

hace muchísimo tiempo

que emborrona en el cuaderno cosas.

Empieza a hacer frío

pero ya ni lo siento,

al amanecer le falta el viajante

que bosteza ahora y estornuda.

 

September 15

Descalzos sobre las brasas

 

CONJURO PARA DESPEDIDAS

 

 

Cristales arrojados a un pozo seco, así eran sus palabras en la noche, brillantes, volátiles, simples, hirientes, significantes berbiquíes directos a la razón, y allá al fondo, con un sonido sordo y seco, quedaban clavadas para siempre.

 

La arenisca que hierve en el televisor, alfileres, la tapa de una lata abierta, una radial, tijeras con herrumbre, limaduras de hierro, el tallo del rosal, un higo chumbo, la escolopendra, el alacrán, la llave, significados arrojados a los pozos para curar verrugas, desmantelar maldiciones, olvidarnos allí.

 

 

 

 

 

José Carlos Pajares, "Descalzos sobre las brasas". Eje Ediciones, col. Ería. León 2007. Ilustraciones de Amancio González.

 

September 10

Poema para subvertir la crisis (de ansiedad)

 

EL DESEO DE ANDAR

 

Fragmentos de médula arrojados al azar por un búho.

Porque escuecen los brazos y el hijo espera

que tu amor se levante con él y discurra tranquilo por la casa.

Nada es como parece: se hace la luz como se hace un destrozo

y llegan guerreros a sufrir la luz exagerada contigo.

Pobre diablo que tose y gesticula para que le dejen reír los ruines

ñuberos, para que el vodka abrase la garganta con sumo gusto

y no sobrevenga deprisa más la muerte.

Sueñas tu parálisis desde hace tantos años y acuden de improviso

a tu memoria las sombras, mas sombras que hacen

mucha compañía si no buscas su desnudez entregada a otra persona,

y me cuentas que todo te va bien y que el sudor sólo es objeto

de intercambio para que al alba huya el niño rubio del disfraz.

Merece la pena perder hoy un poquitín el tiempo.

Además de la lluvia se te suben al rostro tapires, más algún vestigio

de cuanto se extravió en tus cajas de atesorar recuerdos con apuro.

Todo está aquí, en tu corazón desconcertado que no interpreta bien

el signo de su enojo y escribe en el papel letras de colores

para reducir la destrucción en lo posible.

Para abrir de par en par esa diminuta pupila que explica el deterioro

de los cuerpos tan hurtados al olvido, o a la decrepitud.

Fragmentos de médula, sí,

pero esta vez arrojados por un mago al fuego de la noche.

Clávame tus uñas, maldito envenenador. Y dime que me quieres.

 

September 07

Poesía hasta en la sopa

 

Que se preparen Zafón, Cercas y Falcones, y que tiemble, de paso, Larsson también... En cuanto Óscar Solsona se ponga las pilas y termine su novela "1" nadie podrá darle alcance. Pero hasta que esto ocurra tendremos que contentarnos con entradas en Sopa de poetes como la que sigue, que no es poco:

 

 

 

 

viernes 14 de agosto de 2009

lo hablé con antonio rodríguez

 

 

la poesía que se hace mayoritariamente en la actualidad, mereciendo mi respeto, no me sirve, no me llega. por eso leo muy poco. hay que cruzar lo consabido. la buena poesía de hoy, sólo me ofrece un montón de palabras bien resueltas, una suerte de montaje, como si de un vídeo se tratase. nada más. no cruza. no crea. no se atreve. dicho sea de paso, muy pocas veces he conseguido, como poeta, salir de lo establecido, de lo meramente psé, pese a decir cosas más o menos brillantes. demasiado fácil. no, no me sirve. ¿ha de servir? no, claro. ahora, quiero otra cosa. quiero que la poesía de otros y la mía obre creando de verdad. no moviendo fichas del vocabulario. si se tratara de una partida de ajedrez, me interesa, digamos, lo que ocurre con las fichas muertas, las que están ya afuera del tablero. ese deshecho. esa germinación. esa forma. indagar ahí. no sé si es exacta esta imagen que ofrezco. aun no sé. falta mucho aun. pero, claro, si yo no sé si se acentúa eso. qué voy a saber.

 

 

puedo probar...

 

re tor cer

a bo car

co mér se lo

ro to

no robot

vi va

ár bol

cuidado

con

el programa

sálvame

 

extirpar

lo escrito.

 

**

 

lógicamente, me pongo un cero. cuando sea capaz de dialogar con las piedras. hoy, en la playa, he cogido en mi mano una. estaba muy caliente, quemaba. el calor ha ido disipándose. he recogido su calor. he entendido, al cabo, lo que estaban contándose el sol y ella. la he dejado de nuevo en su sitio, avergonzado. yo no sé. pruebo. sin disculpas.

 

òscar

 

Publicado por soperos en 17:54  

Etiquetas: digo yo

25 cucharadas

 

September 04

Veinte

 

PLAF EN LA COCINA

 

 

Claro que te vi con los enormes ojos de la noche

saber la saliva perfecta de los cuerpos,

esa certidumbre

del que vuelve a llorar las horas muertas,

y después el amor no tiene nombre,

 

sólo un principio que besa en tus labios los días

sin temor a nadie, como la flor que el deseo

reseca en nuestra boca

porque hace tiempo que nos ama.

 

Alguna vez nos faltará la sombra que alumbra

en tus brazos como promesa fiel,

y yo estaré contigo.

 

 

 

De "La última vez", Ajimez libros, Gijón 2000.

 

 

 

 

Veinte años de amor y besos, de caras largas y tú más, de dacortin y renuncias... Ella sabrá por qué no me ha mandado todavía a la porra.

 

September 01

El insensible 2

 

El fisioterapeuta contesta que bien, gracias.

Y que en la isla había tantos gays como los folletos turísticos y los amigos le apuntaban por lo bajo, y no tan por lo bajo. Más que en Tolosa o en Peñafiel o en Barriales, por lo menos.

-No nos vengas ahora disfrazado con montera  picona de homófobo, Ricardito.

En Santorini, en cambio, el vestido de las novias parece ser que era como más transparente. Y no digamos los dedos de los pies de los guardias.

Mientras va desentumeciendo la musculatura abandonada durante todo este tiempo, empapado en sudor, sonríe.

Pero no es sólo eso.

-Y ojo con llamar por su nombre a las siamesas pijas...

¿Se habrá enterado de algo el tipo del periódico?

 

August 28

Grumos

 

Precisan tus cuidados, se les ofrece únicamente socorro, el sarpullido se produce cuando es perentoria la mano. Quieren el literal peso de la infamia, el color por descifrar que se agita a lo largo de tantos desvelos, si hasta eres insólita. Apenas dos veces, el resto abulta en otra magnitud y se les abre el camino, no pasen más hambre que un día caprichoso con la que extrañan. Mi amor, le ruegan, le abrasan la boca cuando es lento el fervor y ya no toca nada, se duerme, es baba de baba que el enjambre gotea, incesto que la sangre relega con suma facilidad y no estás para empaparlo. Impropio quien domestica su deseo con tu lengua merced a gemidos, espléndida mañana cerca de ti, mi amor, que interrumpes la lección del desgaste: huesos para los perros del agua, mi cuerpo que es plural y espasmódico también para ellos. Rutina que se anuncia en las notas que nadie va a leer en la ducha de A. O si no, conserva el olisbo de nácar que no te pertenece. Por fin.